Milei reposteó el cruce de Ignacio Bongiovanni con militantes kirchneristas en Crónica

Bongiovanni desarmó la acusación de un plan contra los jubilados con un dato crítico: hoy hay apenas 1,7 aportantes por cada beneficiario.

El presidente Javier Milei reposteó el fuerte cruce que Ignacio Bongiovanni, economista de Fundación Libertad, protagonizó en Crónica TV, donde había sido convocado para analizar la crisis del sistema previsional argentino.

“DESENMASCARANDO CHANTAS. CIAO!”, escribió el mandatario al compartir el reel de la discusión, en el que Bongiovanni enfrentó a dos participantes de un móvil que hablaban en nombre de los jubilados sin transparentar inicialmente su militancia política.

El intercambio escaló cuando una mujer sostuvo que los jubilados se estaban suicidando y afirmó que existía “un plan sistemático del Gobierno de Milei” para hacer desaparecer a los adultos mayores.

Junto a ella intervino Eduardo Biaggio, de 67 años, ex trabajador estatal y militante del Frente de Izquierda de Zona Oeste, quien amenazó a Bongiovanni con la frase: “Buscame donde quieras, caradura”.

El economista respondió: “Ustedes son militantes. No le falten el respeto a la gente. No les interesan los jubilados”. También los definió como “militantes disfrazados de jubilados”, al cuestionar que presentaran una posición partidaria como si se tratara de una voz independiente.

Una reforma previsional impostergable

Más allá del cruce televisivo, Bongiovanni planteó que la Argentina necesita responsabilidad de todas las fuerzas políticas para avanzar en una reforma previsional integral.

A su criterio, el nuevo esquema deberá promover el ahorro individual, terminar con las moratorias previsionales y elevar gradualmente la edad jubilatoria, para adecuarlo a los cambios demográficos y recuperar su sustentabilidad.

El economista advirtió que una transformación de esa magnitud no puede quedar sujeta al interés electoral de un solo gobierno. Requiere acuerdos políticos capaces de sostenerse en el tiempo y evitar que cada administración modifique las reglas o amplíe beneficios sin contar con los recursos necesarios para financiarlos.

Apenas 1,7 aportantes por cada beneficiario

El dato central expuesto por Bongiovanni es la relación entre quienes aportan y quienes reciben una prestación.

La Argentina cuenta con 7,44 millones de jubilados y pensionados, frente a 12,85 millones de trabajadores registrados. Dentro de este último grupo, 3,39 millones son empleados estatales y 2,76 millones son monotributistas o autónomos.

La proporción es de apenas 1,7 trabajadores registrados por cada jubilado o pensionado, cuando un sistema de reparto necesitaría una base mucho más amplia de aportantes para resultar sostenible.

Además, la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional anticipan que esa relación continuará deteriorándose durante las próximas décadas.

Fue precisamente ese desequilibrio el que Bongiovanni puso sobre la mesa para desarmar la acusación de que existe un supuesto plan del Gobierno para hacer desaparecer a los jubilados. Para el economista, el deterioro de los haberes no responde a una conspiración, sino a un sistema que acumula décadas de desequilibrios.

La informalidad y el círculo de las moratorias

Otro de los principales problemas es que alrededor del 40% de los argentinos se encuentra dentro de la informalidad, sin realizar aportes previsionales regulares.

A esta fragilidad se suma el impacto de las moratorias. Desde 2005 se permitió acceder a una jubilación a personas que no habían completado los años mínimos de aportes.

La necesidad de brindar cobertura a los adultos mayores no está en discusión. El problema aparece cuando esa asistencia se incorpora al mismo régimen contributivo sin distinguir su financiamiento y sin haber ampliado previamente la cantidad de trabajadores formales.

La moratoria abierta genera además un círculo vicioso: trabajar en negro no impide acceder posteriormente a una jubilación, mientras aumenta la cantidad de beneficios que debe financiar una base cada vez más reducida de aportantes.

Bongiovanni cuestionó que durante años se hayan tomado decisiones previsionales con objetivos populistas de corto plazo, ampliando obligaciones para obtener rédito electoral y trasladando el costo a los gobiernos siguientes.

La discusión en espacios adversos

Bongiovanni participa habitualmente en medios que no necesariamente mantienen una línea editorial cercana al Gobierno ni a las ideas liberales.

El economista suele señalar que uno de sus mayores desafíos es llevar las ideas de la libertad a espacios que durante décadas fueron amigables con el populismo, porque considera que es precisamente allí donde deben discutirse las reformas estructurales.

Ese fue el sentido de su presencia en Crónica: explicar que la crisis de los jubilados no comenzó con el actual Gobierno, sino que responde a la informalidad, la baja relación entre aportantes y beneficiarios, las moratorias y décadas de decisiones políticas sin financiamiento sostenible.

El episodio terminó amplificado por Milei y concentrado en el fuerte enfrentamiento televisivo. Sin embargo, Bongiovanni dejó planteada una discusión más profunda: sin acuerdos políticos para reformar el sistema, la relación de 1,7 aportantes por cada beneficiario continuará deteriorándose.

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