El grupo rosarino que controla Vicentin busca quedarse con el frigorífico Friar

La empresa que tomó el control de Vicentin negocia con los actuales administradores de Friar para recuperar las plantas de Reconquista y Nelson. El objetivo es reactivar la operación, sumar socios especializados y volver a integrar el negocio cárnico con el feedlot y la producción de bioetanol.

El proceso de reconfiguración de Vicentin suma un nuevo capítulo. El Grupo Grassi, que recientemente asumió el control de la cerealera tras imponerse en el proceso de cramdown, avanza en conversaciones para recuperar el control del negocio frigorífico que históricamente estuvo dentro del perímetro de la compañía santafesina.

La operación apunta a las plantas de Friar ubicadas en Reconquista y Nelson, activos que quedaron fuera del proceso mediante el cual Grassi tomó el control de Vicentin. La intención, según fuentes vinculadas al sector, es alcanzar un acuerdo con los actuales administradores y volver a poner en marcha una estructura industrial con perfil exportador.

Una apuesta por integrar el negocio

El interés por Friar no aparece de manera aislada. La Nueva Vicentin viene avanzando en la recuperación de su negocio ganadero y ya destinó recursos para sostener la actividad del frigorífico.

De acuerdo con información publicada este jueves, el grupo acordó una nueva asistencia financiera de aproximadamente $4.400 millones, que se suma a los $4.270 millones aportados en junio. En total, los desembolsos principales alcanzan unos $8.670 millones, destinados fundamentalmente a capital de trabajo y compra de hacienda.

El frigorífico atraviesa una etapa de actividad reducida: actualmente faena alrededor de 600 animales diarios, frente a un nivel estimado de unas 720 cabezas necesarias para alcanzar el punto de equilibrio.

La estrategia de Grassi busca, precisamente, recuperar escala y aprovechar la complementariedad entre distintos activos de la cadena. La estructura incluye la planta de bioetanol de Avellaneda, que genera burlanda como subproducto, el feedlot Los Corrales de Nicanor y la planta frigorífica de Reconquista.

El feedlot, ubicado a unos 20 kilómetros de la planta de bioetanol, tiene capacidad para unos 30.000 animales, y la cercanía permite reducir los costos logísticos asociados a la alimentación y posterior traslado de la hacienda.

El socio que aparece en escena

Para avanzar en la operación frigorífica, Grassi analiza además sumar actores con experiencia específica en el negocio de la carne.

Uno de los nombres que aparece asociado a las conversaciones es Abuelo Julio, compañía vinculada a la exportación de carne vacuna que opera la planta de Nelson. El aporte buscado estaría relacionado con conocimiento industrial, comercial y logístico, aspectos necesarios para recuperar competitividad y volver a posicionar a Friar en el mercado externo.

La eventual integración permitiría además generar mayor escala y aprovechar la hacienda proveniente del feedlot, reduciendo costos dentro de una cadena productiva que actualmente se encuentra fragmentada.

Un activo que Grassi quiere recuperar

Friar había sido adquirido por Vicentin en 2004 y terminó fuera del perímetro de activos que Grassi obtuvo con el cramdown. En 2020, durante la crisis financiera de Vicentin, el fondo BAF tomó el control de prácticamente la totalidad de la compañía frigorífica.

Ahora, con la nueva estructura de Vicentin bajo control de Grassi, el grupo busca volver sobre ese activo. La intención no sería solamente mantener operativa la planta, sino recuperar una unidad industrial que pueda integrarse a la nueva estructura agroindustrial.

En paralelo, la Nueva Vicentin también mantiene abierta su ofensiva por Alimentos Refrigerados SA (ARSA), la empresa láctea que permanece paralizada y que producía marcas como Yogs y Shimy. En septiembre, la compañía elevó su oferta judicial de US$2,5 millones a US$3,5 millones por plantas, marcas y otros activos.

De concretarse ambas operaciones, la estrategia de Grassi sumaría nuevos eslabones industriales a una Vicentin que busca reconstruirse sobre una estructura más diversificada, con negocios que van desde el procesamiento de granos y el bioetanol hasta la producción ganadera, frigorífica y eventualmente láctea.

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