“Este asunto se está capitalizando para la impunidad de Cristina”

El periodista y filósofo dijo que nos encontramos en un Estado de Excepción en el que el gobierno persigue una reforma para absolverse a sí mismo

Durante el programa Tal y Cual de CNN Radio Rosario, Miguel Wiñazki, periodista y filósofo argentino dedicó varios minutos a intentar explicar el momento en que Argentina “se jodió”, y algunas peculiaridades de la realidad actual. Apuntó al “populismo psiquiátrico” y al terrorismo de estado de los 70s como un período crucial en la construcción de la mentalidad actual a la que definió como “opuesta a la innovación, al pensamiento y al disenso”. También habló del uso del lenguaje inclusivo en organismos públicos y señaló que la reforma judicial es un eufemismo para la absolución de Cristina Fernández.

En su columna habla de “la demagogia del Banco Central y el lenguaje inclusivo”. ¿Podría explicarnos su punto de vista?

Cuando el lenguaje se pretende tutelar bajo la forma de una sugerencia desde los estrados administrativos burocráticos, es opresivo. No son sugerencias. Imaginate un empleado que no lo utilice. Además suena oportunista y demagógico. Desde un directorio colmado de señores y no de señoritas, suena más a jugar con las palabras que a cualquier otra cosa.

Todo el asunto está lleno de contradicciones y está siendo utilizado. Están pasando cosas de fondo muy, muy graves en este paréntesis terrible de la plaga. Yo no discuto radicalmente lo de la cuarentena, evidentemente hay razones. Pero acá lo terrible es un manejo de la economía y de las arbitrariedades que no terminan de comprenderse y una demolición de una estructura productiva y leo esto como desvíos de la atención.

El mismo acuerdo de la deuda que debió  hacerse no es ninguna panacea. Esto es una postergación de los pagos, y los pagos van a ser monumentales. Cuando la plaga concluya habrá que ver qué vamos a ser con estos temas y con  otros como la inseguridad. Este último es un tema central. Habrán marchas y marchas, muchas más que las que se difunden.

Ese es el tema central. Después vemos si el Banco Central que le pone nombre a todo (Lete, Lelic o lo que fuera), con esa vocación bautismal logra resolver el problema central que es la preservación del valor del dinero con esa emisión aluvional. Lo demás es propaganda.

Esto tiene una raíz filosófica profunda. Esto es el manual del ultrapopulismo. Disfrazar los hechos con palabras que significan lo contrario es una táctica tan antigua como la política en sí misma. Esta estrategia lingüística trata de desdibujar y destruir lo que de verdad acontece y genera una indiscriminación moral de los valores más esenciales.

En ese sentido, ¿cree que la Reforma Judicial es también un eufemismo?

Absolutamente. Esto es un estado de excepción. La razón populista se basa en Carl Schmitt, que es el padre del estado de excepción. El concepto de lo político se base en distinguir entre amigo o enemigo y debe haber un jefe espiritual, una conducción por aclamación, no cree en el sufragio democrático y debe haber fundamentalmente un gobierno en el que los partidos quedan disueltos.

Según él, cuando las circunstancias son excepcionales se desarticula el derecho y hay que crear un derecho nuevo, y quien lo funda es el líder. El estado de excepción, que también puede ser el estado de sitio o ley marcial, genera que uno no pueda salir de él exactamente igual. No hablo del plano sanitario, en eso no me meto, hablo de la configuración estatal y jurídica. Aquí se está capitalizando este asunto para obtener la impunidad de Cristina y no solo suya, para la imposición desde el poder de la máxima schmitiana “el derecho lo hace quien gana las elecciones y punto” y si lo hace es para absolverse a sí mismo.

¿En qué momento cree que la Argentina se jodió?

Voy a citar dos o tres situaciones cruciales. Una es en la noche de los bastones largos y la cesión por parte de Onganía del dinero de las obras sociales a las corporaciones sindicales. Esto generó un corporativismo sindical que hoy bloquea la revolución digital. La noche de los bastones largos expulsó de la Argentina a la real inteligencia, a las personas que estaban trabajando superlativamente en ciencia, César Mistein, el premio Nobel, por mencionar uno de los cientos y miles que se fueron. Ese es un momento clave.

Seguidamente de eso, en términos históricos, se fue incubando un populismo delirante, psiquiátrico que son los 70s. Fue un populismo psiquiátrico en el que una minoría se arroga el derecho a tomar las armas en función de defender a una mayoría a la cual no consultó. Después de eso, llega algo peor que es el terrorismo de estado.

Luego, muy irresponsablemente, el gobierno de Néstor Kirchner revindica como heroicos a los líderes del populismo psiquiátrico, beligerante y sangriento. Eso realmente generó un cambio de mentalidad en donde está todo al revés. Cuando uno ve la creatividad, no ve el corporativismo, la palepolítica, esa política de Moyano que el otro día nos escribió a mí a mi hijo diciendo que somos peores que el coronavirus por haber criticado al bloqueo a Mercado Libre. La cuestión es que hay una mentalidad completamente opuesta a la innovación, a la ciencia, a la creatividad, al pensamiento y al disenso. Hoy en día, disentir tiene un costo terrible en términos de agravios y espero que no ocurra algo más, aunque hubo hechos de violencia y eso nos lleva a lo peor.

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