San Ignacio, una de las empresas santafesinas más reconocidas de la industria alimenticia, tiene nuevo dueño. La compañía, que nació en Rosario en 1939 y construyó a lo largo de las décadas una fuerte presencia en el mercado internacional con su producción de dulce de leche, fue adquirida por el grupo mexicano Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM).
El monto de la operación no fue informado. La transacción se concretó luego de varias semanas de negociaciones y representa la tercera adquisición que el grupo mexicano realiza en Argentina durante 2026, en el marco de una estrategia de expansión dentro del negocio lácteo.
Con la compra de San Ignacio, MIYM incorpora una marca con casi nueve décadas de historia y suma su operación a las que ya controla en el país, entre ellas Lácteos Aurora y Lácteos Karina.
De Rosario al mundo
La historia de San Ignacio está estrechamente vinculada con Santa Fe. La compañía fue fundada en Rosario en 1939 y comenzó a construir su perfil exportador varias décadas después: en 1978 realizó su primera venta internacional, con Alemania como destino.
Desde entonces, la empresa amplió progresivamente su presencia fuera de la Argentina y llevó sus productos a mercados tan diversos como Estados Unidos, Japón, Canadá, España, Francia, Italia, Brasil y Vietnam.
En 1997, San Ignacio trasladó su producción a Sauce Viejo, mientras que posteriormente incorporó una planta de elaboración de quesos en la localidad santafesina de Hipatia.
La empresa atravesó además distintas etapas de propiedad. Luego de permanecer bajo control francés, en 2013 volvió a manos de empresarios argentinos. Ahora inicia un nuevo capítulo con el desembarco de capitales mexicanos.
El mensaje de despedida del último CEO
El cambio de accionistas también significó la salida de Alejandro Reca, quien durante casi 15 años estuvo vinculado a San Ignacio como accionista y CEO.
En una carta de despedida, el empresario repasó el proceso de transformación que atravesó la compañía durante su gestión y destacó los cambios implementados para fortalecer su estructura productiva y comercial.
Según recordó Reca, cuando se incorporó a la empresa San Ignacio atravesaba dificultades en distintos frentes, entre ellos los aspectos productivos, comerciales y financieros. Durante los años siguientes, sostuvo, se avanzó en la modernización de las instalaciones, la relación con los productores y la calidad de la materia prima.
También destacó la profesionalización de los equipos, la implementación de un sistema de gestión integrado y una mayor incorporación de mujeres y profesionales universitarios a la estructura de la compañía.
El ejecutivo aseguró que deja una empresa preparada para afrontar una nueva etapa de crecimiento.
La apuesta mexicana por el negocio lácteo argentino
MIYM fue fundada en Puebla en 2007 y desarrolla actividades vinculadas con la producción, elaboración y envasado de leche y derivados lácteos. El grupo también trabaja con marcas propias y productos elaborados para terceros.
La incorporación de San Ignacio profundiza su desembarco en el mercado argentino y amplía su participación en una industria en la que ya había avanzado con otras adquisiciones.
Para la compañía santafesina, en tanto, el cambio de manos abre una nueva etapa bajo el control de un grupo internacional con planes de expansión regional.
El desafío será combinar esa nueva capacidad de inversión y escala con el valor de una marca construida durante 87 años, cuyo origen sigue estando ligado a Rosario y que logró convertir un producto tradicional de la industria alimenticia argentina, como el dulce de leche, en una plataforma de exportación hacia distintos mercados del mundo.


























