La expansión de Molinos Río de la Plata en la industria vitivinícola dio un nuevo paso con la adquisición de Bodega Etchart, una de las etiquetas más emblemáticas del norte argentino. La operación, anunciada oficialmente por la compañía, permitirá al grupo ingresar de lleno a los Valles Calchaquíes, una de las regiones de mayor prestigio para la producción de vinos de altura.
La bodega pertenecía hasta ahora a Pernod Ricard Argentina, aunque el monto de la transacción no fue informado. El cierre definitivo del acuerdo aún está sujeto al cumplimiento de las condiciones habituales y a las autorizaciones regulatorias correspondientes.
Desde Molinos explicaron que la compra comprende la bodega y sus marcas, y forma parte de un plan de crecimiento de largo plazo orientado a fortalecer su unidad de negocios dedicada al vino.
Para la compañía, la incorporación representa un paso más en la consolidación de una plataforma integrada por bodegas con perfiles y propuestas diferenciadas. En ese sentido, el CEO de Molinos Río de la Plata, Agustín Llanos, sostuvo que la empresa mantiene una fuerte apuesta por el potencial del vino argentino, con el objetivo de desarrollar marcas con identidad, calidad y proyección en los mercados internacionales.
Una nueva provincia para su negocio del vino
Hasta ahora, la actividad vitivinícola de Molinos se concentraba principalmente en Mendoza. Con la compra de Etchart, Salta se incorpora como una nueva región estratégica dentro de su esquema productivo, ampliando la diversidad de terroirs y estilos presentes en su portfolio.
La división Fincas & Bodegas de la empresa está integrada por Nieto Senetiner, Ruca Malen y Cadus, además de la participación accionaria en Viña Cobos. La llegada de Etchart suma una nueva identidad enológica vinculada a los vinos de altura característicos del norte argentino.
Una bodega con más de 170 años de historia
Fundada en 1850 en Cafayate, Bodega Etchart es considerada una de las pioneras en el desarrollo vitivinícola de los Valles Calchaquíes. A lo largo de su trayectoria construyó una fuerte presencia en el mercado con las marcas Etchart y Cafayate, comercializadas tanto en Argentina como en distintos mercados internacionales.
Durante casi tres décadas la bodega estuvo bajo el control de Pernod Ricard, que comenzó su desembarco en la firma durante la década de 1990 hasta quedarse con la totalidad de la operación.
Una estrategia de crecimiento sostenida
La compra de Etchart se suma a un proceso de expansión que Molinos viene desarrollando desde fines de los años noventa. Su ingreso al negocio del vino comenzó en 1998 con la incorporación de Nieto Senetiner, una de las bodegas históricas de Mendoza.
Con el paso de los años, la empresa fue ampliando su presencia mediante la incorporación de nuevas marcas y proyectos, entre ellos Cadus, especializada en partidas limitadas y vinos de alta gama; Ruca Malen, enfocada en el segmento premium; y su participación en Viña Cobos, fundada por el reconocido enólogo estadounidense Paul Hobbs.
La incorporación de Bodega Etchart no solo amplía el número de bodegas vinculadas al grupo, sino que también extiende su presencia geográfica desde Mendoza hacia Salta, fortaleciendo una estrategia que busca consolidar posiciones en las principales regiones vitivinícolas del país y diversificar su oferta de vinos argentinos.
























