Los libros y la ropa salvaron la fecha: el Día del Padre terminó con ventas estancadas

Librerías e indumentaria fueron los sectores con mejor desempeño durante la celebración, con subas del 2,1% interanual. Pese a ello, el comercio minorista registró una caída real del 0,3%, reflejando la persistente debilidad del consumo.

El Día del Padre volvió a reflejar las dificultades que atraviesa el consumo masivo en Argentina. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas registraron una caída interanual del 0,3% a precios constantes durante la celebración de 2026, pese a los esfuerzos del comercio por estimular la demanda mediante promociones y financiación.

Más del 80% de los comercios consultados implementó acciones especiales para impulsar las ventas, principalmente descuentos, cuotas con tarjeta de crédito y beneficios por pago en efectivo. Sin embargo, estas herramientas tuvieron un impacto limitado frente a un consumidor que continúa mostrando cautela al momento de gastar.

El ticket promedio alcanzó los $78.986, aunque gran parte de las operaciones se concentró en artículos de menor valor y productos en promoción. La tendencia ratifica una conducta de compra enfocada en preservar el presupuesto familiar y priorizar la relación precio-calidad.

La caída de este año profundiza una tendencia que ya lleva cuatro años consecutivos. Tras los retrocesos del 10,2% en 2024 y del 1,7% en 2025, el resultado de 2026 confirma que una de las fechas comerciales más importantes del calendario minorista sigue sin recuperar dinamismo.

Las percepciones de los comerciantes también reflejaron un escenario de moderada actividad. El 38,1% consideró que la fecha tuvo un impacto limitado sobre las ventas, mientras que el 36,5% sostuvo que aportó cierto movimiento, aunque insuficiente para modificar el desempeño general del mes. Apenas el 7,4% afirmó que la celebración resultó determinante para impulsar la actividad, y un 18% señaló que no tuvo ningún efecto sobre su facturación.

Los sectores que lograron crecer

Cuatro de los seis rubros relevados mostraron variaciones positivas respecto del año anterior. Las mayores subas correspondieron a Librerías e Indumentaria, ambos con un crecimiento del 2,1%. Más atrás se ubicaron Electrodomésticos, artefactos para el hogar y equipos de audio y video, con un avance del 0,8%, y Calzado y marroquinería, con una mejora del 0,4%.

En contraste, los mayores retrocesos se observaron en Equipos, periféricos, accesorios y celulares, cuyas ventas cayeron 6,1%, y en Cosméticos y perfumería, con una baja del 3,8%.

Promociones, descuentos y menor rentabilidad

El relevamiento mostró que la financiación volvió a convertirse en una herramienta clave para sostener la actividad comercial. En sectores como indumentaria, calzado y electrodomésticos, las ventas dependieron en gran medida de las cuotas con tarjeta, complementadas con descuentos por pago contado, promociones bancarias y ofertas especiales.

Sin embargo, muchos comerciantes advirtieron que la estrategia tuvo un costo directo sobre los márgenes de rentabilidad. En varios casos, las ventas lograron sostenerse gracias a fuertes descuentos, mientras que otros negocios señalaron que el volumen comercializado fue similar al del año pasado, pero con menores ganancias.

Cambios en los hábitos de consumo

Uno de los fenómenos más marcados apareció en el segmento de cosmética y perfumería. Allí, los comerciantes detectaron una creciente migración hacia los canales digitales, donde los consumidores comparan precios y concretan las compras luego de probar los productos en los locales físicos.

En líneas generales, el comportamiento del público estuvo dominado por la búsqueda de ofertas y alternativas económicas. Los comerciantes coincidieron en que hubo circulación de clientes y consultas, pero una conversión de ventas menor a la esperada.

Los datos surgen de un relevamiento realizado por CAME entre el 19 y el 20 de junio sobre 189 comercios de distintos puntos del país, y reflejan que el consumo vinculado a fechas especiales continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo y la prudencia de los hogares al momento de gastar.

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