Billeteras virtuales: ¿cómo buscan frenar la morosidad y ampliar el acceso al crédito en Argentina?

El crecimiento de los préstamos otorgados por fintech convive con un fuerte aumento de los incumplimientos. La Cámara Argentina Fintech presentó una propuesta para mejorar la información crediticia, impulsar las finanzas abiertas y promover una mayor educación financiera, con el objetivo de ampliar el financiamiento formal sin profundizar el sobreendeudamiento.

El sistema financiero argentino enfrenta una paradoja: mientras cada vez más personas recurren a las billeteras virtuales y las fintech para conseguir financiamiento, también crece con fuerza la cantidad de usuarios que tienen dificultades para devolver esos préstamos.

El fenómeno llevó a la industria a plantear una serie de cambios destinados a mejorar el acceso al crédito y, al mismo tiempo, reducir los niveles de morosidad que afectan a las familias y a las propias empresas del sector.

La Cámara Argentina Fintech presentó una agenda de propuestas que apunta a modificar algunas de las condiciones bajo las cuales funciona actualmente el mercado de crédito digital.

El planteo llega en un contexto particularmente complejo. De acuerdo con datos de la Central de Deudores del Banco Central analizados por el Centro CEPA, en junio de 2026 había 20,96 millones de personas con algún tipo de deuda, mientras que los deudores en situación irregular alcanzaban los 5,91 millones. Dentro de este universo, las billeteras virtuales concentraban 2,9 millones de morosos que no registraban simultáneamente una deuda irregular con bancos.

Un mercado de crédito que creció, pero también elevó la mora

La expansión del crédito digital permitió que personas que anteriormente tenían dificultades para acceder al sistema bancario pudieran obtener préstamos de manera rápida y prácticamente sin intermediarios.

Sin embargo, esa mayor inclusión financiera también vino acompañada por un incremento significativo de los incumplimientos.

Según el informe del Centro CEPA, la morosidad vinculada a las billeteras virtuales pasó del 7,3% en noviembre de 2024 al 30,1% en junio de 2026, superando incluso el máximo registrado durante la pandemia, cuando había llegado al 27,1%.

La particularidad del fenómeno es que el crédito fintech todavía representa una porción relativamente pequeña del financiamiento total de las familias. Según los datos difundidos por la Cámara Argentina Fintech, representa alrededor del 11,7% del crédito destinado a hogares.

La industria sostiene que, por lo tanto, existe un amplio margen para seguir desarrollando el financiamiento formal, pero que para hacerlo será necesario reducir los niveles de riesgo.

Las cuatro propuestas de las fintech

La respuesta planteada por el sector se estructura alrededor de cuatro grandes líneas de trabajo.

Una de ellas apunta a mejorar la información crediticia, de manera que las entidades puedan evaluar con mayor precisión la capacidad de pago de cada persona antes de otorgarle un préstamo.

El segundo eje es el desarrollo de finanzas abiertas, que permitirían compartir información financiera —con autorización del usuario— entre diferentes entidades. La intención es que una persona pueda ser evaluada a partir de una visión más completa de su situación económica y no solamente en función de los datos disponibles en una determinada institución.

La tercera propuesta está vinculada con la educación financiera, con el objetivo de que los usuarios puedan comprender mejor las condiciones de los préstamos, las tasas, los plazos y las consecuencias de asumir nuevas obligaciones.

Finalmente, la industria plantea avanzar en herramientas que permitan mejorar las condiciones del crédito y reducir el riesgo de sobreendeudamiento.

El desafío de prestar más sin aumentar el riesgo

El problema central para las fintech es encontrar un equilibrio entre dos objetivos que pueden entrar en tensión: ampliar el acceso al crédito y evitar que esa expansión termine generando una nueva ola de incumplimientos.

Las billeteras digitales tienen una ventaja frente a los canales tradicionales: cuentan con grandes volúmenes de información sobre el comportamiento financiero de sus usuarios. El desafío consiste en utilizar esos datos de manera más eficiente para determinar quién puede asumir un nuevo crédito y bajo qué condiciones.

A la vez, las tasas más elevadas que suelen aplicarse en determinados segmentos fintech funcionan como una compensación frente al mayor riesgo de incobrabilidad. El problema es que, cuando las tasas alcanzan niveles muy altos, pueden terminar agravando la situación de quienes ya tienen dificultades para cumplir con sus obligaciones.

Un problema que ya excede a las billeteras

La discusión sobre el crédito digital se desarrolla mientras la morosidad de los hogares se convirtió en uno de los principales problemas del sistema financiero argentino.

El Gobierno también comenzó a tomar medidas para mejorar la cobrabilidad. Desde el 31 de agosto entró en funcionamiento el mecanismo de Cobros por Transferencia (CCT) impulsado por el Banco Central, que permite a determinadas entidades debitar cuotas de préstamos desde cuentas del cliente en otras instituciones, siempre que exista una autorización previa.

El escenario obliga a bancos, financieras y fintech a revisar sus estrategias. El desafío ya no pasa únicamente por colocar más préstamos, sino por lograr que el crédito vuelva a ser sostenible tanto para quien presta como para quien toma el dinero.

Para las billeteras virtuales, la apuesta es continuar ganando participación en el mercado financiero argentino. Pero para que ese crecimiento sea sostenible, deberán demostrar que pueden combinar mayor inclusión financiera, mejores herramientas de evaluación del riesgo y niveles de morosidad compatibles con un sistema de crédito saludable.

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