Arándanos: “No hay oferta suficiente para la demanda mundial…”

El cultivo que lleva tres décadas de desarrollo en el país, ante la posibilidad de concretar un gran negocio

La Secretaría de Agroindustria anunció ayer la primera exportación de arándanos desde Argentina a China. En palabras del Secretario Luis Miguel Etchevehere “es el resultado del trabajo del Estado en la generación de políticas activas para el desarrollo agroindustrial. Mientras tanto, desde el Comité Argentino de Arándanos (ABC) se emitió un comunicado que destacó: “Estamos muy contentos porque esta apertura es el resultado del esfuerzo articulado durante mucho tiempo con el Estado y el sector público privado”. De aquí en más, Argentina y sus productores se colocan frente al desafío de aumentar la producción para abastecer al exigente mercado chino.

Lo que se exportará es el fruto fresco con un bajo volumen inicial, según se detalló en el mismo comunicado de la ABC. “La apertura del mercado se da con la temporada de arándanos ya iniciada y los aranceles de derecho a la importación son de un 30%, por lo que tendremos que trabajar firmemente en la calidad del fruto para ser competitivos en un mercado que cuenta con mucha oferta”, expresó la misiva Federico Bayá, presidente del organismo nacional. Cabe destacar que el fruto en sí no es un producto de consumo masivo en China. Sí es utilizado como insumo para la preparación de ciertos alimentos y productos de salud.

La producción de arándanos en Argentina es relativamente nueva, lleva apenas tres décadas de historia. Sin embargo, ha logrado grandes avances en los últimos años, alcanzando buenos números en materia de exportación. Según INTA, entre 2001 y 2010 la superficie implantada aumentó en más de seis veces su extensión, pasando de 400 a 3500 hectáreas. Tras una caída, actualmente ronda las 2.750 hectáreas. En cuanto a la cosecha, de acuerdo a las cifras estimadas por ABC para el año corriente, rondará las 17.000 toneladas con una tasa récord de envíos marítimos, de un 35%.

Cerca de un 95% del cultivo argentino de arándanos se dedica exclusivamente a la exportación como fruta fresca. De momento Estados Unidos, Reino Unido, Holanda y Alemania son algunos de los destinos más importantes. Según explican desde INTA su rentabilidad es muy buena, sobre todo debido a los atractivos precios del mercado fresco en contraestación, tanto en Norteamérica como en Europa. China entrará como un potencial nuevo destino y la noticia fue muy bien recibida por los productores y la ABC que ve una gran oportunidad para el sector. “Sabemos que el arándano argentino es un producto atractivo en el mercado chino por su sabor acidulado y dulce, que es nuestro aporte diferencial y, en ese sentido, queremos apuntar a presentar un producto de alta calidad”, sostuvo Bayá.

Arándanos en expansión

Las principales plantaciones de arándano argentino se encuentran en Buenos Aires (principalmente en el cordón que forman las localidades de San Pedro, Zárate, Campana y Lima), Corrientes, Entre Ríos, Salta, Tucumán y Catamarca. También se pueden encontrar productores en las provincias de Córdoba, San Luis, Santa Fe, Chubut y Río Negro. Según cifras de ABC, el 85% de la superficie se reparte entre el Noroeste y el Noreste Argentino, mientras que el 15% restante corresponde a la Región Centro y, en mucha menor medida, a la Patagonia.

La evolución de la superficie cultivada muestra un aumento vertiginoso en sólo una década. INTA informa un crecimiento de 2100 hectáreas entre 2001 y 2009, llegando a un total de 3.500 para ese entonces. El número cayó en el posterior período de tiempo, con un nuevo repunte en la actualidad en la que el número estimado es de 2.750 hectáreas.

De acuerdo al productor y procesador local Jorge Kaial, el primer intento de cultivo que se realizó en el país fue en el sur, particularmente en las zonas de Bariloche (Neuquén) y El Bolsón (Río Negro). Sin embargo, la necesidad de encontrar calor para la maduración del fruto impulsó su cultivo más al norte. Para el rosarino, el desorden del crecimiento inicial llevó a un producto que no fue lo suficientemente rentable y desalentó a varios productores. Sin embargo, las proyecciones para la expansión del cultivo son cada vez más optimistas ante la apertura de nuevos mercados.

De la planta al mundo

Más allá de que el arándano tiene cada vez más espacio en la mesa de los argentinos, su principal destino sigue siendo la exportación. Estados Unidos es el destino principal, concentrando aproximadamente el 58% del producto; El Reino Unido se ubica segundo con un 21% y Europa, en tercer lugar, recibe un 15%.

Este año, según pronosticó  ABC, la proyección de exportación rondará las 17.000 toneladas, de las cuales 14.500 serán convencionales y 2.500 orgánicas. En esta oportunidad hay un atraso de entre dos y tres semanas respecto de la temporada 2017. Las bajas temperaturas en las zonas de producción retardaron  la maduración y disminuyeron levemente la cantidad producida. El factor sobresaliente será la alta tasa de envíos marítimos, récord para la industria, estimándose en un 35%.

Según contó a este medio el productor Jorge Kaial, la gran mayoría de los productores argentinos realizan su comercialización internacional a través de un acopiador. “Se necesita un volumen muy grande para abastecer la demanda exterior. El exportador ya está organizado para ir abasteciéndose de fruta proveniente de las distintas regiones productivas a lo largo del año”. En Argentina, explicó, la oferta del fruto se concentra entre agosto y fines de diciembre.

En cuanto a la dificultad del cultivo, Kaial comentó que no tiene mayores dificultades de las inherentes a la mayoría de las frutas. Claro que aclaró: “No es como la agricultura mayor en la que pueden manejarse 200 hectáreas de soja con dos personas con la maquinaria adecuada”. En actividad desde hace catorce años junto a su esposa Mariana Ferroggiaro, destacó que es necesario un seguimiento constante, con un proceso de poda que garantice un fruto de buen calibre. El producto de exportación se cosecha de forma cien por ciento manual.

“Sólo se cosecha una vez al año y la campaña dura cuarenta días. El proceso debe salir bien, de lo contrario hay que aguantar todo un año sin ingresos”, explicó. La otra gran dificultad es la logística para la venta en el extranjero, puesto que el arándano debe consumirse pocos días después de ser separado de la planta.

Un sello familiar

Jorge Kaial y Mariana Ferroggiaro se dedican al cultivo de arándanos desde hace catorce años. El matrimonio no sólo es productor del fruto, sino que también tiene su propio equipo de procesamiento para fabricar derivados como jugos y dulces. A esto suma un local comercial en Rosario que funciona como casa central y boca de venta local, y una incipiente red de franquicias que ya tiene sucursales en las localidades bonaerenses de San Pedro y San Nicolás.

The Berry Store, como se denomina la firma, vende arándanos a lo largo de todo el año gracias a dos cámaras de almacenamiento de congelados. En este momento se encuentran en plena cosecha y, por lo tanto, sus tres bocas de venta ya venden el fruto fresco. Desde su local de calle San Luis 1858 abastece sus locales con mermeladas y jugos, y mayoriza el resto de la producción.

En cuanto a la noticia de la primera exportación de arándanos a China, Kaial apuntó: “Es muy importante. Todo el mundo que exporta algo sueña con meterse en China”. Sin embargo, sostuvo que “si china quisiera comprar lo suficiente para abastecerse, no habría oferta suficiente”. El productor explicó que “todo el arándano que se produce en Argentina ya está colocado y para abastecer a China habría que duplicar la producción”.

En cuanto a la posibilidad de expansión del cultivo que se vislumbra, afirmó que “hay mucho potencial y know-how”. Expresó: “Creo que hay muchas posibilidades, pero si vamos a crecer, tiene que ser con una buena planificación. Es un buen momento, siempre y cuando contemos con apoyo institucional para que logremos ser competitivos y estar a la altura de los estándares de calidad internacionales”.

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