La Unión Europea y China lideran en aceite de colza

El aceite de colza es una sustancia oleaginosa crucífera, que deriva de la semilla de colza o, en términos científicos, brassuca napus. Es el tercer aceite vegetal más producido y consumido en todo el mundo, sólo después del aceite de palma y de soja. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) reportó que se produjeron 24,8 millones de toneladas en la campaña 2012/2013, de las que se consumieron 23,6 millones a escala global.

Entre las causas de su éxito actual se encuentran su aptitud para la elaboración de biocombustibles y sus muchas contribuciones a la salud del ser humano, comparado en este sentido sólo con el aceite de oliva. De hecho, el derivado crucífero es uno de los cultivos oleaginosos que posee menos ácidos grasos saturados, que se suponen perjudiciales para la salud, y es rico en ácidos grasos no saturados, que reducen el colesterol.

Para contribuir a tal fin, y por el temor de que los altos niveles de ácido erúcico y glucosinolatos encontrados en la semilla de colza tuvieran efectos anti nutricionales y nocivos para la salud, en los años ’70 en Canadá se desarrollaron semillas de colza genéticamente modificadas, que contenían a la vez bajos niveles de ambas sustancias y permitían aumentar la calidad del aceite y bajar los niveles de toxicidad de la harina. A esta colza alterada se la llamó Colza “Doble Cero” o CANOLA, por “Canadian oil, low acid”, ampliamente producida y comercializada en el mundo en la actualidad.

Este cultivar puede crecer en ambientes con gran amplitud térmica, con mínimas de 0° C y máximas de 40° C, lo que lo hace apto casi para cualquier clima. Efectivamente, si bien el rendimiento promedio mundial del grano se encuentra entre 1,6 y 1,9 toneladas por hectárea, la Unión Europea obtuvo un rendimiento superior a las 3 Tn/ha en la campaña 2012/2013, siendo el país mas productivo Dinamarca (con clima frío), que logró las 3,7 tn/ha.

En lo que respecta al aceite, esta oleaginosa posee un contenido de materia grasa que varía entre el 45 y 52%, porcentaje mucho mayor al encontrado en el haba de soja, que ronda entre el 18 y 20% de aceite en grano. La colza canola es una de las mejores materias primas para la elaboración de biocombustibles. De hecho, según diversos estudios, una tonelada sembrada con colza canola equivale a 929 litros de biodiesel.

Asimismo, y en este sentido análogo a su competidor leguminoso, del proceso de extracción de materia grasa de la semilla de colza canola también se obtiene un subproducto reconocido por su eficiencia nutritiva, ya que la semilla posee entre un 35 y 40% de proteína. Al igual que la de soja, la harina de colza canola se utiliza mayormente para la alimentación de ganado vacuno, aunque también porcino y aves de corral, pero en menor medida. En su estado actual, no se recomienda para el consumo humano directo, por poseer factores antinutricionales, aunque diversos estudios apuntan a que se estarían desarrollando nuevos cultivares que serían aptos para su ingesta por parte de los seres humanos. Igualmente, la harina de colza canola también es frecuentemente utilizada como fertilizante.

Ficha Técnica: Colza y aceite de colza

Cultivo: semilla de colza (Nombre científico: Brassuca napus)

Localización: climas templados a ligeramente fríos y húmedos.

Rendimiento de la producción de semilla (promedio mundial de diez años): 1,77 Tn/Ha. La Unión Europea obtiene el mayor rendimiento por hectárea: 3,05 Tn como promedio de diez años.

Superficie sembrada (promedio mundial de diez años): 30,1 millones de ha. – Total 2012/2013: 35,8 millones de ha. El país con mayor superficie sembrada es Canadá, con un total de 8,8 millones de ha en 2012/2013. Por su menor rendimiento relativo, es el tercer país productor de semilla de colza.

Tasa de crecimiento de la superficie sembrada (promedio mundial de diez años): 4,05% anual.

Producción anual mundial de aceite (promedio de diez campañas): 19,9 millones Tn. – Total 2012/2013: 24,8 millones de Tn.

Tasa de crecimiento de la producción mundial de aceite (promedio de diez campañas): 6,5% anual.

Consumo anual mundial de aceite (promedio de diez campañas): 19,6 millones Tn. – Total 2012/2013: 23,6 millones de Tn.

Tasa de crecimiento del consumo mundial de aceite (promedio de diez campañas): 5,8% anual.

Países productores de aceite de colza: Unión Europea (37,9%), China (24,3%), Canadá (11,9%), India (9,3%), Japón (4,2%)

Participación total de los primeros cinco productores: 87,6%

Países consumidores de aceite de colza: Unión Europea (39,1%), China (26,7%), India (10,3%), Estados Unidos (6,7%), Japón (4,3%)

Participación total de los primeros cinco consumidores: 87,1%

Países exportadores de aceite de colza: Canadá (64%), Unión Europea (11,2%), Emiratos Arabes Unidos (6,9%), Estados Unidos (5,5%), Rusia (5,20%)

Participación total de los primeros cinco exportadores: 92,8%

  Países importadores de aceite de colza: China (41,4%), Estados Unidos (32,4%), Noruega (7,8%), Unión Europea (5,4%), Canadá (4,4%)

Participación total de los primeros cinco importadores: 91,40%

El mercado mundial de aceite de colza

El aceite de colza es el tercer aceite vegetal más producido y consumido a nivel mundial, después del de palma y soja.

Tal como sucede con otros aceites vegetales, como el de palma y soja, la producción de aceite de colza canola está concentrada en un pequeño grupo de países. De hecho, los primeros cinco productores detentan el 87,6% de la oferta mundial, valor similar al correspondiente a sus competidores, con el 92% y 84%, respectivamente. Los tres principales países productores tanto de semillas de colza canola como de su derivado son la UE-28, China y Canadá.

Por el lado de la demanda, quienes más consumen aceite de colza canola son China, la UE e India, aunque se debe diferenciar según el uso. Tanto China como India se distinguen por utilizarlo para consumo humano, mientras que la UE lo aplica en mayor medida a la producción de biodiesel.

Es así que del total del uso doméstico de este aceite en el mundo, y al igual que sucede con palma, la aplicación industrial es la que presenta la mayor tasa de crecimiento, un 282% en los últimos diez años, mientras que el consumo para fines alimenticios se incrementó solo un 31,5%.

Por otro lado, el comercio mundial de aceite de colza canola es reducido en comparación con el de palma. En este último caso, para la campaña 2012/2013 las exportaciones totales representaron el 76% de la producción, mientras que para la sustancia crucífera el mismo ratio alcanzó solo el 16%. Esto es así porque los mayores productores también son los principales consumidores. Sólo Canadá se destaca como gran exportador, con el 64% de los despachos al exterior a nivel mundial. Por otro lado, China, si bien es el segundo productor de aceite de colza canola, también se constituye en el principal importador, por su elevado nivel de consumo.

La colza canola en Argentina

A diferencia de lo que sucede con el aceite de palma, en Argentina existe un mercado de colza canola que, si bien es reducido en comparación con el de soja, es interesante echarle un vistazo. Se observa un sugestivo incremento tanto en la superficie sembrada a nivel nacional, como en la producción anual de esta oleaginosa.

De entre las causas se encuentra el hecho que, al ser una especie invernal, se constituye como un buen remplazo del trigo como parte de una estrategia de doble cultivo. Entre las ventajas de la colza por sobre el trigo, suele citarse que la elección por la primera implica la desocupación más temprana del lote, por lo que el cultivo de segunda se comporta en estos casos más como de primera, obteniendo mejores rendimientos. De hecho, algunos especialistas opinan que la rotación colza-soja podría ser más rentable que la de trigo-soja.

Asimismo, como es una oleaginosa invernal, se lanza al mercado en un momento en que la industria procesadora está desocupada, pudiendo contribuir a incrementar la eficiencia operativa del polo decrushing, sin que ello represente una competencia para la soja o el girasol, que entran al circuito comercial más tarde.

Si bien la colza pareciera tener un mercado con relativo auge debido, entre otras cosas, a las características particulares que exige su producción, demandando un cuidado diferente a otros cultivos tanto en cosecha como en pos-cosecha, los datos indicarían que lo anterior se está revirtiendo. Ergo, existen más motivos para seguir de cerca a lo que sucede en el mundo con este tipo de productos, para intentar adelantarse a un posible cambio de coyuntura de la que Argentina pueda sacar algún provecho.

 

Autora: Florencia Matteo – BCR

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