Inseguridad alimentaria grave y global

Distintos informes nacionales e internacionales explican la mala nutrición que tienen en este lado del continente.

El Profesor Sergio Britos (Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación – CEPEA) aseguró en el Congreso de Aapresid que “los argentinos comen en promedio un 40% de las cantidades recomendadas de los 8 subgrupos que definen una dieta saludable y el doble de aquello que debiera consumirse más ocasionalmente”.

En su exposición, Britos (que lideró el panel de La realidad de las demandas globales en la Agenda ConCiencia para sustentabilidad) mencionó un Informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), donde indica que el 4,6% de la población, el 11,3% y el 32,1% se encuentran en estado de subalimentación (hambre, según FAO), inseguridad alimentaria grave y global (grave más moderada) respectivamente.

Hace unos meses se conoció otro informe de la UCA hablando de niñez y pobreza, allí se apunta que los niños (hasta 17 años) presentan condiciones de inseguridad alimentaria severa y total, y que un 36,6% recibe alguna forma de asistencia alimentaria.

El profesor Sergio Britos mencionó los registros del programa SUMAR, dependiente del Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación, que se abocan a niños y población que reciben asistencia del sector público de salud. “En este programa se estima que hay un 8,1% de malnutrición por carencia y 31,1% de malnutrición por exceso en niños menores de 6 años”, comentó. En tanto, al referirse al sobrepeso y la obesidad, aseguró que “es la manifestación de mayor crecimiento, no sólo entre los niños sino también en adolescentes y adultos”.

Britos, que se mostró alarmado antes los índices del estudio de FAO, mencionó: “En la población desde los 18 años, el sobrepeso creció de 34,4% en 2005 a 36,2% en 2018, mientras que la obesidad lo hizo de 14,6% a 25,4%, es decir que trepó al 62% de la población total y con un crecimiento de 1 punto por año”. A esto agregó que esta tendencia se replica en adolescentes, entre quienes en 5 años transcurridos (2007 a 2012) “la prevalencia de sobrepeso y obesidad creció desde 28,9% a 34,5%, también a razón de un punto por año”, según informa la Encuesta Mundial de Salud Escolar.

El profesor, referente del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación, determinó que esto ocurre a raíz de consecuencias de múltiples factores, donde algunos son estructurales de la pobreza; o bien hay un estado deficiente o ausente de la infraestructura social básica; y otro punto puede ser la baja cobertura y calidad de servicios de salud o educación. Finalmente apunta que otra de las consecuencias puede ser la ausencia de educación alimentaria o las condiciones de lactancia materna y calidad de dieta en los primeros años. En fin, el grave problema alimentario puede devenir incluso en “la dinámica de los precios y la disponibilidad y asequibilidad de alimentos, en especial variados y de buena calidad”.

Sin lugar a dudas, Sergio Britos afirmó: “En la población argentina, en los sectores de bajos ingresos en particular, pero en el conjunto en general, existe un severo problema de baja calidad nutricional de la dieta. En los últimos cinco años han identificado brechas alimentarias de amplia magnitud (65% de brecha negativa o sub consumo) en hortalizas, frutas, lácteos y granos/cereales integrales/legumbres. Por el contrario, en harinas, panificados y hortalizas feculentas y en azúcares, las brechas también son amplias, pero por exceso: 180% y 68% respectivamente. Estos valores no difieren entre hogares de distintos niveles socioeconómicos”.

La conclusión, para el especialista, es que “los argentinos comen en promedio un 40% de las cantidades recomendadas de los ocho subgrupos que definen una dieta saludable y el doble de aquello que debiera consumirse más ocasionalmente”, es decir que se alimenta erróneamente por diferentes motivos. En definitiva, la calidad final de la dieta es inferior a la mitad del estándar.

Al final de su exposición en el XVII Congreso de Aapresid que tiene por lema “30:10000 Conciencia Suelo”, Sergio Britos apuntó: “El desafío para combatir la malnutrición por carencia y frenar el crecimiento del sobrepeso y obesidad es asegurar a la población y educar su gusto y preferencia por aquellos ocho subgrupos de alimentos de buena calidad nutricional y diseñar o reformular los entornos alimentarios de manera que esos alimentos tengan preponderancia y precios asequibles por sobre los seis subgrupos de calidad más baja y riesgo (por su exceso) mayor”.

Muchos sostienen que Argentina es un país capaz de alimentar a unos 440 millones de personas, para Britos el desafío será “conducir a políticas sustentables que aseguren cantidad de alimentos para la población local y el mundo como también dietas saludables para una mejor nutrición”.

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