La agroindustria argentina atraviesa un momento de definiciones en varios frentes: desde la logística exportadora y las negociaciones salariales hasta la competitividad de la soja y el acceso a los mercados internacionales. En ese contexto, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y del Centro Exportador de Cereales (CEC), Gustavo Idígoras, analizó el escenario del sector durante el Seminario de Acsoja realizado en la Bolsa de Comercio de Rosario.
Uno de los temas que ocupó buena parte de la agenda fue el reciente acuerdo paritario alcanzado con los gremios aceiteros, luego de varias semanas de negociaciones que incluyeron conciliación obligatoria y la amenaza de un paro nacional.
“Fue una negociación complicada. Empezó con medidas de fuerza, atravesó una conciliación obligatoria y llegó a un punto crítico cuando se anunciaba un paro por tiempo indeterminado. Finalmente, ambas partes cedimos posiciones y logramos un acuerdo que nos da previsibilidad hasta diciembre”, señaló.
Según explicó, el entendimiento contempla una actualización salarial basada en las expectativas de inflación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), en lugar de hacerlo sobre la inflación ya registrada.
“Los sindicatos moderaron su planteo inicial y nosotros también mejoramos nuestra propuesta. Eso permitió cerrar un acuerdo importante que garantiza paz social para la industria y para toda la cadena comercial.”
Idígoras sostuvo además que el conflicto no respondía a una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
“El salario promedio del trabajador aceitero ronda hoy los 4,8 millones de pesos mensuales. No había una necesidad de recuperación salarial, sino una intención de trasladar al sector una discusión más amplia sobre la política económica.”
“La mejor noticia del año”
Consultado sobre la reciente adjudicación de la Hidrovía Paraná-Paraguay, el titular de CIARA-CEC fue categórico al definir su importancia.
“La Hidrovía es la mejor noticia económica del año 2026 para nosotros.” Para Idígoras, la definición pone fin a un proceso que calificó como “tortuoso”, atravesado por disputas políticas y mediáticas que demoraron una obra estratégica para el comercio exterior argentino.
“La Hidrovía es una autopista en el agua. Lo que necesitamos es pasar de una infraestructura pensada en 1995 a una adaptada a las necesidades del comercio internacional de 2028.”
De acuerdo con el cronograma previsto, las primeras obras permitirían alcanzar una profundidad de 36 pies en aproximadamente nueve meses, avanzar luego a 38 pies y, posteriormente, llegar a los 40 pies navegables, una mejora que posibilitaría el ingreso de buques Panamax con mayor capacidad de carga.
“Eso significa bajar costos logísticos y mejorar la competitividad de todas las exportaciones argentinas.”
La soja, el gran desafío pendiente
Durante el seminario organizado por Acsoja, la situación del cultivo de soja ocupó un lugar central del debate.
Para Idígoras, el principal problema es que la producción argentina lleva años sin poder superar el umbral de los 50 millones de toneladas, mientras otros cultivos continúan expandiéndose.
“La soja está estancada. Perdimos alrededor del 16% de la superficie sembrada y gran parte de esa superficie migró hacia otros cultivos.”
En ese sentido, consideró positiva la reducción gradual de los derechos de exportación impulsada por el Gobierno nacional, aunque reclamó acelerar el cronograma previsto específicamente para la soja.
“El esquema actual deja a la soja con una carga tributaria mucho mayor que la del resto de los granos. Ese diferencial de diez puntos afecta directamente su competitividad.”
También remarcó que recuperar superficie sembrada requerirá avanzar en mejoras logísticas, especialmente en el sistema ferroviario que conecta las regiones del NOA y el NEA con los puertos exportadores.
Negociaciones con Europa
Otro de los desafíos que enfrenta la cadena sojera pasa por las nuevas exigencias ambientales impulsadas por la Unión Europea.
Idígoras reveló que viene manteniendo reuniones con autoridades comunitarias para intentar modificar los criterios que podrían limitar el ingreso de soja, aceite y biodiésel argentinos.
“Europa está imponiendo condiciones ambientales que consideramos artificiales. Estamos trabajando junto con la Cancillería para revertir esa situación.”
Pese a ello, aseguró que mantiene una visión positiva respecto del futuro de las negociaciones, especialmente a partir del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea.
“Soy optimista. Un acuerdo de libre comercio cambia completamente la relación. Europa deja de ser un interlocutor distante y pasa a tener un diálogo permanente con la Argentina para encontrar soluciones.”
Para el presidente de CIARA-CEC, consolidar ese vínculo será clave para preservar uno de los principales destinos de las exportaciones agroindustriales argentinas y sostener la competitividad del complejo sojero en los próximos años.


























