El fenómeno El Niño volvió a instalarse en el centro de la escena, no solo entre productores agropecuarios sino también en el debate público, luego de que distintos informes internacionales anticiparan la posibilidad de un evento de intensidad excepcional.
Sin embargo, desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) llaman a interpretar esos pronósticos con cautela. Según explicó el ingeniero agrónomo Cristian Russo, detrás de los valores que circularon en las últimas semanas existen cambios metodológicos que pueden llevar a conclusiones erróneas si se los compara con registros históricos. “Este año viene un poco embarrada la cancha porque la NOAA está cambiando la forma de algunos indicadores que históricamente utilizaba. Está ampliando el área oceánica que monitorea para incorporar el calentamiento asociado al cambio climático. Entonces, estamos comparando indicadores distintos y eso puede generar interpretaciones equivocadas”, explicó Russo.
Un Niño fuerte, pero dentro de lo esperado
El especialista descartó que, por el momento, exista evidencia para hablar de un fenómeno que “rompa todos los récords” de intensidad. “Lo que nosotros le estamos diciendo al productor es que esperamos un Niño fuerte a muy fuerte, con su pico entre diciembre y enero. No estamos viendo un evento extraordinario como algunos pronósticos sugieren”, afirmó.
Ese período resulta clave para la agricultura argentina, ya que coincide con la etapa crítica de definición del rendimiento de los cultivos de verano, especialmente el maíz. “Entre diciembre y enero se juega gran parte de la campaña de granos gruesos. Son los meses donde se define el potencial productivo”, señaló.
El mejor escenario desde 2020
Para la GEA, el panorama climático representa una oportunidad luego de varios años marcados por déficits hídricos durante el verano.
Desde 2020, la agricultura argentina atravesó campañas condicionadas por eventos de La Niña o por lluvias insuficientes que limitaron el potencial productivo de los principales cultivos.
En este contexto, Russo considera que las perspectivas para la próxima campaña son significativamente más alentadoras. “Venimos desde 2020 con problemas de falta de agua durante el verano. Hoy estamos viendo que Argentina podría tener el mejor escenario productivo de los últimos años”, sostuvo.
¿Por qué El Niño no siempre significa lluvias extremas?
Otro de los puntos que destacó el especialista es que el comportamiento de El Niño en Argentina no puede analizarse de la misma manera que en otros países.
Mientras que en distintas regiones del mundo un evento intenso suele traducirse automáticamente en precipitaciones extremas, en el territorio argentino intervienen otros factores atmosféricos que moderan su impacto. “En otros países un Niño fuerte tiene consecuencias mucho más directas. En Argentina intervienen los patrones de circulación atmosférica y eso termina siendo determinante. El fenómeno aporta humedad, pero no explica por sí solo cómo será el régimen de lluvias”, explicó.
Alerta para la cosecha
Si bien las perspectivas para la producción son positivas, la Bolsa de Comercio de Rosario advierte que el foco comienza a trasladarse hacia el final del ciclo agrícola.
Según Russo, el principal riesgo aparece entre marzo y abril, cuando podrían combinarse mayores niveles de humedad con episodios de lluvias persistentes. “En enero suelen darse bloqueos secos que muchas veces generan algunos días de falta de agua, especialmente en la región núcleo. Pero lo que más nos preocupa es abril, porque históricamente es un mes donde pueden registrarse bloqueos húmedos. Si a eso le sumamos un escenario con mayor disponibilidad de humedad, habrá que prepararse para una cosecha con desafíos logísticos”, advirtió.
En ese sentido, recomendó que productores, acopios, contratistas y operadores comiencen a planificar con anticipación la logística de cosecha. “Si finalmente tenemos una muy buena campaña, habrá que abrir el paraguas desde ahora y preparar toda la logística para aprovechar al máximo las condiciones de cosecha y evitar problemas operativos”, concluyó.
Una campaña con mejores perspectivas
Las proyecciones de la GEA se alinean con las estimaciones de distintos organismos internacionales que anticipan el retorno de un evento El Niño durante la campaña 2026/27, después de varios ciclos condicionados por déficits hídricos.
Para la producción argentina, el regreso de un escenario más húmedo representa una oportunidad para recuperar rindes y aumentar el volumen de granos, aunque el éxito de la campaña dependerá también del comportamiento de la circulación atmosférica y de la capacidad del sistema logístico para responder a una eventual cosecha de gran magnitud.























