Mientras aún se celebra la actuación de la Selección Argentina en el Mundial, desde el sector comercial surgieron voces que piden dejar atrás los festejos y concentrarse en la recuperación de la actividad económica. El presidente de la Federación Gremial de Comercio e Industria (FECOI), Eduardo Maradona, manifestó su rechazo a la posibilidad de establecer un nuevo feriado nacional y sostuvo que la prioridad debe ser reactivar la producción y el empleo.
En declaraciones radiales, el dirigente aseguró que el contexto que atraviesan las pequeñas y medianas empresas no admite nuevas interrupciones en la actividad. “La fiesta terminó y ahora hay que volver a trabajar. La situación del mercado es muy complicada”, afirmó en diálogo con LT8.
Maradona consideró que la implementación de un día no laborable implicaría un costo adicional para el sector privado, que continúa afrontando impuestos, salarios y cargas sociales aun cuando los comercios permanecen cerrados. En ese sentido, cuestionó que el Gobierno impulse una medida de ese tipo en un momento de fuerte retracción económica.
El referente empresario recordó además que durante los encuentros más importantes de la Selección muchas empresas optaron por reducir sus horarios o cerrar anticipadamente para permitir que sus trabajadores siguieran los partidos. “Fue un esfuerzo que hicimos porque entendimos la dimensión social de un Mundial, aunque significó resignar ventas mientras los costos siguieron corriendo”, explicó.
Contrariamente a lo que ocurrió en otras ediciones de la Copa del Mundo, Maradona sostuvo que el torneo no generó un impacto positivo sobre el consumo. Incluso señaló que sectores tradicionalmente beneficiados, como la gastronomía, registraron un desempeño inferior al esperado, ya que gran parte de los encuentros fueron vistos en reuniones familiares y muchos locales permanecieron cerrados durante los partidos.
En ese marco, el presidente de FECOI volvió a poner el foco sobre la delicada situación que atraviesan las pymes santafesinas. Según indicó, desde el comienzo de la actual administración nacional ya cerraron más de 3.000 pequeñas y medianas empresas en la provincia, con una pérdida estimada de 20.000 puestos de trabajo.
Para el dirigente, el deterioro del entramado productivo no solo implica la desaparición de empresas, sino también una mayor precarización del empleo. “Seguimos presentando propuestas para impulsar la producción y la actividad, pero vemos que el escenario continúa agravándose”, concluyó.
La postura del sector empresario refleja la preocupación de buena parte del comercio y la industria, que consideran que la recuperación económica requiere sostener la actividad y evitar nuevas interrupciones en un contexto marcado por la caída del consumo y las dificultades que enfrentan las pymes.
























