Golpe a una de las grandes de la maquinaria agrícola: embargaron a Metalfor y a sus dueños

La Justicia ordenó embargar fondos de la fabricante cordobesa y de tres de sus principales responsables por una deuda cercana a los u$s100.000 con Banco Ciudad. La medida se conoce mientras la compañía enfrenta una fuerte caída de ventas, pérdidas millonarias, problemas de financiamiento y reducción de su estructura.

La crisis financiera que atraviesa Metalfor, uno de los principales fabricantes argentinos de maquinaria agrícola, sumó un nuevo capítulo judicial. La Justicia ordenó embargar fondos de la compañía y de tres personas vinculadas a su conducción por una deuda que ronda los u$s100.000 con Banco Ciudad.

La medida alcanza a la empresa, a Eduardo Alberto Borri, uno de sus propietarios, y a otros dos garantes, José Luis Ramón Dassie y María Rosa Miguel. Los cuatro fueron demandados en una causa que tramita ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°24.

El reclamo de la entidad bancaria asciende a u$s98.895,77, a lo que se suman otros u$s10.000 estimados provisoriamente en concepto de intereses y costas.

El origen del conflicto se encuentra en un crédito de u$s2 millones otorgado a Metalfor en octubre de 2024. El préstamo debía cancelarse en 12 cuotas mensuales y la última venció en octubre de 2025. De acuerdo con la presentación judicial, quedó pendiente el saldo que ahora es reclamado por el banco.

Los tres particulares involucrados habían asumido el carácter de fiadores solidarios y principales pagadores de las obligaciones de la compañía.

Embargos sobre cuentas bancarias

La resolución judicial ya comenzó a ejecutarse. Los oficios correspondientes fueron librados el 21 de agosto y contemplan el embargo de fondos existentes en cuentas bancarias o billeteras virtuales de los demandados.

En el caso de Borri, la medida fue comunicada al Banco Galicia; para Dassie, al Banco Macro; y para Miguel, al Banco Supervielle. También se emitió el oficio correspondiente a Metalfor. Si los fondos encontrados no fueran suficientes para cubrir el monto reclamado, la Justicia habilitó la posibilidad de avanzar con nuevas medidas sobre otras cuentas.

El nuevo frente judicial aparece en un momento especialmente delicado para la compañía cordobesa.

Un deterioro que se profundizó en el último año

Los números muestran el impacto de la crisis sobre el negocio.

Durante el primer semestre de 2024, Metalfor había obtenido una ganancia de $11.870 millones. Un año después, entre enero y junio de 2025, el resultado se transformó en una pérdida de $26.484 millones.

La facturación también sufrió un fuerte retroceso: pasó de $95.779 millones a $48.045 millones en el mismo período, prácticamente la mitad.

El resultado operativo siguió el mismo camino. De una ganancia de $20.196 millones en el primer semestre de 2024 pasó a una pérdida de $9.726 millones en 2025. A esto se sumó un resultado financiero negativo de $18.360 millones.

La caída de la actividad también impactó directamente sobre la fabricación de equipos.

Durante los primeros seis meses de 2025, la empresa produjo 95 unidades, frente a las 208 fabricadas durante igual período del año anterior.

Uno de los segmentos más afectados fue el de las pulverizadoras autopropulsadas, un producto central dentro de la oferta de Metalfor: la producción cayó de 67 a apenas 21 equipos.

Las ventas tampoco escaparon al deterioro. La compañía pasó de comercializar 258 máquinas a 167. Dentro de los equipos automotrices nacionales, las operaciones bajaron de 115 a 53 unidades, mientras que los equipos de arrastre pasaron de 27 a solamente 9.

Un pasivo que supera los $194.000 millones

El deterioro de la actividad se trasladó directamente a las cuentas de la empresa.

Al 30 de junio, Metalfor acumulaba un pasivo total de $194.408 millones. De ese monto, $108.421 millones correspondían a compromisos de corto plazo y otros $85.987 millones a obligaciones de largo plazo.

La compañía también enfrenta una deuda bancaria que ronda los $52.700 millones.

A esto se suma una situación compleja en la cadena de pagos: los registros mencionados en la causa contabilizan 729 cheques rechazados por más de $6.419 millones.

La menor disponibilidad de crédito y las restricciones impuestas por algunos proveedores complicaron todavía más el funcionamiento cotidiano. La falta de recursos afectó la compra de insumos, la producción y el cumplimiento de determinadas obligaciones.

Ajuste y reducción de personal

Frente al escenario financiero, Metalfor comenzó a aplicar un fuerte programa de reducción de costos.

La compañía abrió un Procedimiento Preventivo de Crisis para negociar con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y planteó una reducción significativa de su estructura laboral.

La propuesta contemplaba reducir alrededor del 70% de una dotación cercana a los 600 trabajadores, lo que potencialmente podía representar unos 420 puestos.

Aunque esa negociación no terminó con la aprobación de las medidas planteadas, la empresa continuó avanzando con el proceso de ajuste. En julio se concretaron 35 despidos en la planta de Noetinger y también se implementó un esquema de retiros voluntarios.

El objetivo declarado por la empresa es reducir dotaciones, turnos y sectores, concentrando la producción en los modelos que presentan mayor rotación y margen.

También busca transformar parte de sus inventarios y maquinaria usada en efectivo para mejorar la disponibilidad de caja.

El concurso preventivo, cada vez más cerca

El embargo dispuesto por Banco Ciudad agrega presión sobre una empresa que ya enfrenta múltiples frentes simultáneos.

La posibilidad de un concurso preventivo de acreedores aparece cada vez con mayor fuerza como una alternativa para intentar reordenar las obligaciones financieras y preservar la continuidad de la compañía.

Por el momento, no existe una presentación de Metalfor solicitando formalmente la apertura de un concurso. Sin embargo, el avance de los reclamos judiciales y la reducción del acceso al financiamiento complican la posibilidad de resolver el problema únicamente mediante un ajuste interno.

Metalfor había obtenido a fines de 2024 un crédito de u$s50 millones de la Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos (DFC), con un plazo de ocho años. El financiamiento había sido destinado a refinanciar compromisos de corto plazo y fortalecer el capital de trabajo.

Sin embargo, la caída posterior de las ventas y el deterioro de la situación financiera terminaron reduciendo el efecto de ese respaldo.

Ahora, el fabricante cordobés enfrenta un escenario en el que confluyen caída de la facturación, pérdidas, menor producción, problemas de financiamiento, deuda bancaria, cheques rechazados, despidos y nuevos reclamos judiciales.

El embargo contra Metalfor y sus principales responsables representa así una nueva señal de la profundidad que alcanzó la crisis de una de las empresas de referencia de la maquinaria agrícola argentina.

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