El presidente Javier Milei utilizó su visita a Rosario para defender nuevamente el rumbo económico de su gestión y responder a una de las principales preocupaciones que comenzaron a aparecer en el sistema financiero: el crecimiento de la morosidad.
Durante su discurso por el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mandatario buscó quitarle dramatismo al fenómeno y sostuvo que los niveles actuales de incumplimiento crediticio deben analizarse en perspectiva. Según planteó, la situación argentina no resulta excepcional frente a lo que ocurre en otras economías.
Milei comparó los indicadores locales con los de Estados Unidos y afirmó que la morosidad en las tarjetas de crédito de ese país ronda el 13%, mientras que el nivel registrado en el sistema bancario argentino se encuentra por debajo del 12%. A partir de esa comparación, consideró que el problema no tiene, por ahora, una dimensión cuantitativa capaz de poner en riesgo al sistema.
Una explicación ligada al crédito de 2024
El Presidente atribuyó buena parte del deterioro de los indicadores a los préstamos otorgados durante 2024. Según su interpretación, en aquel momento se produjo una caída de los ingresos reales que afectó la capacidad de pago de muchas familias.
También cuestionó las lecturas que presentan el aumento de la morosidad como una consecuencia directa del actual programa económico. En su exposición, sostuvo que el fenómeno tiene raíces en decisiones y comportamientos financieros previos y que una parte de los deudores recurrió a distintos canales de financiamiento ante las restricciones existentes.
En ese contexto, Milei puso el foco en el funcionamiento del mercado de crédito y en la relación entre tasas de interés, ahorro e inversión. Para el mandatario, establecer condiciones artificiales sobre el precio del dinero puede terminar reduciendo los incentivos para ahorrar y prestar, afectando posteriormente la inversión y el crecimiento.
El Gobierno pone el foco en la estabilidad
La intervención del Presidente se produjo un día después de su participación en el Council of the Americas, donde volvió a defender el programa de estabilización y las transformaciones estructurales impulsadas por su administración.
En Rosario, ese mensaje tuvo como interlocutor privilegiado al sector productivo. La Bolsa de Comercio reúne a buena parte de los actores vinculados con el complejo agroindustrial y funciona como uno de los principales ámbitos empresarios de la región.
En ese escenario, Milei reivindicó el cambio de orientación económica y cuestionó las interpretaciones que, según su visión, anticipan un deterioro estructural de la economía argentina a partir de indicadores puntuales.
La discusión sobre la morosidad, en tanto, se desarrolla en paralelo a un debate más amplio sobre el acceso al financiamiento. Los bancos comenzaron a advertir sobre el impacto que tienen las regulaciones vigentes en la medición de sus carteras, mientras que distintas entidades financieras señalan que una parte de la mora que deben computar responde al denominado “efecto arrastre” de las calificaciones crediticias.
Una definición política mirando a 2027
El discurso también tuvo un componente político. Con las elecciones presidenciales de 2027 cada vez más presentes en la agenda, Milei planteó que el próximo año será determinante para definir si la Argentina profundiza el camino iniciado por su administración.
El Presidente volvió a presentar la disputa electoral como una elección entre la continuidad de las reformas y un eventual regreso de políticas que identifica con el socialismo y el intervencionismo estatal.
La definición adquiere especial relevancia en un momento en que el oficialismo comenzó a explorar acuerdos políticos con distintos sectores y a construir una estrategia electoral de cara a 2027. En paralelo, dirigentes de la oposición y economistas críticos cuestionan distintos aspectos de la evolución de la actividad, el consumo y el empleo.
Sin embargo, durante su paso por la Bolsa rosarina, Milei buscó dejar otro mensaje: el Gobierno considera que la estabilización alcanzada constituye el principal activo de su gestión y que el desafío hacia adelante es sostenerla y profundizar las reformas.
La visita a Rosario volvió así a mostrar una de las prioridades centrales del oficialismo: consolidar el vínculo con el sector productivo y presentar la estabilidad macroeconómica como la plataforma desde la cual la Argentina puede recuperar inversión, crédito y crecimiento.

























