Más de 60 quesos y 400 vinos: la experiencia que propone Manchego en Funes

La sommelier y especialista en quesos Sofía Pituelli creó un espacio que invita a descubrir etiquetas poco conocidas, productores argentinos y una cava subterránea que sorprende desde el primer vistazo

Hay lugares donde uno va a cenar. Otros donde simplemente toma una copa. Y están esos espacios que invitan a quedarse un rato más, a descubrir sabores nuevos y a dejarse sorprender.

Eso es lo que buscó crear Sofía Pituelli cuando abrió Manchego Wine Bar, en Catamarca 2437, en Funes. Sommelier, especialista en quesos y apasionada por la gastronomía, convirtió un interés personal en una propuesta que hoy reúne más de 400 etiquetas de vinos y más de 60 variedades de quesos de distintas regiones del país.

La idea era poder montar un lugar donde se junte todo eso: el vino, el queso y el disfrute“, resume.

El proyecto nació también desde una historia personal. Sofía es funense, vivió un año en Barcelona y fue allí donde el queso manchego, uno de los más tradicionales de España, pasó a formar parte de su vida cotidiana. Tiempo después, ese nombre terminó identificando el bar que imaginó para su ciudad.

Yo soy de Funes de toda mi vida. Aprovechando toda esta explosión comercial que está teniendo la ciudad, surgió la idea de apostar por un lugar así“, cuenta.

Apenas se ingresa al salón aparece uno de los grandes diferenciales de Manchego. Una escalera conduce a una cava subterránea con capacidad para casi 1.500 botellas, donde descansan vinos de Mendoza, Patagonia, Salta, Jujuy, Córdoba y San Juan, además de algunas etiquetas españolas.

La gente puede bajar, descubrir, elegir su vino o simplemente conocer la cava. Terminó siendo un diferencial porque a todos les encanta bajar a chusmear“, dice entre risas.

Pero si el vino es una de las grandes pasiones del lugar, los quesos tienen un protagonismo igual de importante.

Las tablas reúnen variedades de vaca, cabra y oveja llegadas desde distintos rincones de Argentina. Hay quesos patagónicos, producciones artesanales de Buenos Aires, elaboraciones de Córdoba y especialidades difíciles de encontrar en las góndolas tradicionales.

Queremos que Manchego sea un lugar para darles espacio a esos productores, que la gente los conozca, los pruebe y descubra algo distinto“, explica.

La filosofía también atraviesa la selección de vinos.

Aunque los clásicos Malbec, Cabernet Franc o Chardonnay tienen su lugar, la invitación siempre es animarse un poco más.

Para mí, cualquier persona que venga a Manchego tiene que probar alguna cepa distinta que nunca haya tomado“, asegura Sofía, mientras enumera variedades como Bequignol, Garnacha, Aglianico, Nebbiolo o los cada vez más elegidos vinos naranjos.

Y cuando llega el momento de recomendar una tabla, tampoco hay una fórmula única.

Me gusta que puedan probar distintas texturas y distintas leches: algún queso de vaca, otro de oveja, un azul tres leches, un queso de cabra… la idea es hacer un mix para descubrir sabores nuevos“, explica.

La carta se completa con platos de tapeo, charcutería premium y una ambientación donde el jazz, la bossa nova y el tango fusión acompañan una propuesta pensada para disfrutar con calma.

Al final, el espíritu de Manchego se resume en una invitación sencilla.

“Que se animen a probar. Siempre algo se encuentra que gusta. Y si no te gusta el vino, lo cambiamos y probamos otro. La idea es que tengan una experiencia diferente.”

Y quizás allí esté la esencia del lugar: una mesa que siempre empieza con una copa de vino y una tabla de quesos en el centro, una cava que invita a explorar y una selección de productos elegidos con conocimiento y pasión para demostrar que, en cada botella y en cada horma, también hay historias que merecen ser descubiertas.

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