La IA multiplica todo. También el caos

El material analiza por qué muchas organizaciones avanzan en inversiones vinculadas a IA sin haber resuelto previamente problemas estructurales de gestión, integración y trazabilidad de la información.

Algunos puntos destacados:

● Menos del 30% de las empresas industriales argentinas usa IA para tomar decisiones. La principal barrera no es el presupuesto ni la tecnología: es la falta de procesos integrados sobre los cuales montar cualquier solución.

● El 80% de las PyMEs argentinas planea invertir en IA durante 2026. Pocas se

preguntan si están en condiciones reales de aprovecharla.
● “Una empresa con datos fragmentados que adopta IA no mejora sus decisiones. Las
automatiza mal y más rápido”, advierte Germán Viceconti, Director Comercial de
NeuralSoft.
Buenos Aires, mayo de 2026 – Hay un ejercicio simple que revela en segundos el estado real de la gestión de una empresa que se dedica a vender productos: pedirle al área de ventas y al área de despacho el mismo listado, los pedidos pendientes de entrega, y comparar las respuestas. En la mayoría de las organizaciones, los números no coinciden.
Lo mismo pasa con la mercadería pendiente de recepción si se consulta por separado a
Compras y a Depósito. Cuando una organización no puede responder una misma pregunta con una sola voz, el problema no es de comunicación: es estructural.Es un problema viejo. Pero mientras la inteligencia artificial avanza sobre todos los procesos empresariales, ese problema adquiere una nueva dimensión.”La IA tiene la capacidad de multiplicar exponencialmente todo. Si la aplicamos sobre procesos definidos y ordenados, con objetivos claros, podemos escalar y potenciar nuestras virtudes. Si la aplicamos sobre la desorganización, no haremos otra cosa que multiplicar el caos”, advierte Germán Viceconti, Director Comercial de NeuralSoft.

1) La barrera real de la IA en la industria argentina no es económica ni tecnológica.
Según datos de Accenture y la Unión Industrial Argentina, la fragmentación de procesos es el principal obstáculo para adoptar inteligencia artificial con resultados concretos. Las
empresas que invierten sin resolver esa fragmentación construyen análisis y proyecciones sobre información inconsistente: distintas versiones de una misma realidad según qué área responda la pregunta.

2) La calidad de los datos que alimentan a la IA es el factor que todo el mundo
subestima. Con cientos de agentes disponibles hoy para análisis financieros, planificación
comercial y propuestas personalizadas, ese insumo se vuelve decisivo. “Si la alimentamos con gramos de basura, va a producir toneladas de basura”, advierte Viceconti.

3) El 80% de las PyMEs argentinas planea invertir en IA durante 2026, según
Microsoft. La pregunta que el sector debería hacerse no es si adoptar inteligencia artificial, sino si está en condiciones reales de aprovecharla. Esa diferencia define si la tecnología se convierte en una ventaja competitiva o en una nueva fuente de problemas a mayor velocidad.

4) La tecnología no crea orden donde no lo hay: lo hace visible a mayor escala. “Antes
de pensar en IA hay que preguntarse algo más básico: ¿toda mi organización trabaja con la misma información? Si la respuesta es no, la IA no va a resolver el problema, lo va a
amplificar”, concluye Viceconti. La respuesta empieza mucho antes de cualquier
implementación: en los procesos.

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