Open House Rosario 2026: una edición que expande el mapa con 101 obras y nuevos recorridos

El festival de arquitectura se realizará el 9 y 10 de mayo con una propuesta que pone el foco en los barrios, suma circuitos y amplía la diversidad de espacios para visitar de manera gratuita

La novena edición de Open House en Rosario llega con una premisa clara: salir del centro y mostrar una ciudad más amplia, diversa y cotidiana. El evento, organizado por OHACHE, se desarrollará el sábado 9 y domingo 10 de mayo, con entrada libre y sin inscripción previa.

Durante ese fin de semana, casi un centenar de edificios abrirán sus puertas para que el público pueda recorrerlos por dentro, en una experiencia que combina arquitectura, historia y vida urbana.

“El evento se va a desarrollar en el mes de mayo, como casi todos los años de estas últimas ediciones. En este 2026 se va a desarrollar el sábado 9 y domingo 10 de mayo”, explicó Catalina Angelone, integrante de OHACHE.

A diferencia de años anteriores, esta edición propone “descentrar la mirada”. Si bien el casco histórico y el área central seguirán teniendo un rol importante, el objetivo es incorporar con más fuerza otros distritos y consolidar nuevos núcleos de obras.

“También reconocemos que la arquitectura de calidad no se limita exclusivamente a ese sector. La ciudad se construye de manera mucho más amplia y diversa”, sostuvo Angelone.

En esa línea, el festival busca fortalecer circuitos en zona norte y zona sur, además de profundizar la apertura hacia áreas que ya comenzaron a sumarse en ediciones anteriores, como Fisherton y Funes.

Más circuitos, más barrios, más obras

La propuesta 2026 incluye ocho recorridos temáticos que permiten organizar la visita:

  • Circuito de Galerías
  • Barrio Echesortu
  • Paseo del Siglo
  • Barrio Martin
  • Pichincha
  • Fisherton
  • Hospitales
  • Barrio Alberdi

Se podrá acceder a más de 100 espacios, que van desde edificios emblemáticos hasta obras contemporáneas y arquitectura cotidiana. Entre ellos aparecen la Bolsa de Comercio de Rosario, el Concejo Municipal (ex Palacio Vassallo), la Biblioteca Argentina Dr. Juan Álvarez, la Facultad de Derecho, la Terminal Fluvial, además de casas particulares, estudios de arquitectura, iglesias, clubes y espacios culturales.

En este amplio abanico, aparecen espacios que muchas veces pasan desapercibidos en la rutina cotidiana o permanecen cerrados al público y que, durante el festival, se vuelven accesibles.

La Antigua Aduana, ubicada sobre la bajada Sargento Cabral a pasos del río, un imponente edificio inaugurado en 1938 con un marcado estilo francés que hoy funciona como sede administrativa municipal.

Otro de los puntos destacados es el Club Español de Rosario, declarado Monumento Histórico Nacional, cuya arquitectura inspirada en el modernismo catalán lo convierte en una de las joyas patrimoniales de la ciudad, con detalles como su fachada, el lucernario y los vitreaux. También se suma la sede de Aricana, en Buenos Aires al 900, una construcción de los años 60 con su característica fachada de ladrillos rojos, proyectada por reconocidos arquitectos locales.

A estos espacios institucionales se suman viviendas particulares que abren sus puertas de manera excepcional, como la ex residencia Máspoli, una propiedad de fines del siglo XIX con impronta Art Nouveau, o la llamada “Casa en 8,66”, una obra contemporánea que reinterpreta el lote típico rosarino con patios internos y una propuesta espacial que prioriza la luz natural y la conexión con el verde.

La inclusión de viviendas habitadas, equipamientos barriales e instituciones forma parte de la identidad del festival, que busca poner en valor no solo grandes obras, sino también la arquitectura que construye la vida diaria de la ciudad.

CÓMO FUNCIONA LA MODALIDAD

El acceso a todos los espacios es gratuito y por orden de llegada, sin necesidad de inscripción previa. Para ingresar, es obligatorio presentar DNI o pasaporte.

Los edificios estarán abiertos en dos franjas horarias: de 9:00 a 13:00 y de 14:30 a 18:30, aunque cada obra puede tener particularidades que se informarán previamente.

Las visitas son acompañadas por voluntarios y anfitriones, quienes reciben a los visitantes y colaboran en el recorrido, compartiendo información general y detalles de cada lugar. En este sentido, es importante tener en cuenta que los voluntarios cumplen un rol de acompañamiento y organización, y no el de guías turísticos, mientras que los contenidos más específicos o relatos en profundidad pueden surgir, en muchos casos, de los propios anfitriones de cada espacio.

ARQUITECTURA, IDENTIDAD Y COMUNIDAD

El enfoque de esta edición no es casual. Según explican desde la organización, responde a una forma de entender a Rosario como una ciudad policéntrica, donde el crecimiento y la identidad no se concentran en un único punto.

“Descentrar la mirada implica reconocer esa condición y visibilizar arquitecturas más cotidianas —viviendas, iglesias, clubes— que forman parte de la identidad de cada barrio”, señaló Angelone.

Con esta nueva edición, Open House no solo invita a recorrer edificios, sino también a redescubrir la ciudad desde otra perspectiva, ampliando el mapa cultural y acercando la arquitectura a la vida diaria de sus habitantes.

Una vez más, Rosario se prepara para abrir sus puertas y dejarse mirar desde adentro.

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