La disputa por el modelo de preservación patrimonial en Rosario sumó este lunes un respaldo clave para el Ejecutivo local. Luego del planteo público del intendente Pablo Javkin, la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV) salió a apoyar la política municipal y se alineó en la necesidad de actualizar las normas urbanas para hacer viable la conservación de inmuebles históricos.
El detonante fue el proyecto sobre Belgrano 854, donde los propietarios propusieron restaurar una casa de valor patrimonial y desarrollar un edificio en el fondo del lote. La iniciativa generó rechazo del Colegio de Arquitectos de Rosario, lo que derivó en una fuerte reacción del intendente, quien cuestionó a sectores que —según su visión— se oponen a cualquier esquema que combine preservación con desarrollo.
“Hay un club que prefiere que una propiedad patrimonial se caiga por su estado de ruina antes que generar una solución normativa”, lanzó Javkin, en una definición que marcó el tono del debate y buscó interpelar directamente al sector privado para que tome posición.
La respuesta llegó pocas horas después. En un comunicado, la AEV expresó su respaldo “a toda iniciativa que contribuya a generar viviendas de calidad y a recuperar el valor urbano”, y dejó en claro su aval a la línea que impulsa el municipio.
“Entendemos que es natural y necesario que los reglamentos y códigos urbanos se ajusten con el paso del tiempo”, señalaron los constructores, al tiempo que remarcaron que los cambios en la realidad económica y social exigen revisiones periódicas de las normas.
En ese sentido, la entidad fue explícita en su apoyo político: “Consideramos que la actual gestión de gobierno se encuentra transitando ese camino, lo cual valoramos positivamente”.
Desde la AEV sostienen que el punto de fondo no es un caso puntual, sino la necesidad de consolidar un esquema de desarrollo urbano que permita preservar el patrimonio sin bloquear la inversión. Para eso, remarcaron su participación histórica en la elaboración de herramientas como la normativa de torres y la ordenanza de sustentabilidad patrimonial.
El posicionamiento empresario también responde a un reclamo recurrente del municipio: que el sector privado deje de quedar al margen en los debates públicos sobre cambios normativos, especialmente cuando estos impactan directamente en la viabilidad de los proyectos.
“La ciudad se construye a partir de una articulación virtuosa entre las políticas impulsadas por los gobiernos y las contribuciones de las instituciones intermedias”, señalaron desde la entidad.
Con este respaldo, el debate por Belgrano 854 se transforma en un caso testigo de una discusión más amplia: cómo compatibilizar preservación, rentabilidad y renovación urbana en una ciudad donde mantener el patrimonio sin incentivos económicos resulta cada vez más inviable.

























