La noticia sorprendió en la región. No es frecuente que una de las abogadas más mediáticas del país, habituada a litigar en procesos de divorcio que ocupan horas de televisión y portadas de revistas, aterrice en una ciudad de escala media para asumir la representación en un conflicto familiar.
Sin embargo, eso es exactamente lo que ocurrirá en los próximos días. Ana Rosenfeld, conocida por intervenir en algunos de los divorcios más resonantes del mundo del espectáculo argentino, confirmó que llegará a la zona para representar a la expareja del intendente de Funes, Roly Santacroce, en un proceso judicial que recién comienza pero que ya se anticipa de alto impacto público.
La letrada no es una abogada más dentro del universo del derecho de familia. Durante años construyó un perfil singular dentro del ámbito jurídico argentino: la abogada de las celebridades. Su nombre aparece asociado a litigios patrimoniales complejos, donde la disputa por bienes, ingresos y recursos económicos suele ocupar un lugar central dentro de los procesos de divorcio.
Su clienta más emblemática es Wanda Nara, a quien volvió a representar recientemente en el complejo divorcio con el futbolista Mauro Icardi, además de intervenir en causas vinculadas a alimentos y cuestiones patrimoniales derivadas de esa separación.
También han recurrido a sus servicios figuras del espectáculo como Susana Giménez y Moria Casán, consolidando una trayectoria que la posiciona dentro de un universo muy particular del derecho: aquel donde los conflictos familiares se combinan con disputas económicas de gran magnitud y con una fuerte exposición pública.
Por eso su desembarco en Funes inevitablemente despierta preguntas que van más allá de lo estrictamente judicial.
No se trata simplemente de un divorcio.
Se trata de un litigio que involucra a un intendente en funciones, con una carrera política desarrollada íntegramente dentro del Estado. Santacroce fue concejal antes de llegar a la intendencia y desde hace años ocupa un lugar central dentro de la vida institucional de la ciudad.
Esa condición introduce un elemento adicional que vuelve el caso inevitablemente público.
Cuando un dirigente que ha ejercido poder político durante años atraviesa un conflicto familiar que llega a tribunales, el interés social ya no se limita al ámbito privado. La comunidad comienza a preguntarse también por las dimensiones patrimoniales que pueden estar en juego y por el contexto institucional en el que se desarrolla el conflicto.
En ese marco, la llegada de Rosenfeld a la región funciona como una señal que alimenta esas preguntas.
La abogada ha construido su carrera interviniendo en litigios donde la discusión económica suele ocupar un lugar relevante dentro de las separaciones. Su especialización dentro del derecho de familia ha sido precisamente la defensa de mujeres en procesos de divorcio complejos, con foco en la protección patrimonial y la discusión sobre bienes.
Ese antecedente inevitablemente instala un interrogante en la política local: qué características tiene el litigio que se abrirá en tribunales para convocar a una abogada asociada a divorcios de alto perfil y disputas económicas significativas.
Por ahora, el expediente judicial recién comienza a tomar forma y será la justicia la que determine los hechos, las responsabilidades y las eventuales consecuencias legales que puedan surgir.
Mientras tanto, en paralelo a ese frente judicial que comienza a tomar visibilidad, el intendente se prepara para participar el martes en la tradicional mesa de “Polémica en el Bar”, un espacio televisivo de debate político donde se cruzan dirigentes, analistas y periodistas. La coincidencia temporal entre la irrupción del conflicto en la esfera pública y su presencia en ese programa promete sumar aún más atención sobre un caso que ya dejó de ser exclusivamente privado.


























