Maíz más bajo, más estable y con hasta 21% más rendimiento en condiciones adversas: la apuesta de Bayer

Durante un recorrido por los plots de la compañía en Expoagro, el líder de producto de maíz y Crop Protection para Cono Sur de Bayer, Maximiliano Cueto, explicó los avances del sistema Preceon, una tecnología que combina híbridos de menor altura, recomendaciones agronómicas y herramientas digitales para mejorar la productividad y optimizar el uso de insumos.

En el marco de Expoagro, Bayer mostró en sus plots a campo los avances del Preceon Smart Corn System, una nueva plataforma tecnológica para el cultivo de maíz que busca transformar el manejo del cultivo a partir de híbridos de baja estatura, herramientas digitales y nuevas recomendaciones agronómicas.

Durante una recorrida técnica, Maximiliano Cueto, líder de producto de maíz y Crop Protection para Conosur de la compañía, explicó que uno de los ejes centrales del sistema es el desarrollo de híbridos que presentan una altura significativamente menor respecto de los maíces tradicionales. “Cuando hablamos de maíz de baja estatura estamos hablando de un cultivo que tiene cerca de un 40% menos de altura que un maíz convencional. Esta reducción se explica principalmente por entrenudos más cortos por debajo de la espiga y por una menor altura de inserción de la espiga”, detalló.

Según el especialista, esta característica no implica resignar productividad. Por el contrario, los híbridos que forman parte del sistema están mostrando niveles de rendimiento similares o incluso superiores a los materiales actuales del portafolio de la empresa. “La buena noticia para los productores es que vamos a salir al mercado con germoplasma muy competitivo. Hoy estos híbridos entregan rendimientos comparables, y en algunos casos superiores, a los maíces que hoy están disponibles”, explicó.

El sistema Preceon Smart Corn System combina tres componentes clave: una nueva generación de híbridos de maíz de baja estatura, recomendaciones agronómicas específicas para cada ambiente y herramientas digitales de gestión del cultivo, entre ellas la plataforma Climate FieldView. El objetivo es que el productor pueda tomar decisiones más precisas basadas en datos y mejorar la eficiencia en el uso de insumos.

Otra de las características diferenciales del maíz de baja estatura está en su estructura de biomasa y desarrollo radicular. De acuerdo con Cueto, si bien la biomasa total del cultivo es similar a la de un maíz convencional, la distribución es distinta: el cultivo presenta cerca de un 30% menos de biomasa aérea y una mayor proporción de biomasa radicular. Esto permite que las raíces se desarrollen más rápido y exploren el suelo con mayor eficiencia en las primeras etapas del cultivo, accediendo con mayor rapidez a nutrientes y agua disponibles en el perfil.

La menor altura del cultivo también aporta ventajas en términos de estabilidad frente a eventos climáticos. “Cuando aparecen presiones de vuelco o quebrado elevadas, que en algunos sistemas productivos pueden superar el 20%, este germoplasma muestra diferenciales de rendimiento que pueden llegar al 16% o incluso al 21% respecto de maíces más altos, básicamente porque el cultivo permanece en pie y listo para ser cosechado”, explicó.

Estas características, además, habilitan nuevas prácticas agronómicas que hasta ahora resultaban más difíciles de implementar en maíces de mayor altura. Entre ellas, Cueto destacó la posibilidad de incrementar la densidad de siembra en ambientes de alto potencial sin aumentar el riesgo de vuelco o quebrado, lo que permite capturar mejor el potencial productivo.

A su vez, el sistema abre nuevas oportunidades para mejorar el manejo de insumos durante el ciclo del cultivo. En particular, permite ingresar al lote en estadios más avanzados sin generar daños significativos en las plantas, lo que facilita aplicaciones tardías de fertilizantes o fungicidas. “Hoy la mayor parte del nitrógeno en Argentina se aplica a la siembra por cuestiones operativas. Este sistema nos da una ventana más amplia para ingresar al lote y aplicar nitrógeno en momentos más cercanos a la demanda del cultivo, mejorando la eficiencia del nutriente y el rendimiento”, indicó.

Algo similar ocurre con los tratamientos sanitarios. Las aplicaciones de fungicidas en maíz suelen generar respuestas de rendimiento de entre 500 y 700 kilos por hectárea, y la posibilidad de acceder al lote con mayor facilidad representa una ventaja importante para el manejo del cultivo.

“En síntesis, cuando hablamos de este sistema hablamos de tres grandes beneficios: más rendimiento a partir del mejoramiento genético, desbloqueo de nuevas prácticas agronómicas que optimizan el uso de insumos y mayor accesibilidad y protección del cultivo”, concluyó Cueto.

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