Sabores con identidad: el 51% de los argentinos elige sus viajes por la comida local

Restaurantes auténticos, mercados, bodegas y puestos callejeros ganan protagonismo en las decisiones de viaje. La gastronomía ya no aparece solo como un complemento de las vacaciones: para muchos argentinos, es una forma de conocer la cultura y definir qué destino visitar

La comida ocupa un lugar cada vez más importante en la manera en que los argentinos descubren nuevos destinos. El 51% de los viajeros afirma que una de sus principales motivaciones al viajar es comer en restaurantes locales y auténticos, buscando esas propuestas menos conocidas que permiten acercarse a la identidad de cada lugar.

El dato surge del estudio Tendencias de Viaje 2026 de Booking.com, que relevó las preferencias de los viajeros argentinos y muestra cómo las experiencias gastronómicas comienzan a tener un peso propio dentro de la planificación de los viajes.

La búsqueda de sabores locales se extiende también a otros espacios. El 47% incluye entre sus planes visitar una cervecería, bodega o cafetería local, mientras que el 44% elige recorrer mercados y el mismo porcentaje busca probar los platos típicos por los que un destino es reconocido.

La tendencia también pone en evidencia que conocer la gastronomía no necesariamente implica sentarse en un restaurante. El 43% de los viajeros argentinos se inclina por probar comida callejera, puestos o food trucks, mientras que el 37% recorre supermercados locales para observar qué productos forman parte de la vida cotidiana del destino.

En este escenario, la comida también se convierte en un recuerdo para llevar. El 29% compra productos gastronómicos locales como souvenirs, incorporando a sus viajes una dimensión que excede la experiencia inmediata y permite trasladar parte de la cultura visitada al regreso a casa.

Del plato a la experiencia

La gastronomía también está generando nuevas formas de recorrer y conocer los destinos. El 36% de los argentinos se muestra interesado en realizar food tours, mientras que el 31% opta por asistir a festivales o eventos gastronómicos locales.

Los números reflejan, además, una preferencia por propuestas vinculadas con lo cotidiano y accesible antes que por experiencias exclusivamente premium. Solo el 18% prioriza restaurantes de alta gama, mientras que las experiencias gastronómicas en resorts de lujo alcanzan al 8% y las clases de cocina local al 7%.

La influencia de las redes sociales también comienza a hacerse visible. El 26% de los viajeros afirma sentirse motivado por probar platos o experiencias gastronómicas que vio en redes sociales, mientras que el 25% busca combinar gastronomía y bienestar y otro 25% se interesa por cocinar con ingredientes locales durante su estadía.

A su vez, el 23% elige compartir comidas con habitantes del lugar o con otros viajeros, y un 22% busca opciones de comida local, orgánica o plant-based.

Viajar también es comer

Los resultados muestran un cambio en la manera de pensar el vínculo entre turismo y gastronomía. Ya no se trata solamente de resolver dónde comer durante un viaje, sino de incorporar la comida como parte de la experiencia de conocer un destino.

Un restaurante escondido, un mercado, una bodega, una cafetería de barrio o un puesto callejero pueden transformarse así en una puerta de entrada a la cultura local. En ese sentido, la gastronomía gana espacio como un atractivo turístico en sí mismo y como una herramienta para construir experiencias más vinculadas con la identidad de cada lugar.

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