Cada vez son más las personas que consultan sobre preservación de la fertilidad, pero su cuidado comienza mucho antes. Los controles médicos, los hábitos saludables y las consultas a tiempo pueden ayudar a prevenir problemas que afectan la fertilidad tanto en mujeres como en varones.
¿Cuándo es un buen momento para acercarse a consultar?
Suele creerse que la consulta con profesionales especialistas en Medicina Reproductiva debe llegar en aquellas situaciones donde hay dificultades para concebir o cuando se está en la búsqueda activa de un embarazo. Sin embargo, consultar de manera temprana puede brindar información para planificar el futuro reproductivo con mayor tranquilidad y conocimiento.
Conocer el estado de la fertilidad permite comprender mejor cómo funciona el cuerpo, detectar posibles factores de riesgo y evaluar alternativas para preservar la fertilidad antes de que el paso del tiempo pueda afectar las posibilidades reproductivas.
Lo que tenés que saber sobre la fertilidad
Tanto mujeres como varones suelen subestimar cómo influye el paso del tiempo en la fertilidad, en gran parte porque todavía existe poca educación sobre salud reproductiva.
En las mujeres, la fertilidad comienza a disminuir progresivamente a partir de los 30 años y de forma más marcada después de los 35. Además de la cantidad de óvulos, la calidad ovocitaria cumple un rol fundamental en las posibilidades de embarazo.
En los varones, la edad también puede impactar en la calidad espermática y en la salud reproductiva.
Informarse y consultar a tiempo permite anticiparse, despejar dudas y tomar decisiones con mayor conocimiento y acompañamiento médico.

¿Cómo conocer tu reserva ovárica y la calidad de los espermatozoides?
En todos los casos, el primer paso para conocer tu salud reproductiva es tener información ya que es la mejor herramienta para tomar decisiones a tiempo.
Para las mujeres, un dato clave es la reserva ovárica, se trata de la cantidad de óvulos con los que cuenta una mujer en un momento determinado de su vida. Puede estudiarse mediante un análisis de sangre de Hormona Antimulleriana y una ecografía con recuento de folículos. En los varones, la fertilidad puede evaluarse a través de un estudio llamado espermograma, que analiza distintas características del semen.
Estos estudios pueden solicitarse al ginecólogo, urólogo, endocrinólogo o médico de cabecera.
Respetá tus chequeos anuales
El chequeo médico anual sigue siendo la única manera de prevenir y detectar precozmente enfermedades que puedan tener consecuencias en la salud reproductiva.
Ciclos menstruales irregulares, alteraciones del sangrado menstrual, sangrado uterino excesivo, dolor e inflamación pelviana crónica, dolores menstruales intensos que afectan tus actividades cotidianas, dolor o imposibilidad de tener relaciones sexuales, flujo vaginal persistente asociado a ardor o prurito genital pueden ser alertas de que algo no está bien y deberían ser evaluadas.
Repensá tus hábitos cotidianos
El peso corporal, tanto la obesidad como la extrema delgadez, puede afectar la ovulación y la calidad del semen. También las alteraciones metabólicas como la diabetes, la resistencia a la insulina o las dislipemias deberían abordarse precozmente.
Además, algunos hábitos y condiciones pueden impactar negativamente en la salud reproductiva:
- tabaquismo, alcohol y consumo de cannabis
- uso de anabólicos y algunas medicaciones para la calvicie
- sedentarismo o sobreentrenamiento físico
- estrés crónico y alteraciones del sueño
- determinadas exposiciones laborales
- alteraciones tiroideas y enfermedades autoinmunes
- enfermedades de transmisión sexual
Tu alimentación puede ser tu aliada
Cada vez contamos con más evidencia sobre la importancia de una dieta antioxidante en la función esteroidea (síntesis de hormonas), regulación de la inflamación, metilación celular, función ovárica y seminal, y modulación del sistema inmunológico.
Se recomienda incorporar alimentos ricos en:
- Omega 3
- vitaminas B, C, D y E
- ácido fólico
- zinc, hierro y magnesio
Estos nutrientes están presentes en frutas y verduras, cítricos, frutos secos, pescados, legumbres, palta, huevo y semillas, entre otros alimentos. También se aconseja reducir el consumo de ultraprocesados y el exceso de azúcares.
Por último, si estás en la búsqueda de un embarazo sin éxito, si querés conocer cómo preservar tu fertilidad o si no tenés seguridad sobre tus posibilidades a futuro, no dilates la consulta con un especialista. Estamos juntos en el cuidado de la fertilidad. Hay mucho que podemos hacer, está en nuestras manos.




























