Gastar o no gastar: La app que te permite ser legislador por un día

Fundación Libertad presentó los resultados obtenidos a través de su app. ¿Qué gastos públicos son los más rechazados?

En la actualidad se ha abierto el debate sobre el elevado gasto público de Argentina. El mismo ha crecido de manera acelerada en los últimos 15 años, pasando de 22,7% al 39% del PIB entre los años 2003 y 2018, según datos del Fondo Monetario Internacional. Esto implica que el crecimiento del gasto en nuestro país ha sido en torno al 71,6% durante este periodo, consolidándose como el quinto más elevado del mundo, solamente superado por Nepal, China, Ecuador y Libia. En términos totales se ubica segundo en la región detrás de Brasil, cuyo nivel de gasto asciende a 38,1% del PIB, pero en tendencia decreciente, ya que durante el período mencionado ha caído 2,9 puntos su representación en el total del producto. Por su parte, el gasto público no sólo es récord sino que desde el año 1900 hasta la actualidad tan solo en 10 ejercicios hubo superávit fiscal. Es decir que en el resto -más de 100- los gastos superaron a los recursos.

Para solventar dichas erogaciones el gobierno debe aumentar sus ingresos, lo que tiene su correlato en forma de impuestos, endeudamiento o emisión monetaria. Argentina posee hoy una presión tributaria que alcanza el 30,3% del PIB, la cual es superada en América Latina tan solo por Cuba (40,6%), Brasil (32,3%) y Uruguay (30,9%). 

En términos de eficiencia, la performance de nuestro país no va acorde al dinero gastado. Según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, la ineficiencia del gasto público en Argentina asciende a 7,2% del PIB, siendo la más alta de América Latina y el Caribe. Esta se compone del despilfarro en compras públicas, el malgasto en remuneraciones a empleados y de las filtraciones en transferencias (desvío de subsidios hacia personas que no son pobres). Estas últimas generan una ineficiencia en torno al 4,5% del PIB siendo las principales causantes del alto grado de la misma. 

 

¿De qué se trata la APP?

Gastar o No Gastar” es una aplicación que consiste en aprobar o desaprobar una serie de gastos públicos que actualmente se llevan a cabo en los distintos niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal. Por lo tanto, el jugador actúa como un “legislador”, decidiendo sobre los gastos que debería o no afrontar el estado. Con este juego se pretende  concientizar a la población sobre cómo son utilizados los recursos públicos por parte del estado, los cuales en muchos casos son malgastados.

El juego es simple de utilizar. Al ingresar aparecen en la pantalla distintas cosas en las que el Estado en sus diversos niveles (nacional, provincial o municipal) gasta. Si se aprueba el gasto, se desliza a la derecha. Si no se está de acuerdo con aquello en que se gastó, se desliza a la izquierda. Debajo de la imagen representativa de cada gasto se incluye una descripción del mismo para mejor comprensión. 

Esta primera etapa de lanzamiento de la aplicación incluye 428 gastos divididos en 14 categorías según su finalidad. Las erogaciones corresponden a los niveles de gobierno y están representadas todas las provincias del país. El relevamiento detallado de los gastos que realizan los distintos estamentos gubernamentales se realizó a partir de sus presupuestos e información publicada en los sitios web oficiales. Los gastos se clasificaron en las siguientes categorías: Seguridad, Tecnología y ciencia, Medioambiente, Producción, Asistencia y desarrollo social, Educación, Salud, Vivienda y urbanismo, Deporte, Derechos humanos, Turismo, Cultura, Medios y Funcionamiento del estado.

En el siguiente cuadro se pueden observar las categorías ordenadas según su porcentaje de aceptación, es decir, en base a la cantidad de votos positivos (aprobación) sobre el total recibidos.

¿Cuáles son los gastos más aprobados y rechazados?

En la cima del ranking se ubica Seguridad, con un nivel de aceptación cercano al 50%, seguido por Tecnología y Ciencia (47,5%) y Medioambiente (40,3%). En el otro extremo, es decir entre las categorías con los gastos más rechazados, se encuentran Medios con el 15,6% de aprobación, Funcionamiento del Estado 15,9% y Cultura 16,0%. En tanto que el nivel general de aceptación fue de 30,7%, es decir que de cada 10 gastos los usuarios tan solo eligieron mantener 3.

Por otro lado, cabe señalar la tendencia a mantener los gastos relacionados al desarrollo económico y social, representados en las categorías Tecnología y ciencia y Producción. Por el contrario, los gastos relacionados al mantenimiento del estado y sus canales de comunicación han sido fuertemente rechazados. Estos últimos podrían considerarse superfluos en un país con elevado nivel de gasto público como el nuestro.

Analizando cada gasto puntualmente, se destacan entre los más votados negativamente el programa “Gafas violetas” (formación audiovisual con perspectiva de género), seguido  por “Somos barrios” (fomento de proyectos culturales) y “Surf recreativo” (clases de surf). Le siguen otros proyectos relacionados al deporte y la cultura, como el programa “Ping pong en los barrios” o el “Congresito para adultos”. Otros gastos que se encuentra entre los más rechazados son el “Coaching ontológico y astrológico a funcionarios” y el “Concurso de pelado de langostinos”, ambos una clara muestra de lo extravagantes que pueden resultar ciertas  erogaciones estatales. 

 

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