Moda en cuarentena: “Creo que vamos hacia una moda más lenta”

En una serie de entrevistas con referentes locales, hablamos sobre este importante rubro y el impacto de la pandemia sobre el mismo

Luego de casi seis meses de aislamiento, nuestros hábitos personales ya no son los mismos. Al pasar la mayor parte del tiempo en el hogar, incluso para muchos, las horas laborales, se han modificado desde horarios de comida hasta hobbies. La forma de vestir no ha sido ajena a estos cambios y son muchos los que han cambiado de un atuendo formal u orientado a causar impresión en terceros, por ropa cómoda. El negocio de la moda parece estar en constante movimiento, pero es probable que experimente una de sus transformaciones más drásticas a raíz de la pandemia.

ON24 está haciendo una serie de entrevistas con diferentes referentes del rubro para conocer su visión al respecto. En esta oportunidad, hablamos con Luciana “Luli” Pareti, creadora del blog de moda rosarino “El Ropero Off”. A través de sus artículos y publicaciones de Instagram, Luli no solo brinda recomendaciones para vestir mejor, sino que comparte un mensaje sobre hábitos de consumo y cómo aprovechar mejor la ropa que compramos. A lo largo de la entrevista, no solo habla del rubro moda, sino de su trabajo en redes sociales y en su sitio.

Por tu trabajo estás mucho en contacto con los fabricantes y comerciantes de indumentaria. ¿Cuál creés que ha sido el impacto de la cuarentena?

Las ventas del sector no estuvieron ni cerca de las esperadas. Estaban en pleno lanzamiento de la temporada de invierno y tuvieron que retrasarse. Tenían muchas cosas preparadas o en pre-producción y en talleres, pero luego no se pudieron llevar adelante. Una vez que pasó el tiempo, muchos no sabían qué hacer. Todavía sigue habiendo mucha incertidumbre porque la temporada de invierno ya pasó y se perdió. Para peor, se trata de una temporada cara por el tipo de ropa que suele usarse. Aquellos que invirtieron previamente, quizás no pudieron recuperarlo.

Claro que uno se sigue vistiendo igual. Muchos aprovecharon marcas que hicieron grandes descuentos. Lo que estaba producido hubo que colgarlo, ya sea en la tienda online o la física, pero la inversión se hizo a fines del 2019. El planteo de ahora en adelante deberá ser diferente, ya que se venían haciendo temporadas muy cortas.

¿En qué medida se vio afectado tu trabajo diario?

En realidad, la dificultad que tuve fue que yo tenía un equipo de trabajo con el que no pude juntarme durante mucho tiempo. Al principio fue muy desconcertante como para todo el mundo, pero luego fuimos retomando todas las cosas que solía hacer cuando se fue flexibilizando el tema de los envíos y yo me encargaba de producir todo el contenido.

El resultado no fue todo lo profesional que a mí me hubiese gustado. A mí me sirvió, pero creo que siempre es mejor delegar algunas cosas para que las haga alguien especializado en el tema.

¿Cómo creés que se planteará el negocio de cara al corto plazo?

Creo que veníamos en camino a una moda más lenta, con prendas de mayor calidad y que duren más en el tiempo. De algún modo la pandemia ha empujado todo eso. Esto ya venía sucediendo. No digo que vayamos a comprar solamente dos prendas al año. Sí creo que esto fue un llamado de atención para una industria que tampoco era sustentable en el largo plazo.

Es posible que la industria que más se resienta es la alta costura. En este momento, la mayor parte de la gente va a invertir en cosas que realmente va a poder usar.

¿Creés que habrá también un cambio por parte de los consumidores?

Deberíamos cuestionar nuestro propio consumo, no es un problema exclusivo de las marcas. Si replanteamos eso, la industria debería adaptarse. Entiendo que eventualmente el fast fashion irá desapareciendo. Tampoco creo que la pandemia vaya a cambiar el mundo y que de ahora en más pasemos a ser todos buenos y consumidores geniales.

Personalmente, me trasladé a prendas más básicas con formas que sean más amigables para mi cuerpo, pero yo no sé si es algo global. Por otro lado, todavía tengo mucha ropa por mi trabajo, pero si fuera de otro modo no tendría esta cantidad de ropa porque me abruma bastante.

¿Qué creés que ocurrirá con los eventos y desfiles de moda?

Hubo muchas marcas grandes que no estaban preparadas para digitalizar sus eventos y desfiles. Creo que el concepto del desfile tradicional fue algo que ya venía quedando viejo de antes. La pandemia vino a acelerar un montón de procesos que se estaban dando. La gente tiene ganas de vivir otras experiencias.

Hay que mostrar lo mismo de distinta manera. Los desfiles están buenos, no son algo malo, pero necesitan ir un poco más allá. Por otro lado, debe haber una mejor evaluación de las implicaciones de organizar un desfile, sobre todo a la hora de elegir lugares y considerar el posible impacto ambiental que esto genere.

¿Qué aprendizajes te gustaría que queden de toda esta situación?

En realidad, creo que la pandemia trajo una toma de consciencia muy importante. Deberíamos volver a consumir de forma más consciente. La gente se dio cuenta de que tampoco había representación en ciertas marcas, sobre todo en lo que respecta a diversidad de cuerpos. Es una bala que no pueden esquivar; no les queda otra. Las marcas que cuentan con varios talles deberán mostrar su trabajo en cuerpos que representen a sus clientes.

También, personalmente, me sirvió para darme cuenta de la cantidad de cosas que tenía en mi casa. Es probable que luego de esto seamos mucho más cuidadosos a la hora de comprar nuevas cosas.

Comentarios