Lecheria: producción récord, exportaciones en máximos y consumo en baja

Mientras la producción de leche alcanzó su mejor primer cuatrimestre en más de una década y las exportaciones tocaron el nivel más alto de los últimos 14 años, el consumo interno de lácteos continúa mostrando señales de debilidad. El sector produce más y vende más al exterior, pero no logra recuperar plenamente la demanda local.

La cadena láctea argentina atraviesa un escenario de contrastes. Por un lado, la producción de leche registró un desempeño histórico en el primer cuatrimestre de 2026 y las exportaciones alcanzaron niveles que no se observaban desde hace 14 años. Por otro, el consumo doméstico continúa debilitado y acumula una caída respecto del año pasado.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y abril la producción nacional de leche alcanzó los 3,5 millones de litros, un volumen que se ubica 9,3% por encima del promedio de la última década y que representa el mejor registro para un primer cuatrimestre desde que existen datos comparables, en 2015.

El crecimiento estuvo impulsado principalmente por una mejora en la productividad de los tambos. La producción media diaria por establecimiento alcanzó los 3.287 litros, un 27% más que el promedio de los últimos cinco años, reflejando una mayor eficiencia en el sector.

El buen momento productivo también se trasladó al comercio exterior. Durante los primeros cuatro meses del año se exportaron 130.000 toneladas de productos lácteos, el mayor volumen desde 2012. La leche en polvo continuó siendo el principal producto exportado, con más de un tercio de los envíos totales.

Brasil se consolidó como el principal destino de las exportaciones argentinas, con compras superiores a las 60.000 toneladas, seguido por Argelia, Chile y China. En términos de valor, las ventas externas alcanzaron los 455 millones de dólares FOB, el nivel más alto desde 2014 y un 50% superior al promedio de la última década.

Sin embargo, la mejora en la producción y las exportaciones contrasta con la evolución del mercado interno. De acuerdo con datos relevados por el sector, el consumo de lácteos en Argentina continúa sin mostrar una recuperación sostenida. Abril registró una fuerte caída y el primer cuatrimestre cerró con un retroceso cercano al 2% respecto del mismo período del año anterior, reflejando las dificultades de los hogares para incorporar estos productos a su dieta habitual.

De esta manera, la lechería argentina exhibe una paradoja: produce más leche que nunca, encuentra una demanda creciente en los mercados internacionales y genera más divisas, pero todavía enfrenta el desafío de recomponer el consumo interno, históricamente uno de los pilares de la actividad.

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