“Alfonsín y Cristina fueron los peores”

Por Juan Ignacio Erreca

Nota original publicada en tranquera.com.ar

Ing. en Producción Agropecuaria, productor agropecuario, liberal en lo económico, libertario en general y agnóstico. Filosofía objetivista. Fisiócrata moderno”, así se autodefine la cuenta @BumperCrop1, que con sus críticas políticas y económicas, cargadas de acidez e ironía, ya cuenta con más de 70 mil seguidores en Twitter desde que se unió a esa red social en abril del 2013.

“No puse mi nombre real porque no me interesaba figurar. Elegí Bumper Crop (cosecha abundante)  porque es una expresión que aprendí cuando hace muchos años me fui a trabajar a Norteamérica, y me pareció simpática”, reveló  José Antonio Álvarez en diálogo con Tranquera.

Álvarez, de 46 años, nació y vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pero, desde muy chico, comenzó a viajar al interior para acompañar a su padre Antonio en la actividad agropecuaria. “Mi padre vino desde España, donde se dedicaba a trabajar en el agro.  Cuando llegó a la Argentina, empezó con otra actividad. Primero fue empleado, después comerciante, y así pudo ahorrar para comprarse un pedazo de campo. Y yo opté por seguir en esta actividad en la que siempre estuve”.

Asimismo, el productor aseguró que le agradaría que sus dos hijas sigan los pasos de la familia. “Tengo dos nenas, así que todavía está por verse a qué se dedicarán. Sería todo en vano si quemaran esto e hicieran otra cosa. Aunque no puedo obligar a nadie, y menos a mis hijas, a hacer lo que yo quiero. Si bien me gustaría que siguieran con esto,  van a tener que renegar bastante, ja ja. Yo lo llevo en la sangre, es más un estilo de vida que un negocio. Es lindo cuando apostás por producir a cielo abierto y ves que sale bien”.

Álvarez, quien se definió como un “productor mediano”, trabaja en 4650 hectáreas propias, que se encuentran ubicadas mayoritariamente en el sudeste y zona núcleo de la provincia de Buenos Aires. También tiene una parte de sus tierras en Estados Unidos.  En algún momento se dedicó la ganadería, pero desde hace años se enfoca exclusivamente en la agricultura.

Respeta a muchos dirigentes agrícolas, aunque a veces lo “desconciertan” las diferencias que hay entre algunos integrantes del sector, pero no tiene participación en ninguna gremial y ni siquiera está afiliado a alguna entidad.

Sin embargo, siempre le gustó discutir en “foros sobre política” y eso lo llevó a incursionar en Twitter, sin ningún otro objetivo que el de opinar. Pero, sorprendido por la gran cantidad de seguidores, encuentra ahora una oportunidad para popularizar aspectos técnicos relacionados al agro y terminar así con muchos mitos.

“Es difícil lograr que estos temas  técnicos tengan tanta repercusión. Sobre todo porque hay gente que entiende mucho más que yo de agronomía, que no me especializo en ninguna rama en particular, pero así y todo es muy útil que la mayoría de la gente que me lea no sea del sector. Muchas veces entre colegas tenemos discusiones endogámicas. Porque el 99% de los que desarrollamos esta actividad pensamos igual con matices mínimos. Por ejemplo, circula bastante información sobre incendios (en campos) y otras cosas que se le achacan al sector que no son ciertas, y es sano que alguien las desmienta”, detalló Álvarez, quien aclaró que no se siente un comunicador.

Prejuicios y mitos sobre el campo

Al momento de explicar ciertas cosas, que caen de maduro para la mayoría de los actores del agro pero no para la sociedad en general, Álvarez se centró en los cuestionamientos que muchas veces recaen sobre los productores por una supuesta tardanza al momento de liquidar la cosecha, esperando una devaluación del tipo de cambio oficial. “Es lo mismo que te digan que vendas tu departamento en un mes. No lo vas a hacer cuando te lo ordenen, porque es tu capital, sino cuando los precios acompañen. Aparte se destruye el precio si ofrecés toda la producción anual en un solo mes. La vas a vender a lo largo del año. Es algo que pasa en todo el mundo. Sobre todo en un contexto inflacionario, que vendés en abril y te pagan en pesos, cuando recién hay que volver a sembrar en octubre”.

También se refirió a la importancia de que en algún momento se pueda lograr un dólar unificado, sin brecha cambiaria, ni retenciones, y otros impuestos que distorsionan los precios relativos y la competitividad del campo a nivel internacional. Es decir, que los insumos se puedan adquirir al mismo precio que se vende la cosecha, algo que no sucede en la actualidad.

De hecho, los productores hoy pagan insumos a un dólar de entre 75 y 80 pesos. Mientras que por la soja, descontado el 33% de retenciones para los productores que hacen más de 1000 toneladas, reciben unos 53 pesos por cada divisa. En el caso de los cereales, con el 12% de derechos de exportación para maíz y trigo, equivale a aproximadamente 69 pesos por dólar.

“Aún si cobraran una locura de Ganancias, supongamos un 50%, causarían menos  daño que haciéndote pagar los insumos vinculados a la producción a un valor muy superior a los ingresos”, ejemplificó.

En ese sentido, enfatizó: “De los 11 países productores y exportadores de alimentos,  Argentina es el único que las aplica. Si quieren recaudar, deberían cobrar el Impuesto a las Ganancias por medio de un sistema en el que se deduzcan las inversiones. Es decir, si ganás 100 y reinvertís 80, vas a pagar sobre los restantes 20, no sobre la totalidad. Es así en todos lados la forma para incentivar la inversión y que crezca el PBI”.

En ese sentido, Álvarez relató su experiencia en EEUU, donde en 2015 adquirió un campo en el Estado de Illinois, una de las mejores zonas del país norteamericano para la producción agrícola. “La diferencia que hay con Argentina es un abismo en todo sentido. Por empezar, no se discute la propiedad privada. El Estado actúa cuando debe hacerlo. Esa es la principal diferencia. Se mete si hay algo por resolver. En lo que son las obras de drenaje, que es la canalización (para evitar daños a los cultivos), han hecho todos los trabajos. Pero acá nunca se hicieron, porque el Estado está en otra cosa”.

Para el agricultor, la Argentina “tendría que asumir el rol que le tocó jugar y que la llevó a estar entre las mejores naciones del mundo cuando lo asumió. Después cambió de estrategia y los resultados están a la vista. A la Argentina no le fue bien y no hay mucho qué discutir. De 200 países está en la mitad de tabla o peor en muchos aspectos, cuando es de los 5 países que más recursos tiene. Eso es porque algo se hizo mal. Pero más allá del capital, la gente que, en general es educada y capaz, también está desperdiciada. Por eso, hay varios que se van y no vuelven”.

Otra afirmación desmentida por Álvarez es aquella referida a la vinculación de los agricultores con la oligarquía. “Un tipo que produce alimentos no está visto como oligarca en ningún lugar del planeta. Porque no es una multinacional, más allá de que esté calificado como pequeño, mediano o grande. Y además da lo mismo, porque no sos ciudadano de cuarta o quinta categoría por tener más escala. Eso no tiene nada que ver. Porque justamente se pagan, progresivamente, muchos más impuestos. Es como tratar distinto al vecino de la ciudad que vive en 200 metros cuadrados, con el de 30. Los dos son personas”.

Según él, tampoco es verdad “el discurso de que son 1000 familias que se quedaron con todo. La mayoría de los que producimos, no somos de ninguna de esas familias, a las que además deben dejar en paz. Porque el capital se ha repartido en 1000 pedazos entre las diferentes generaciones”.

En cuanto a la renta, a la que suele calificarse como “extraordinaria”, Álvarez indicó que el alquiler de un campo, en la mejor zona de Argentina, oscila a un promedio de 18 quintales por hectárea, lo que se traduce en 400 dólares del dólar oficial, y 200 de los paralelos, lo que representa una renta del 1,5% anual sobre el capital, antes de impuestos“Son 200 dólares billete, cuando en otro lugar del mundo cobran 1000. Es decir, 5 veces más. Con el margen bruto de quien produce, que si bien es mayor requiere de más inversión y tiempo, pasa algo parecido. Es 3 o 4 veces más la rentabilidad en otros países, como EEUU, en el mismo tipo de suelo”.

En ese sentido, destacó que la actividad agrícola, sólo con la elaboración de productos primarios, invierte anualmente unos USD 17.500 millones, lo que da un promedio de USD 500 por cada una de las 35 millones de hectáreas que aproximadamente se trabajan en la Argentina“Es bastante más que Vaca Muerta. Y el PBI agropecuario en realidad es muy superior a eso, porque deben contabilizarse la transformación agroindustrial y la inversión de proveedores en la compra de insumos”.

Al respecto, resaltó que se generan una gran cantidad de empleos directos e indirectos“Si bien, en mi escala, para todo el año generalmente tengo 6 o 7 empleados, lo cierto es que cuento con 2000 proveedores, de los cuales comercializo activamente con 400. En pueblos de 20 mil o 50 mil habitantes, todo el dinero que entra es de los productores, que después se reparte en un montón de industrias chicas, sobre todo de servicios. Necesitás inyección de dinero. No se puede vivir con lo nuestro, teoría que todavía sostienen muchos. Los países que comercializaron más con el resto del mundo fueron los que consiguieron salir de la pobreza”.

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Bumper Crop cuenta con más de 70mil seguidores en Twitter.

“Alsonsín y Cristina fueron los peores”

“Una sociedad puede equivocarse. Pero eso se corrige cuando pasan 4 años y se vuelve a votar. En cambio, cuando se persiste durante décadas, algo subyacente hay, no es solamente una equivocación”, opinó Álvarez, quien agregó que en gran parte de la población persiste un pensamiento “anti mérito”.

Para el productor, desde el Estado existe “una campaña difamatoria” que nació hace décadas y no se circunscribe sólo a los gobiernos kirchneristas. De hecho, aseveró que el ex presidente Raúl Alfonsín y la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner fueron los peores para el agro“Con Cristina, sobre todo durante su primer período del 2007 al 2011, se dejó pasar una gran oportunidad (en los precios históricos de los commodities). Por su parte, Alfonsín tenía un discurso que tampoco era lógico. Lo silbaron en La Rural, porque le reclamaban que con un 50% de retenciones iba a destruir a las exportaciones, y fue lo que sucedió. Esto demuestra que esta ideología no es exclusiva de un partido, sino que es el pensamiento de varios”.

Si bien consideró que ninguno benefició al agro, señaló que el primer mandato de Carlos Saúl Menem fue “el que menos” daño causó“Unificó el tipo de cambio, que es lo que hace un Gobierno de cualquier lugar del mundo. Controló la inflación y no puso otros impuestos que distorsionaran los precios relativos”.

En cuanto al ex presidente Mauricio Macri, evaluó que “fue un oasis” tras el kirchnerismo y le reconoció que tuvo buenas intenciones“Redujo la presión que había con las retenciones, pero se quedó a mitad de camino. Si bien bajó unos puntos sobre el PBI,  no controló el gasto público y tampoco pudo completar la transformación para terminar con el derrotero que lleva la Argentina. También hubo errores de algunos que no entendían ciertas cosas, como cuando llamaban a liquidar (la cosecha), a pesar de que no era el momento de hacerlo”.

Respecto al presidente Alberto Fernández, señaló que su política agropecuaria es “igual a la de Cristina” y además hay “un intento de prohibir ciertas partes de la actividad, como vemos en los cuestionamientos a las aplicaciones de fitosanitarios, o en el avance de la Ley de Humedales. Nadie está en contra de que se proteja el medioambiente, pero son equivocadas estas razones que se pretenden legislar”.

Por último, dio su visión sobre a qué se deben los continuos roces con distintos gobiernos. “El campo es libre económicamente, porque es de las pocas actividades del país que realmente son rentables y competitivas a nivel mundial. Es fácil controlar a 10 empresas de una misma industria, asociarse e interceder frente a favores. Pero es distinto cuando debés negociar con más de 300 mil productores que nunca le piden ayuda al Estado”.

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