Trigo: la cosecha comenzó con sorpresas en la zona núcleo

La estimación vuelve a subir un peldaño más: con 150.000 Tn extras, la producción estimada pasa a 6,8 Mt para la región.

A mediados de octubre se produjeron lluvias que cortaron la ola de calor que castigaba al cultivo en pleno periodo crítico y hacían subir la estimación triguera en casi medio millón de Tn.

La estimación vuelve a subir a mediados de noviembre un peldaño más: con 150.000 Tn extras, la producción estimada pasa a 6,8 Mt para la región núcleo.  Las dudas sobre los efectos de calor habían generado mucho temor por los posibles daños, pero empiezan a despejarse por las buenas señales de la cosecha. En algunas áreas todavía la incertidumbre sigue, pero la cosecha comenzó en el centro sur de la santa fe con la mejor noticia: los rindes superan las expectativas.

“Hemos iniciado la trilla con pisos de 45 qq/ha y rindes excepcionales de 65 a 70 qq/ha”. Se tratan de lotes puntuales —la cosecha de trigo recién comienza y el avance es del 5%—, pero está siendo la tendencia de la que hablan productores y asesores. En Carlos Pellegrini los primeros rindes están cercanos a los 40 qq/ha, pero creen que esto irá mejorando con el transcurso de la cosecha. El NE bonaerense ha sufrido con menores lluvias y es la contraparte de lo que está sucediendo en Santa Fe. En Colón la cosecha estaría comenzando 10 días antes de lo esperado: “este adelantamiento es resultado de las altísimas temperaturas que tuvimos días pasados y acortaron el llenado. Se esperaban rindes de 50 qq/ha antes del calor, y hoy se esperan 48 qq/ha”.

En Córdoba hay buenas y malas noticias. La mala es que se estima que 40.000 hectáreas fueron afectadas por granizo en el sudeste cordobés, entre Laborde y Pascanas en el fin de semana pasado. Hay muchos lotes en lo que se esperaban 50 qq/ha van a levantar 10 qq/ha. La buena es que las expectativas en el este cordobés señalan rindes promedios de 40 a 45 qq/ha.

Inversión en fertilización: la clave de los rindes superadores en trigo

La variable que está marcando la diferencia en rendimientos es la tecnología aplicada en fertilización, coinciden en señalar en la región: “las diferencias radican en las unidades de nitrógeno”. “En Colón, se fertiliza bien, sin embargo, este año hubo aumentos de dosis”,  dicen sus técnicos. Y lo mismo en Laborde: “las dosis promedios fueron de 250 kg/ha de urea y 100 kg/ha de fósforo”.  La otra variable, es el clima y si bien fue un año con pocas lluvias, el clima acompaño al cultivo en los momentos justos. “La sequía no fue tan fuerte como la del año pasado y no se produjeron heladas durante el llenado”, dicen en Colón.  Desde Cañada Rosquín agregan que tuvieron lluvias regulares en julio, a principios de septiembre y octubre. “Además, las noches frescas favorecieron el llenado de granos”. En Carlos Pellegrini explican que la escasa humedad en la etapa vegetativa contribuyó a la sanidad del cultivo: la incidencia de enfermedades fue baja. En Córdoba dan la nota clave de lo que les marcó la diferencia: “comenzamos con los perfiles del suelo cargados a la siembra”.

Fuente: GEA

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