San Lorenzo se prepara para convertirse en uno de los principales puntos de monitoreo tecnológico de la Hidrovía Paraná-Paraguay. En la costa de la ciudad comenzó a instalarse una torre autosoportada de 75 metros de altura, que permitirá ampliar la vigilancia sobre el río Paraná y controlar el movimiento de embarcaciones y cargas en uno de los corredores estratégicos del comercio exterior argentino.
El proyecto es impulsado de manera conjunta por la Prefectura Naval Argentina y la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) y forma parte de la primera etapa del Plan de Modernización Tecnológica de la Vía Navegable Troncal.
La elección de San Lorenzo no es casual: la ciudad se encuentra en el corazón del principal polo portuario y agroexportador del país, con un intenso movimiento diario de buques oceánicos, barcazas y otras embarcaciones vinculadas al transporte de mercaderías.
Una torre equipada con tecnología de vigilancia
La nueva estructura contará con cámaras de doble espectro, capaces de combinar imágenes convencionales con tecnología infrarroja térmica. Uno de los equipos centrales será una cámara Silent Sentinel de alcance medio, diseñada para operar tanto durante la noche como en condiciones de baja visibilidad.
El sistema permitirá detectar embarcaciones y movimientos sobre las cubiertas, aportando información para el control de la navegación y las tareas de seguridad en el corredor fluvial.
La infraestructura también incorporará un sistema de comunicaciones de misión crítica P25, con tecnología digital y encriptación, destinado a facilitar la coordinación entre las fuerzas que intervienen en operativos terrestres y fluviales.
Conexión directa con Puerto Gaboto y Rosario
Uno de los aspectos destacados del proyecto será la capacidad de interconectar distintos puntos de vigilancia.
La torre contará con una red de enlaces de microondas de alta velocidad, con cuatro antenas Ericsson, que permitirá establecer comunicaciones entre la dependencia de Prefectura en San Lorenzo, Puerto Gaboto y un destacamento de Gendarmería Nacional ubicado en Rosario.
De esta manera, el nodo sanlorencino pasará a formar parte de una red de vigilancia más amplia, destinada a mejorar el intercambio de información entre las fuerzas de seguridad que operan sobre el corredor.
Una infraestructura preparada para funcionar de manera permanente
La obra no se limitará a la instalación de la torre. El complejo tendrá una superficie asignada de 225 metros cuadrados, con una platea de hormigón especialmente construida para soportar la estructura.
El sistema contará además con un gabinete técnico, ventilación forzada, un grupo electrógeno de 30 KVA y equipamiento destinado a garantizar la continuidad operativa ante cortes de energía.
La autonomía resulta especialmente relevante para una infraestructura cuya función estará vinculada con la vigilancia permanente de la navegación y la seguridad del corredor fluvial.
Seguridad, navegación y control del narcotráfico
El proyecto busca reforzar diferentes dimensiones del control sobre la Hidrovía. Entre ellas aparecen la seguridad de la navegación, la supervisión del tránsito de embarcaciones y la detección de actividades ilícitas.
En particular, el sistema apunta a sumar herramientas tecnológicas a la lucha contra el narcotráfico y el contrabando, dos de los principales desafíos de seguridad asociados al movimiento de cargas por la vía fluvial.
Las imágenes obtenidas por el sistema podrán ser monitoreadas desde las centrales operativas de Prefectura, integrando el nodo local a una estructura de vigilancia de alcance nacional.
San Lorenzo, en el centro del mapa de la Hidrovía
La instalación de esta infraestructura coloca nuevamente a San Lorenzo en un lugar estratégico dentro del esquema logístico nacional.
Por las terminales portuarias ubicadas en esta zona se mueve una parte sustancial de las exportaciones agroindustriales argentinas, mientras que el Paraná concentra un flujo permanente de embarcaciones que conecta el complejo productivo del centro del país con los mercados internacionales.
La torre de 75 metros será, en ese contexto, mucho más que una estructura de vigilancia: constituirá un nuevo nodo tecnológico para monitorear uno de los corredores por los que circula buena parte del comercio exterior argentino.
El proyecto forma parte de una estrategia de modernización de la Vía Navegable Troncal que busca incorporar tecnología al control estatal del corredor, en paralelo con las tareas de mantenimiento y navegación que se desarrollan sobre esta vía estratégica.



























