Continuaría el déficit de precipitaciones en los próximos meses

La chance de déficit es mayor sobre Córdoba, Santa Fe y las provincias del Litoral.

La habitual variabilidad climática, con chances de extremos impredecibles, sumado a una campaña regida por el fenómeno La Niña, generó una situación de alto estrés para el recurso agua, imprescindible para la producción y el bienestar de la población. Si bien las lluvias de las últimas semanas de octubre contribuyeron en varias regiones productivas del país, no alcanzaron los valores promedio, especialmente en la zona núcleo.

De acuerdo a los modelos internacionales, durante las últimas semanas se ha intensificado el enfriamiento en el Océano Pacifico Ecuatorial, intensificando la circulación de los vientos alisios en esa región e incrementando sobre nuestra región las chances de lluvias deficitarias en el acumulado estacional.

La última previsión trimestral del Foro Interinstitucional—Servicio Meteorológico Nacional (SMN), prevé que continúen las condiciones deficitarias de lluvias sobre casi todo el país. La perspectiva climática vigente para el trimestre noviembre, diciembre, enero 2021, indica una mayor probabilidad de lluvias por debajo de lo normal en toda la región Pampeana, Cuyo, Chaqueña, Litoral y el noreste de la Patagonia.

Dentro de esta área posiblemente deficitaria en lluvias, la chance de déficit es mayor sobre Córdoba, Santa Fe y las provincias del Litoral. Por el contrario, las zonas con una probabilidad a tener en este período lluvias normales o superiores a las normales se localizan sobre el oeste del NOA y la zona cordillerana de la Patagonia.

“La tendencia marca la probabilidad de que este verano austral esté dominado por la ocurrencia de un evento La Niña”, expresó Roberto De Ruyver, director del Instituto de Clima y Agua del INTA. Este proceso, que ocurre sobre el Océano Pacífico Ecuatorial y tiene influencia diversa sobre muchas regiones del planeta, estadísticamente hablando, sobre nuestro país suele influir reduciendo las lluvias.

“Si bien es cierta esta mayor influencia hacia los déficits, existen eventos La Niña con influencia contraria, pero estos fenómenos de mayor lluvia en años de Niña, son a escala reducida y terminan siendo una excepción”, afirmó De Ruyver.

Un aspecto a tener en cuenta es la situación al inicio de la campaña: Existen campañas que se inician con una condición de humedad en el suelo que amortigua los efectos negativos o de déficit de lluvia que suelen acompañar a los eventos La Niña. “Esa situación no es la que acompaña esta campaña, ya que el verano pasado tuvo lluvias ajustadas a lo necesario”, explicó el director, y agregó que “el otoño y el invierno también fueron deficitarios”.

Dado que la primavera que transitamos, hasta el momento, también es deficitaria, “el inicio de campaña actual de cultivos de verano conlleva falta de humedad y la tendencia de lluvias no prevé recuperar los déficits actuales”, puntualizó De Ruyver.

En este escenario, desde el Instituto de Clima y Agua aconsejaron que lo adecuado en años como el actual “es hacer un manejo conservador, teniendo muy en cuenta la humedad con la que se cuenta de inicio, no esperando lluvias importantes o generosas”. Además, se debe tener en cuenta que los períodos entre lluvias suelen abarcar mayor cantidad de días que lo normal y que, en concordancia con ello, el trimestre actual tiene una mayor probabilidad de tener temperaturas por encima de lo normal.

En muchas áreas ganaderas extra pampeanas, se mantienen aún situaciones deficitarias interanuales en el balance de agua, por lo que se recomienda planificar la gestión del agua ante cada evento, y se considera necesario implementar la cosecha de agua, como una alternativa sustentable, ante la alta frecuencia de años deficitarios.

Por su parte, el director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, Pablo Mercuri, agregó que “ante la actualización del pronóstico estacional y la incertidumbre en la tendencia, vale considerar que es una campaña en que cada milímetro de agua cuenta”.

Mercuri recomienda criterios agronómicos que sean adaptativos para años con tendencia deficitaria o sequía, como variedades resistentes, densidad de siembra adecuada, y siempre tomar decisiones de siembra y rotación considerando no solo el pronóstico, sino sobre todo el agua disponible en el suelo. De acuerdo con Mercuri “para las siembras tardías o de segunda todo criterio que conserve el agua en el suelo para mejorar la disponibilidad desde el inicio es útil”.

Los especialistas indicaron que son también características de este tipo de año el incremento de los días consecutivos sin lluvias, lo que aumenta los momentos de estrés hídrico en los cultivos, y puede generar demoras en la siembra por el desecamiento del horizonte superficial. Así también, para la aplicación de fertilizaciones, señalaron como importante consultar el pronóstico de corto plazo para asegurar su efectiva incorporación en el suelo y absorción por las plantas.

Fuente: INTA

 

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