Rosario eliminó el 66% de sus tasas en dos años y reduce la planta municipal a 10.985 agentes

El municipio pasó de 86 a 31 tributos, suprimió cargos en obras y trámites, y congeló contrataciones mientras mantiene servicios y amplía infraestructura

La Municipalidad de Rosario avanza con un proceso de simplificación administrativa que combina recorte de tasas, desburocratización de trámites y control del gasto público. Según datos oficiales, en los últimos dos años se eliminó el 66% de las tasas municipales, reduciendo el sistema de 86 tributos a 31 vigentes.

El esquema forma parte de una estrategia más amplia que apunta a disminuir costos ocultos para ciudadanos y empresas, acortar tiempos administrativos y generar un entorno más previsible para invertir y construir.

El camino recorrido muestra un proceso progresivo: 30 tasas eliminadas en 2024, 12 en 2025 y 13 en 2026, lo que lleva a un total de 55 tasas y 4 derechos suprimidos. En paralelo, el municipio avanzó en la digitalización de trámites y la reducción de instancias presenciales.

Uno de los focos estuvo puesto en las obras particulares. Allí se eliminaron requisitos vinculados a certificaciones de aportes, tanto preliminares como definitivos, y el municipio dejó de actuar como agente de retención de aportes a colegios profesionales. La medida apunta a reducir pasos, demoras y costos asociados al proceso constructivo.

Entre los tributos que dejaron de cobrarse aparecen tasas vinculadas a publicidad en vía pública —como permisos para toldos, mesas y sillas—, duplicados de obleas de revisión técnica, derechos de cementerio y ocupación del espacio público para kioscos. También se eliminaron cargos administrativos ligados a catastros, certificaciones, convenios de pago y documentación urbana.

El paquete incluye además la supresión de tasas sobre actividades específicas como desinfección de baños químicos, inspecciones en ferias, altas y bajas de taxis y permisos para espectáculos familiares, entre otros ejemplos.

En términos de gestión interna, el municipio sostiene una política de austeridad que contempla la prórroga del plan de reducción del gasto, limitaciones en compras, y un esquema de contrataciones restringidas únicamente a reemplazos por jubilaciones, renuncias o fallecimientos.

A esto se suma un mayor control sobre el presentismo del personal: en el último año, la tasa de ausentismo por enfermedad o accidentes laborales se redujo en un 36%.

El ajuste también impacta en la estructura de personal. La planta municipal pasó de 11.130 agentes en 2019 a 10.985 en 2026, manteniendo niveles similares pese a la apertura de nuevos espacios y el refuerzo de áreas sensibles como salud.

Desde el municipio sostienen que el objetivo no es solo reducir la carga tributaria, sino también atacar el costo del tiempo administrativo. “El problema no era solo cuánto había que pagar, sino el tiempo que se perdía en hacerlo”, resume el enfoque oficial.

El resultado, según los datos difundidos, es un sistema más simple: menos tasas, menos trámites presenciales y mayor digitalización. Un cambio que busca impactar directamente en la actividad económica, facilitando la apertura de negocios, la inversión y el desarrollo de obras en la ciudad.

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