Durante décadas, el financiamiento de las pequeñas y medianas empresas estuvo asociado casi exclusivamente a los bancos. Sin embargo, esa lógica comenzó a cambiar. Hoy, el mercado de capitales no solo ganó protagonismo, sino que se convirtió en la principal vía para obtener capital de trabajo en condiciones más competitivas, impulsado por tasas más bajas, procesos digitales y una creciente participación de inversores privados.
Para Matías Antón, CEO y fundador de Grupo Sustenta, el cambio responde a una transformación estructural del sistema financiero argentino. “Hoy el financiamiento de las pymes ya no lo están dando los bancos; lo están dando los privados a través del mercado de capitales”, resume en diálogo con ON24.
El rol del MAV y el crecimiento del financiamiento pyme
Dentro del ecosistema bursátil argentino conviven tres grandes mercados: BYMA, A3 y el Mercado Argentino de Valores (MAV), con sede en Rosario. Este último se consolidó como el ámbito natural para el financiamiento de pequeñas y medianas empresas.
Según Antón, actualmente el MAV canaliza entre 100.000 y 150.000 millones de pesos diarios destinados al financiamiento pyme, una cifra que refleja la creciente utilización de estos instrumentos por parte del sector productivo.
La operatoria se sustenta principalmente en tres herramientas:
- Cheques de Pago Diferido.
- Facturas de Crédito Electrónicas.
- Pagarés bursátiles en dólares.
El dato más significativo es que quienes finalmente compran esos instrumentos ya no son los bancos, sino inversores privados que buscan obtener mejores rendimientos sobre sus excedentes de liquidez. “Las empresas negocian sus cheques o pagarés en bolsa y quien aporta el dinero es un inversor privado. Ese es el gran cambio que está viviendo el sistema financiero argentino”, explica el ejecutivo.
Tasas más competitivas que el crédito tradicional
Uno de los factores que explica esta migración es el costo del financiamiento. Actualmente, las tasas para descontar un cheque avalado rondan el 23,5% anual en pesos, mientras que las operaciones sin garantía se ubican alrededor del 33% anual.
“Son tasas muy competitivas. Hoy, bajo ningún aspecto le conviene a una pyme financiarse por el canal tradicional si puede hacerlo a través del mercado de capitales”, sostiene Antón.
A este escenario se suma un incentivo adicional impulsado por el Gobierno de Santa Fe, que acordó con el MAV una línea de financiamiento subsidiada para pymes. La iniciativa contempla un subsidio de 10 puntos porcentuales sobre la tasa, beneficio que también puede ser gestionado por agentes registrados del mercado de capitales. “Es una medida muy positiva porque reduce aún más el costo financiero para las empresas”, destaca.
El cheque de pago diferido concentra el 80% de las operaciones
Lejos de tratarse de instrumentos complejos, el financiamiento pyme se concentra mayoritariamente en un producto tradicional. Según Antón, ocho de cada diez operaciones corresponden al descuento de cheques de pago diferido.
Grandes compañías y pequeñas empresas recurren al mismo mecanismo para obtener liquidez. “Las grandes empresas tampoco van al banco a pedir un préstamo para capital de trabajo. También utilizan el mercado de capitales”, afirma.
Los plazos habituales oscilan entre seis meses y un año, orientados principalmente al financiamiento del capital de trabajo, uno de los recursos más demandados por las empresas en el actual contexto económico.
Un proceso simple y completamente digital
Otra de las razones detrás del crecimiento del mercado es la facilidad operativa. Para comenzar a financiarse, una pyme únicamente debe abrir una cuenta comitente en un agente de bolsa registrado por la Comisión Nacional de Valores (CNV).
Todo el procedimiento puede realizarse de manera online. “La operatoria es muy sencilla. Es prácticamente como abrir una cuenta bancaria. Una vez habilitada, la empresa puede negociar sus instrumentos en muy poco tiempo”, explica Antón.
En ese proceso, el asesoramiento profesional resulta determinante. El ejecutivo destaca la importancia de operar siempre con agentes matriculados y autorizados por la CNV, quienes analizan la situación financiera de cada empresa y determinan cuál es el instrumento más adecuado según sus necesidades.
Más financiamiento y mayor capacidad de evaluación
A diferencia del crédito bancario, donde muchas veces predominan las garantías tradicionales, el mercado de capitales pone el foco en la calidad financiera de la empresa.
“Si la compañía tiene sus balances ordenados y una buena situación patrimonial, puede acceder a niveles de financiamiento incluso superiores a los que ofrecería un banco”, sostiene.
Cuando los indicadores financieros no alcanzan, existe la posibilidad de incorporar el respaldo de una Sociedad de Garantía Recíproca (SGR), que amplía las posibilidades de acceso al crédito mediante un costo adicional relativamente bajo.
Riesgo controlado y menor morosidad
Consultado sobre la posibilidad de un sobreendeudamiento del sector, Antón considera que el riesgo es limitado. A diferencia del crédito de consumo, los instrumentos negociados en el mercado de capitales tienen un destino productivo específico y son evaluados previamente por profesionales habilitados.
“Siempre existe riesgo, porque toda inversión tiene riesgo. Pero estos instrumentos están destinados al financiamiento de empresas y cuentan con múltiples mecanismos de evaluación y garantías”, explica.
Un mercado que mira al largo plazo
El crecimiento del financiamiento pyme podría ser apenas el comienzo. Para Antón, las modificaciones regulatorias impulsadas por el Gobierno nacional buscan ampliar el alcance del mercado de capitales incorporando nuevos instrumentos capaces de financiar proyectos productivos e inmobiliarios.
Entre ellos menciona la futura incorporación del pagaré por especie, además del desarrollo de vehículos como los REIT (fondos comunes de inversión inmobiliaria), que permiten canalizar ahorro privado hacia proyectos inmobiliarios mediante el mercado de capitales.
Recientemente, una emisión privada de este tipo recibió ofertas por un monto tres veces superior al buscado, reflejando el creciente interés de los inversores por este tipo de activos.
“El mercado de capitales existe, por naturaleza, para financiar el desarrollo económico. En los países más desarrollados cumple ese rol desde hace décadas. Argentina todavía tiene un mercado pequeño, pero todas las reformas apuntan a fortalecerlo y ampliar sus herramientas”, concluye Antón.
Con mayor participación de inversores privados, costos financieros más bajos y una creciente digitalización de los procesos, el mercado de capitales comienza a consolidarse como una pieza central para el financiamiento de las pymes argentinas, desplazando gradualmente a un sistema bancario que históricamente ocupó ese lugar.


























