Cuando los problemas se vuelven permanentes, los procedimientos dejan de ser el único criterio de legitimidad.
El verdadero problema
Si mañana aparece un dirigente capaz de resolver el problema de la inseguridad, estabilizar la economía y devolver cierta previsibilidad al futuro, ¿cuántos ciudadanos estarían dispuestos a cuestionar los métodos que utiliza para hacerlo?
La pregunta puede parecer incómoda, pero ayuda a entender...