La próxima etapa de la minería argentina abrirá una demanda de bienes y servicios que excede ampliamente la provisión de equipos para extraer minerales. Roberto Cacciola, presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), anticipó que los grandes proyectos de cobre requerirán, en promedio, más de 6.000 o 7.000 personas durante su construcción, con necesidades que abarcarán desde campamentos y caminos internos hasta estructuras industriales, transporte y alimentación.
Durante su participación en la ronda de negocios RIGI en La Fluvial, en Rosario, Cacciola describió las oportunidades para las empresas nacionales y advirtió sobre la preparación que exigirá esa escala de inversiones.
“No tenemos dimensión de lo que viene”, afirmó. Según explicó, el país cuenta con seis proyectos de cobre de clase mundial por desarrollar. “Somos el único país en el mundo que tiene seis proyectos vírgenes y no existe antecedente de que seis proyectos se hayan desarrollado al mismo tiempo”, sostuvo.
El volumen de trabajadores que requerirá cada construcción permite empezar a dimensionar la demanda. Habrá que levantar campamentos, ejecutar caminos internos y montar las estructuras metálicas necesarias para las instalaciones industriales. A eso se sumarán los servicios para sostener la actividad cotidiana: catering, hospedaje y transporte.
Cacciola también destacó las posibilidades para la industria metalmecánica, la química y otros sectores vinculados con los procesos industriales.
“La minería no es solamente una industria extractiva, es una industria que transforma”, señaló. Explicó que la roca debe atravesar distintos procesos para obtener el producto final, lo que amplía la variedad de materiales, insumos y servicios requeridos.
En ese esquema, distinguió entre los equipos mineros que deberán importarse y el resto del abastecimiento que podría cubrirse desde el país. “En Argentina no se producen equipos mineros y eso va a venir de afuera. Pero tenemos que ir preparándonos para que todo el resto, en la medida de lo posible, venga de Argentina”, planteó.
Como referencia, aportó un dato del litio: más del 70% de las compras de las compañías del sector se realiza a proveedores nacionales. Según indicó, se trata de operaciones por miles de millones de dólares, una magnitud que crecerá considerablemente con el desarrollo del cobre.
La incorporación de proveedores, aclaró, deberá contemplar prioridades territoriales: apuntalar a las comunidades donde se encuentran los proyectos y atender las necesidades de las provincias mineras. Al mismo tiempo, destacó que la cadena de abastecimiento del litio ya reúne empresas y cámaras de distintas regiones.
Para Cacciola, esa evolución también empieza a reflejarse en las consultas de los empresarios. Señaló que hoy escucha entre los proveedores inquietudes que antes no aparecían: qué certificaciones deben presentar, cómo prepararse, qué necesitan aprender y con quiénes deben vincularse.
Ese interés, consideró, debe traducirse en un proceso de preparación que acompañe los tiempos de las inversiones. Los requerimientos se precisarán a medida que avance cada emprendimiento, aunque advirtió que los propios proyectos todavía no tienen completamente dimensionadas todas sus necesidades.
“Tenemos que manejar por un lado las ansiedades, que son muchas, y después las realidades”, expresó. En ese sentido, llamó a trabajar para que las expectativas no generen dificultades y para que las oportunidades se concreten lo antes posible.
Otro condicionante será la infraestructura. La construcción de los yacimientos y las obras de conectividad deberán avanzar en simultáneo, especialmente frente a las dificultades existentes en rutas nacionales y ferrocarriles.
“La construcción de los proyectos y el desarrollo de infraestructura no tienen otro remedio más que ir de la mano”, afirmó. El desafío para las empresas argentinas será prepararse para abastecer tanto las instalaciones mineras como los servicios y las obras que harán posible su funcionamiento.





























