Producción local e importaciones: la nueva estrategia de Melocotón

La marca de indumentaria nacida en Rosario dejó atrás el esquema de fabricación 100% nacional y ahora combina producción local con prendas elaboradas en el exterior. La estrategia apunta a reducir costos y sostener precios competitivos frente al avance de las marcas importadas.

Melocotón, la marca de indumentaria que nació en Rosario hace más de cuatro décadas, modificó su estrategia productiva para adaptarse al nuevo escenario comercial argentino. Frente a la mayor presencia de productos importados, la empresa pasó de fabricar toda su colección en el país a trabajar con un esquema mixto que combina producción nacional y compras al exterior.

Actualmente, alrededor del 60% de la producción continúa realizándose en Argentina, principalmente en Rosario y Buenos Aires, mientras que el 40% restante se fabrica en otros mercados, con productos terminados provenientes principalmente de China y Paraguay.

El cambio no implicó abandonar la fabricación local. Por el contrario, la compañía buscó mantener una parte significativa de su estructura productiva en el país, mientras incorporó proveedores internacionales para determinados productos y componentes que le permiten mejorar su estructura de costos.

Una estrategia para competir con las importaciones

La apertura comercial modificó las condiciones en las que compiten las empresas de indumentaria argentinas. Con el ingreso de marcas y productos extranjeros a precios más bajos, Melocotón decidió revisar su modelo de producción y comenzar a desarrollar parte de sus colecciones en el exterior.

El proceso demandó aproximadamente seis meses de profesionalización y adaptación. La empresa comenzó a trabajar directamente sobre moldes, estampas y diseños destinados a la fabricación internacional, con el objetivo de mantener el control sobre la identidad y la calidad de sus productos.

La estrategia también contempla el uso de telas provenientes de Brasil que no se fabrican localmente. Sobre esos materiales, la marca aplica sus propios diseños mediante estampados, sublimados y bordados.

Según explicó su CEO, Federico Garrone, el nuevo esquema permitió reducir costos fijos y mejorar la competitividad de los precios sin resignar completamente la producción argentina.

La empresa sostiene, además, que la competencia internacional no representa una amenaza que deba enfrentarse exclusivamente mediante protección del mercado local, sino un escenario al que las compañías deben adaptarse.

De Rosario al mercado nacional

Melocotón fue fundada en Rosario en 1982 por los hermanos Andrea y Federico Garrone. La conducción actualmente está en manos de la segunda generación familiar, con Federico Garrone hijo como CEO.

La compañía mantiene su casa matriz en Rosario y también cuenta con presencia en Buenos Aires. Su red comercial está integrada por 12 locales, siete propios y cinco bajo el formato de franquicia, además de una red de venta mayorista a través de comercios multimarca y una tienda online con distribución a todo el país.

La expansión nacional es uno de los ejes de la estrategia de la marca, que busca sostener presencia no solamente en los grandes centros urbanos sino también en ciudades y localidades del interior.

Una marca que amplió su público

El perfil de consumidor también cambió durante los 44 años de trayectoria de la empresa.

En sus comienzos, Melocotón apuntaba principalmente a mujeres de entre 18 y 25 años. Con el paso del tiempo, buena parte de aquellas primeras clientas continuó vinculada con la marca y hoy forma parte de un público de mayor edad.

Actualmente, la empresa trabaja con diferentes líneas para atender tanto a consumidoras jóvenes como a aquellas que acompañaron la evolución de la marca durante décadas.

Para la temporada primavera-verano, la compañía presentó la colección “New Sensations”, dividida en diferentes propuestas estéticas, con una línea de colores intensos, otra basada en tonos pastel y una tercera inspirada en el concepto “crucero”, con presencia de rojos y rayas.

De esta manera, la empresa rosarina busca combinar una identidad construida durante más de cuatro décadas con una estructura productiva más flexible, en un mercado donde el precio y la competencia internacional ganaron protagonismo.

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