La Villa Olímpica que recibirá a los deportistas de los Juegos Suramericanos 2026 en Rafaela tiene detrás una particularidad empresaria e inmobiliaria. El desarrollo está encabezado por Juan Lagrutta, gerente general de Rafaela Alimentos, la histórica compañía alimenticia de la familia propietaria de la marca Lario, y fue pensado desde su origen para tener vida mucho más allá de la competencia deportiva.
La infraestructura habitacional forma parte de Distrito Joven, un masterplan de gran escala impulsado por Lagrutta Desarrollos en el sector oeste de Rafaela. En total comprende 80 unidades habitacionales: 68 departamentos en el edificio principal y otras 12 viviendas sobre la nueva calle Gálvez. A eso se suman cuatro locales comerciales que serán utilizados por el Gobierno provincial.
El modelo que también se aplica en Rosario
El concepto elegido en Rafaela replica, con sus propias características, la lógica que se utilizó para la Villa Sudamericana de Rosario en el ex Batallón 121.
Allí, el consorcio DIRSU —integrado por los grupos Eskenazi, Eurnekian y la rosarina PECAM— construyó departamentos que durante los Juegos funcionarán como alojamiento para las delegaciones y, una vez finalizado el evento, pasarán al mercado residencial.
En Rafaela se siguió el mismo principio: no levantar infraestructura transitoria, sino aprovechar la necesidad de alojamiento generada por Odesur para acelerar un desarrollo inmobiliario que después quedará incorporado definitivamente a la ciudad.
Por eso los departamentos de Distrito Joven no responden al formato compacto y estandarizado habitual de una villa deportiva. Hay unidades de uno, dos y tres dormitorios, algunas de dimensiones importantes y con terrazas de hasta 7 por 7 metros.
Durante los Juegos, cada dormitorio podrá recibir a dos atletas. Finalizada la competencia, las viviendas sólo necesitarán trabajos de terminación para pasar a su configuración residencial definitiva.
Lario, Rafaela Alimentos y una apuesta que excede la Villa
La participación de la familia Lagrutta en los Juegos Suramericanos va más allá de la construcción de las viviendas.
Cuando Rafaela comenzó a definir las tierras necesarias para concentrar parte de la infraestructura de Odesur, el municipio articuló el proyecto con el desarrollo inmobiliario que la familia ya proyectaba para ese sector de la ciudad.
Como parte de ese acuerdo, la familia Lagrutta cedió al municipio dos hectáreas destinadas a la construcción del microestadio y su parque, mientras que el privado asumió el desarrollo de la Villa Olímpica.
De esta manera, el proyecto terminó articulando capital privado, infraestructura deportiva pública y desarrollo inmobiliario, con una inversión concebida para seguir teniendo utilidad una vez apagada la competencia.

De atletas a nuevos propietarios
Ese es precisamente el diferencial del proyecto. Las habitaciones que durante Odesur estarán ocupadas por deportistas sudamericanos pasarán posteriormente a formar parte de un nuevo complejo residencial de Rafaela.
La estrategia evita el problema que enfrentaron muchas ciudades organizadoras de grandes competencias internacionales: construir villas deportivas que posteriormente resultan difíciles de reconvertir.
En este caso, el destino residencial estuvo definido antes incluso de que llegaran los atletas.
Distrito Joven incorpora así a Rafaela una experiencia que también se está aplicando en Rosario: utilizar los Juegos Suramericanos como acelerador de desarrollos urbanos que, después del evento, quedan definitivamente integrados a la ciudad.



























