Neumáticos: China cambió el mercado y el consumidor hoy accede a más calidad por menos dinero

Manuel Lesgart, empresario del rubro en Rosario, analizó la transformación del mercado argentino, el avance de las marcas chinas y la pérdida de competitividad de la producción nacional. Asegura que ya hay clientes que dejaron de lado las cubiertas fabricadas en el país y que el mayor beneficiado es el consumidor.

El mercado argentino de neumáticos atraviesa una transformación que va mucho más allá de una cuestión de precios. La mayor disponibilidad de productos importados, especialmente provenientes de China, modificó la oferta, amplió la variedad de medidas y calidades y, según empresarios del sector, comenzó a poner en evidencia una brecha de competitividad cada vez más difícil de disimular para la industria nacional.

Así lo planteó en diálogo con ON24 Manuel Lesgart, empresario rosarino del rubro neumáticos, quien trabaja desde hace unos 15 años en el área comercial de la empresa familiar y que, desde 2020, también asumió responsabilidades de gerencia general.

Desde su experiencia, el cambio en el mercado argentino fue “notorio”. Durante años, la oferta estuvo dominada por la producción nacional de FATE, Pirelli y Firestone, complementada por importaciones provenientes de Brasil, Chile, Perú y otros mercados, además de neumáticos europeos, pero la irrupción de China modificó ese esquema.

“China es el fabricante del mundo”, sostuvo Lesgart, al explicar que la expresión “neumático chino” no alcanza para definir la calidad de un producto. Según su análisis, el gigante asiático fabrica desde cubiertas de muy bajo costo y prestaciones limitadas hasta neumáticos de alta performance capaces de competir con marcas tradicionales de origen europeo.

De la mala fama a una oferta mucho más amplia

Uno de los principales cambios que detecta Lesgart está relacionado con la percepción del consumidor. Los neumáticos chinos arrastraron durante años una reputación asociada a productos baratos y de baja calidad. Sin embargo, el empresario considera que esa imagen ya no representa a todo el mercado.

“China te va a fabricar lo bueno, lo malo, lo muy malo y lo excelente”, resumió. En su empresa, explicó, buscan trabajar como piso con productos que cuenten con homologaciones exigidas para comercializarse en Europa. En ese segmento conviven diferentes alternativas, desde opciones económicas hasta neumáticos de alta performance.

Entre las marcas chinas que comercializan se encuentran Sailun y Wanli en segmentos económicos, mientras que para productos de mayor exigencia trabajan con GT Radial y GT, esta última posicionada, según Lesgart, en la gama más alta. “GT ya es una goma muy, muy buena. Le habla de tú a tú a cualquier Goodyear o Bridgestone”, afirmó.

Sin embargo, hizo una distinción respecto de las marcas premium europeas. A su entender, en términos absolutos, productos de fabricantes como Michelin o Continental continúan ubicándose en otro nivel, aunque esa diferencia también se refleja en el precio. “En términos de relación calidad-precio, es una decisión muchísimo más inteligente una goma china de alta performance”, planteó.

El consumidor empezó a cambiar de opinión

Ese cambio de percepción también se refleja, según el empresario, en el comportamiento de quienes compran neumáticos. Lesgart asegura que una parte de sus clientes llega al negocio con prejuicios hacia las cubiertas chinas, pero modifica su opinión después de probarlas. Incluso, algunos regresan cuando deben reemplazar los neumáticos que ya utilizaron durante varios años.

“El que puso dos gomas vino a poner el par para completar el juego; el que puso cuatro quedó encantado”, contó. También aseguró que ya tiene clientes que vuelven específicamente a buscar la misma marca después de haber recorrido entre 40.000, 50.000 o incluso 60.000 kilómetros con un juego anterior.

El principal inconveniente, en esos casos, es la propia dinámica de las importaciones. La oferta china cambia con rapidez y puede ocurrir que una marca o determinado modelo ya no esté disponible cuando llega el momento de reemplazarlo. En esos casos, explicó, el producto puede ser sustituido por otro de características y calidad similares.

Más calidad y menor precio

Para Lesgart, uno de los efectos más importantes de la apertura de las importaciones está en el impacto directo sobre el consumidor. “Lo importante de los neumáticos chinos es ver cómo se está viendo beneficiado el consumidor”, señaló.

Según su experiencia comercial, en términos absolutos el precio de algunos neumáticos incluso cayó respecto de años anteriores. Y esa situación está permitiendo que consumidores que durante mucho tiempo postergaron el cambio de cubiertas puedan acceder nuevamente a productos nuevos.

“Me encuentro con casos de clientes que hace cuatro o cinco años no cambiaban cubiertas y llegan diciendo que hace cuatro años la pagaron más caras y de inferior calidad”, relató.

El fenómeno, agregó, también modificó la cantidad de neumáticos que los consumidores pueden comprar. “El que estaba poniendo usadas, compra dos nuevas; el que compraba dos nuevas, ahora cambia las cuatro”, describió.

La mayor oferta también permitió incorporar medidas que anteriormente resultaban difíciles de conseguir en el mercado argentino, especialmente aquellas de menor volumen de demanda. “Hoy pueden conseguirlas, incluso con garantías”, destacó.

Industria nacional

El diagnóstico de Lesgart es particularmente crítico cuando analiza la situación de los fabricantes argentinos.

A su entender, el problema de las cubiertas nacionales no se explica exclusivamente por la estructura impositiva o los costos laborales. Hay, además, un retraso tecnológico y de desarrollo que se acumuló durante años. “Faltó muchísima inversión en I+D”, sostuvo.

Para graficar su posición, planteó un ejercicio: incluso si a un neumático fabricado en Argentina se le eliminara completamente la carga impositiva y laboral, eso no alcanzaría para recuperar la competitividad perdida.

“El tiempo que no se hizo el desarrollo, el tiempo que no se invirtió en máquinas, en diseño, ya no lo recuperás”, afirmó. Según su interpretación, durante años las barreras a la importación protegieron a la industria local y redujeron los incentivos para competir con fabricantes internacionales que avanzaron tecnológicamente.

“Los chinos avanzaron y nosotros, por no competir, por tener las barreras levantadas, el neumático nunca avanzó”, cuestionó.

FATE, Pirelli y el desafío de competir

En ese escenario, Lesgart considera que la producción nacional enfrenta un desafío estructural.

Incluso llegó a sostener que determinados neumáticos chinos de entrada de gama pueden ofrecer prestaciones superiores a algunos productos fabricados localmente. Como ejemplo, mencionó a la Pirelli Cinturato B1, a la que definió como uno de los productos con los que actualmente la compañía sostiene su presencia en el mercado argentino.

En cuanto a FATE, su análisis es todavía más contundente: considera que la empresa terminó enfrentando un problema que no puede atribuirse únicamente a los costos argentinos, sino también a la falta de actualización tecnológica y desarrollo.

El escenario tampoco es sencillo para Firestone, aunque Lesgart marca una diferencia: buena parte de la oferta de la marca que llega al país proviene de México y, según su experiencia, presenta características diferentes a los productos fabricados localmente. “Las Firestone que se fabrican en Argentina siguen siendo inferiores a las chinas, por ahí no a las medianamente buenas”, afirmó.

Una transformación que recién comienza

La apertura del mercado, entonces, no sólo está generando una competencia por precio. También está modificando los criterios con los que los consumidores eligen un neumático.

Lesgart sostiene que su tarea consiste en recomendar el producto que considera más conveniente para cada cliente, incluso cuando eso implique vender una alternativa de menor precio. “Yo trato de aconsejar lo que pondría yo en mi auto”, explicó.

En ese sentido, asegura que no existe una única respuesta para todos los consumidores. Algunos continúan priorizando marcas tradicionales y están dispuestos a pagar más por ellas. Otros, en cambio, comenzaron a valorar la relación entre precio, duración, seguridad y prestaciones.

Y allí es donde, según su lectura, las marcas chinas encontraron una oportunidad que está cambiando definitivamente el mercado argentino.

“Me gustaría poder recomendarle la nacional antes que la china”, reconoció Lesgart. Pero, desde su experiencia cotidiana detrás del mostrador, asegura que hoy muchas veces sucede exactamente lo contrario.

El resultado es un mercado con más marcas, más medidas, mayor variedad de calidades y una competencia que obliga a revisar posiciones históricas. Para el empresario rosarino, el gran ganador de ese proceso, al menos por ahora, es el consumidor.

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