La tensión en Medio Oriente vuelve a impulsar la soja

La reactivación del conflicto entre Estados Unidos e Irán elevó el precio internacional del petróleo y contagió al complejo sojero. En Argentina, las mejores cotizaciones reactivan el interés por la oleaginosa, aunque la comercialización continúa muy por debajo de los niveles habituales.

El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente volvió a impactar en los mercados internacionales de materias primas. La ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán reavivó la preocupación por la seguridad del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo, impulsando las cotizaciones del crudo y, por efecto arrastre, las del complejo sojero.

Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el fortalecimiento del precio del petróleo permitió que el aceite de soja recuperara terreno en el mercado de Chicago, con una suba superior al 5% durante la última semana y valores que se acercan a los US$ 1.600 por tonelada. Esa mejora también se trasladó al precio del poroto de soja y brindó sostén al mercado argentino.

En el plano local, la pizarra de la soja alcanzó los US$ 325 por tonelada, mientras que, medida en pesos constantes, la cotización disponible llegó a su nivel más alto desde mediados de mayo. Sin embargo, la mejora de precios todavía no se refleja plenamente en el ritmo de comercialización.

La soja sigue retrasada

La BCR advierte que, a tres meses del inicio de la campaña 2025/26, se comprometieron 21,8 millones de toneladas, un volumen que se ubica 19% por debajo del promedio de la última década.

Con una producción estimada en 51,5 millones de toneladas, apenas el 42% de la cosecha cuenta con contratos y solo el 27% tiene precio fijado, el menor nivel de cobertura registrado desde que existen estadísticas comparables. El año pasado, para esta misma época, ya había cerca de 20 millones de toneladas con precio definido, pese a que las cotizaciones actuales resultan superiores tanto en pesos constantes como en dólares.

Los analistas explican este comportamiento por la abundante oferta de cereales y girasol, junto con una demanda internacional muy dinámica para esos productos, factores que desplazaron parte de las operaciones comerciales desde la soja hacia otros cultivos.

El trigo nuevo avanza lento

En paralelo, la siembra de trigo correspondiente a la campaña 2026/27 ya cubre el 82% de las 6,6 millones de hectáreas proyectadas, luego de que las condiciones climáticas permitieran recuperar el ritmo de implantación tras las demoras provocadas por las lluvias.

No obstante, la comercialización del cereal muestra un desempeño más moderado. Hasta el momento se negociaron unas 2 millones de toneladas, equivalente al 10,5% de la producción estimada para el próximo ciclo, muy por debajo del promedio de los últimos cinco años.

La caída de los precios internacionales llevó a muchos productores a postergar la fijación de valores, mientras el mercado observa con atención la evolución de la oferta global, impulsada por el avance de la cosecha en Europa, Rusia y Ucrania. A esto se suma una mayor competencia para el trigo argentino en los mercados de exportación, donde el país perdió parte de la ventaja de precios que había mostrado a comienzos del año.

El maíz gana protagonismo

A diferencia de la soja y el trigo, el maíz muestra una dinámica comercial más activa. Durante las últimas dos semanas aumentó el volumen de operaciones gracias al ingreso de la cosecha tardía al circuito comercial.

De acuerdo con estimaciones preliminares, en la semana finalizada el 8 de julio se pactaron alrededor de 800.000 toneladas, el mayor volumen desde fines de mayo. En total, la campaña 2025/26 ya acumula compromisos por 31,4 millones de toneladas, equivalentes al 46% de la producción prevista.

Para la Bolsa de Comercio de Rosario, la evolución de los mercados agrícolas continuará estrechamente ligada tanto al escenario geopolítico internacional como al comportamiento de la oferta global de granos y a las decisiones comerciales que adopten los productores argentinos durante las próximas semanas.

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