“No se destruye, se rescata”: el municipio responde a las críticas por la casona de Av. Belgrano

El secretario de Planeamiento, Eduardo Bressan, respaldó la iniciativa que prevé preservar el inmueble histórico y habilitar una nueva construcción en altura. “No se destruye el patrimonio: se lo rescata y se evita su abandono”, afirmó.

En medio de la polémica por el futuro de una casona ubicada en Av. Belgrano al 500, en el entorno del Monumento a la Bandera, el municipio de Rosario salió a defender el proyecto urbanístico que contempla la preservación del inmueble y la construcción de un edificio en su parte posterior.

El secretario de Planeamiento y Obras Públicas, Eduardo Bressan, explicó que la iniciativa se enmarca en un cambio de paradigma en la política patrimonial de la ciudad: dejar atrás un modelo rígido que, según sostiene, terminó favoreciendo el deterioro de muchos inmuebles históricos.

“Nosotros estamos muy interesados en conservar los edificios patrimoniales, pero no estamos de acuerdo con que, por distintas situaciones, esos inmuebles terminen abandonándose. Eso pasó muchas veces en Rosario”, señaló el funcionario en una entrevista con Marcelo Fernández.

Un cambio de enfoque en la política patrimonial

La propuesta se apoya en una modificación normativa aprobada por el Concejo en noviembre del año pasado, que habilita mayores niveles de edificabilidad en terrenos con construcciones de valor patrimonial, siempre que estas sean preservadas.

El esquema —definido desde el municipio como “la ciudad detrás de la ciudad”— busca generar un incentivo económico para los propietarios, permitiéndoles desarrollar nuevos proyectos sin demoler las estructuras existentes.

En el caso de la casona de Av. Belgrano, Bressan aclaró que se trata de una vivienda heredada por una familia que, con el paso del tiempo, no pudo sostener su mantenimiento, lo que derivó en ocupaciones irregulares y deterioro.

“Lo que se plantea es preservar el inmueble completo, no solo la fachada, restaurarlo y permitir que, por detrás y por arriba, se construya un edificio que haga viable económicamente esa intervención”, explicó.

“No es una torre ni afecta las visuales”

Uno de los principales cuestionamientos al proyecto gira en torno al impacto visual en el entorno del Monumento a la Bandera. Sin embargo, desde el Ejecutivo local relativizan esas críticas. “Se habla de una torre, pero en realidad es un edificio de aproximadamente 35 metros, con planta baja y 11 pisos, una altura totalmente acorde al sector”, sostuvo Bressan.

El funcionario remarcó además que la construcción no interferirá con las visuales hacia el monumento y que el área ya cuenta con edificaciones de mayor escala. “Quien plantea eso es porque no conoce el lugar. En esa misma cuadra hay normativa que permite alturas similares, e incluso hay edificios más altos en el entorno inmediato”, afirmó.

Evitar el abandono, el objetivo central

Para el municipio, el eje del debate no debería centrarse únicamente en la altura de la nueva construcción, sino en cómo evitar que inmuebles con valor patrimonial queden librados al deterioro. Según Bressan, durante años se repitió un patrón: propietarios que no podían afrontar los costos de mantenimiento dejaban avanzar el deterioro hasta que los edificios perdían su valor histórico y podían ser demolidos.

“Ese es el peor escenario. Nosotros lo que buscamos es exactamente lo contrario: generar herramientas para que esos inmuebles se conserven”, señaló.

En ese sentido, destacó que la nueva normativa ya comenzó a mostrar resultados, con propietarios que se acercan a la Municipalidad para evaluar alternativas de desarrollo que permitan preservar sus propiedades.

Un modelo caso por caso

Bressan también rechazó las críticas que plantean que este tipo de intervenciones sientan precedentes indiscriminados. “Cada inmueble se analiza en particular. No todos los casos son iguales y hay un programa específico dentro de la Secretaría que evalúa cada situación”, explicó.

El funcionario defendió además el mecanismo de excepciones urbanísticas, frecuentemente cuestionado en el debate público. “No es una irregularidad. Es una herramienta prevista dentro del sistema democrático, que implica estudio técnico y aprobación del Concejo”, subrayó.

Desarrollo urbano y propiedad privada

Más allá del caso puntual, el titular de Planeamiento planteó una discusión de fondo: el equilibrio entre la preservación patrimonial y el derecho de los propietarios.

“Estamos hablando de propiedades privadas, muchas veces con situaciones familiares complejas. Hay casos con decenas de herederos, donde sostener un inmueble es inviable. Si el Estado no ofrece herramientas, el resultado termina siendo el abandono”, advirtió.

En ese marco, defendió una visión dinámica de la ciudad: “Rosario no es una ciudad homogénea. Tiene una identidad marcada por la diversidad y la transformación. Nosotros creemos en una ciudad que pueda desarrollarse, generar empleo y, al mismo tiempo, preservar su patrimonio”.

“Acá no se destruye patrimonio. Se lo rescata y se lo pone en valor. Y al mismo tiempo se habilita una inversión que le da vida a un sector que hoy está degradado”, concluyó Bressan.

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