Peabody entró en concurso y encendió una alarma en la industria de electrodomésticos

La controlante de la marca de electrodomésticos inició un proceso judicial para reestructurar deudas. En su presentación, atribuyó la crisis a la caída del consumo, mayores costos, competencia importada y pérdida de competitividad industrial.

La empresa Goldmund S.A., controlante de la marca de electrodomésticos Peabody, ingresó en concurso preventivo tras el aval del Juzgado Comercial N°21, que habilitó el inicio del proceso de reestructuración de pasivos. La medida llega luego de varios meses de dificultades financieras y marca un punto crítico para una firma histórica del sector.

Según la documentación presentada ante la Justicia, la compañía reconoció un estado de cesación de pagos y la imposibilidad de cumplir con vencimientos corrientes. Entre los compromisos registrados aparecen deudas bancarias por casi $19.600 millones, además de obligaciones comerciales, fiscales y financieras que deberán ser verificadas durante el expediente.

El punto de quiebre, de acuerdo con la empresa, ocurrió a fines de febrero de este año, cuando no logró afrontar un pago por $290 millones. Desde entonces, la situación se agravó con cheques rechazados y una creciente presión sobre su operatoria diaria.

Problemas operativos y deuda por alquileres

La crisis también impactó en la estructura productiva. Goldmund informó atrasos en el pago del alquiler de su planta ubicada en La Tablada, sobre avenida Crovara, donde mantiene su principal base operativa. La deuda acumulada supera los $628 millones y generó tensión con la propietaria del inmueble.

Además, el contrato vence el 30 de junio de 2026, lo que suma incertidumbre sobre la continuidad de las operaciones en esa planta.

Importaciones, costos y pérdida de capital de trabajo

En su presentación judicial, la empresa vinculó el inicio del deterioro al segundo semestre de 2023, en medio de restricciones para importar, dificultades para acceder a divisas y cambios macroeconómicos que afectaron la rentabilidad.

También sostuvo que debió comercializar productos por debajo de sus costos para sostener el flujo de mercadería, lo que erosionó el capital de trabajo. A eso se sumó la licuación de créditos fiscales acumulados tras la devaluación de diciembre de 2023.

Competencia externa y mercado informal

Otro de los argumentos centrales fue la fuerte competencia de productos importados a bajos precios. La compañía denunció maniobras de subfacturación y el crecimiento de canales informales de venta que, según su visión, generan una competencia desigual frente a empresas formalizadas.

Desde la firma consideran que esta situación presionó los precios internos y complicó aún más la sustentabilidad del negocio industrial local.

Del perfil industrial a un esquema importador

Los números presentados muestran además un cambio profundo en el modelo comercial. Durante 2025 la compañía todavía combinaba producción nacional con productos importados, pero en 2026 más de la mitad de las unidades vendidas ya provinieron del exterior.

La caída en ventas también fue marcada. Mientras en 2025 había facturado más de $47.000 millones, en lo que va de 2026 los ingresos rondan los $4.700 millones, en un contexto de fuerte retracción del consumo.

Producción trasladada a Paraguay

Parte de la fabricación fue derivada a Paraguay bajo régimen de maquila. Según explicó la empresa, producir allí resulta entre 30% y 35% más económico por menores costos laborales, menor carga impositiva y ventajas arancelarias.

Con la apertura del concurso preventivo, ahora comenzará la etapa de negociación con acreedores. Sin embargo, el caso Peabody también refleja un debate más amplio: las dificultades de la industria nacional para sostener producción local frente a un escenario de costos elevados, caída de demanda y mayor competencia externa.

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