La forma de viajar está cambiando. La preocupación por el impacto ambiental y social ya no es un tema marginal, sino un criterio que atraviesa decisiones en todo el mundo. Sin embargo, detrás del consenso general aparece una diferencia clara entre generaciones: mientras los más jóvenes declaran una fuerte intención de viajar de manera sustentable, son los mayores quienes, en la práctica, adoptan más conductas concretas.
Las conclusiones surgen de un relevamiento internacional elaborado por la plataforma Booking.com, basado en la opinión de más de 32.500 viajeros de 35 países. Allí se observa que, aunque el 85% de las personas considera importante viajar de manera más sustentable, esa percepción no siempre se traduce en acciones concretas.

La diferencia generacional es uno de los puntos más llamativos. Los baby boomers (mayores de 61 años), la generación X (entre 45 y 60 años), los millennials (de 29 a 44 años) y la generación Z (de 18 a 28 años) muestran comportamientos dispares al momento de llevar la sustentabilidad a la práctica.
Entre quienes planean viajar de manera más responsable en el próximo año, el 67% de los baby boomers asegura que reducirá residuos, superando a la generación X (56%), millennials (52%) y generación Z (48%). La misma tendencia se observa en el consumo energético: el 60% de los mayores afirma que disminuirá el uso de energía, frente a cifras más bajas en los grupos más jóvenes.
El compromiso también se refleja en el apoyo a las economías locales. El 59% de los boomers planea comprar en comercios independientes durante sus viajes, por encima del resto de las generaciones. Y en términos de planificación, son quienes más optan por evitar la temporada alta: el 63% elige viajar fuera de los picos turísticos, una decisión que contribuye a reducir la presión sobre los destinos.
No obstante, los viajeros más jóvenes también muestran fortalezas en áreas específicas. Se destacan especialmente en experiencias vinculadas al aprendizaje cultural y la conservación ambiental. Un 30% de los millennials y un 29% de la generación Z participaron en actividades relacionadas con culturas originarias, superando a la generación X (27%) y a los boomers (18%). Asimismo, uno de cada cuatro jóvenes se involucró en iniciativas de conservación de ecosistemas o vida silvestre, muy por encima del 9% registrado en los mayores.

El clima, un nuevo condicionante
Más allá de las diferencias generacionales, hay un factor que atraviesa a todos: el clima. Las condiciones meteorológicas extremas dejaron de ser una preocupación secundaria para convertirse en un elemento central en la planificación.
El 74% de los viajeros considera el riesgo climático al elegir destino y fechas, mientras que un 68% evita lugares propensos a eventos extremos. Además, la incertidumbre juega un rol clave: el 55% percibe el clima como un factor estresante al organizar un viaje.
El impacto ya es concreto. Un 31% de los viajeros modificó o canceló sus planes en el último año debido a fenómenos extremos, como olas de calor, incendios o inundaciones. Incluso, más de la mitad afirma haber descartado destinos por temperaturas excesivas o por noticias vinculadas a desastres naturales.
Menos multitudes, más conciencia
La sustentabilidad también se refleja en cómo y cuándo se viaja. Cada vez más personas buscan evitar la masificación turística y repartir mejor la demanda a lo largo del año.
El 43% planea evitar destinos saturados, mientras que el 42% opta por viajar fuera de temporada. Estas decisiones no solo responden a una búsqueda de mayor tranquilidad, sino también a una mayor conciencia sobre el impacto del turismo en las comunidades locales. De hecho, el 44% de quienes eligen destinos menos concurridos lo hace para no contribuir al turismo excesivo.
En paralelo, crece el interés por alojamientos responsables. Más de un tercio de los viajeros de todas las edades planea hospedarse en establecimientos con certificaciones de sustentabilidad, una tendencia que ya tiene impacto real: en 2025 se reservaron más de 100 millones de noches en este tipo de alojamientos.

Entre la intención y la acción
El escenario actual muestra una transición en marcha. La sustentabilidad dejó de ser un valor aspiracional para convertirse en un criterio concreto, aunque todavía con matices según la edad. Mientras los jóvenes impulsan nuevas formas de viajar vinculadas a la experiencia y el aprendizaje, los mayores lideran en la adopción de hábitos cotidianos que reducen el impacto ambiental.
En el medio, el clima y la presión sobre los destinos están acelerando cambios que ya no parecen opcionales. Viajar, cada vez más, implica también decidir cómo hacerlo.





























