“Receta infalible” de las librerías y editoriales para crecer en pandemia

Muchos jugadores locales lograron vencer la crisis financiera gracias a los catálogos digitales, el big data y los libros electrónicos.

El tuit, lanzado hace algunos días, llamó la atención. La editorial independiente argentina Blatt y Ríos aseguró que 2020 fue “el año de las librerías y las editoriales chicas”. ¿Qué rol cumplió la tecnología en el sostenimiento y supervivencia de un sector muy castigado que encontró en medio de la incertidumbre la oportunidad inesperada de crecer? Desde emprendimientos locales pequeños al gigante Book Depository, muchos jugadores lograron vencer a la pandemia gracias a la lectura, las redes sociales, el big data y los e-books.

“Lo que sucedió fue que por la pandemia las grandes cadenas que mayormente están en los shoppings o en avenidas muy concurridas tuvieron que cerrar y le dejaron el espacio a las librerías o independientes. Y como no tenían ni un trato personal con sus clientes ni buenas redes sociales, no pudieron fidelizar lectores. A la vez, cuando se habilitó la posibilidad de envíos a domicilio, no supieron cómo manejarlo por su envergadura. Esto hizo que esas librerías duplicaran su facturación en la mayoría de los casos”, explicó Damián Ríos, responsable de la afirmación en Twitter.

De acuerdo al editor, que está a la cabeza junto con Mariano Blatt desde hace diez años de un prestigioso sello que lleva más de 70 títulos publicados, el tamaño de su empresa fue clave para crecer en 2020: “Tenemos sólo cuatro empleados y pudimos trabajar desde nuestras casas sin problemas, tomando decisiones de manera clara y sencilla sin problemas. No paramos de trabajar, a diferencia de las grandes, y eso hizo que nuestras novedades tuvieran una relevancia inusuales”.

Lo que sucedió fue que por la pandemia las grandes cadenas que mayormente están en los shoppings o en avenidas muy concurridas tuvieron que cerrar y le dejaron el espacio a las librerías o independientes. Y como no tenían ni un trato personal con sus clientes ni buenas redes sociales, no pudieron fidelizar lectores

Cecilia Fanti -dueña de Céspedes Libros, una librería que en medio de la pandemia también logró sobrevivir y hasta abrió un nuevo local, en Álvarez Thomas 853- coincide en que la versatilidad y capacidad de reacción de los negocios pequeños fue clave pero que las redes sociales, los influencers y el e-commerce también cumplieron un papel destacado.

“Si bien en ‘mundo online’ viene creciendo con fuerza desde hace tiempo, en este año que pasó hubo una explosión, con un viraje obligado por la pandemia, el aislamiento y la imposibilidad de encontrarse con los materiales directamente. Creo que a muchos de los libreros y editores nos allanaron el camino los bookstagramers, que son los influencers de libros, y que aquellas librerías que teníamos una presencia fuerte en redes sociales nos vimos mejor posicionadas. Fue más fácil entender que la vidriera ya no era algo físico frente a lo que una persona se paraba, sino que había pasado a ser el celular, la tablet o la computadora. Gracias a eso hoy estamos despachando a todo el país y el mundo. El barrio sigue siendo nuestro espacio de crecimiento pero también apuntamos más allá.”

La venta online y el envío a todo el mundo es la clave de Book Depository, la plataforma inglesa de venta de libros con el foco puesto en títulos independientes o de editoriales prestigiosas. Fundada en 2004, la empresa creció gracias al boca a boca y a campañas agresivas de avisos online. Su suceso fue tal que Amazon tomó nota y la compró en 2011 pero la mantiene como una compañía independiente. Hoy se calcula que tiene un catálogo de 20 millones de títulos, que envía a todo el mundo. Durante la pandemia las ventas aumentaron y tuvieron que prepararse para poder afrontar los desafíos logísticos de las jornadas más complejas y con mayor demanda, que singularmente caen todos en el mismo mes.

Creo que a muchos de los libreros y editores nos allanaron el camino los bookstagramers, que son los influencers de libros, y que aquellas librerías que teníamos una presencia fuerte en redes sociales nos vimos mejor posicionadas.

“Nuestros días más exigentes son en noviembre, que es el mes más importante para la compra de regalos de Navidad. Nuestro pico es el día 24, última fecha en la que podemos garantizar entrega antes de Nochebuena pero hay tres momentos claves más del calendario: el 11/11, el Día de los Solteros en Asia; Black Friday y Cyber Monday. Nos preparamos todo el año para noviembre”, puntualizó Mitch Lang, jefe de marketing de Book Depository. Además de asegurarse de tener la infraestructura necesaria para recibir y procesar todos esos pedidos, la empresa inglesa dedica gran parte de su presupuesto a coordinar la logística de entregar libros en todo el mundo: “Conocemos a nuestros clientes y queremos ofrecerle una experiencia personalizada, con guías de regalos para que encuentren el obsequio perfecto con mayor facilidad”, cierra.

Y es que, tal como explica Fanti, vender libros no es una tarea como cualquier otra: “Los libros son un producto muy raro, porque tienen un valor económico y uno simbólico, que tiene que ver con la sensibilidad de contratar un libro, de abordar ciertas temáticas, de diseñar una tapa… esto ha hecho que las editoriales pequeñas, que cada vez están más profesionalizadas, estén en la estima de lectores que vienen a pedir libros del catálogo de ciertas editoriales”.

2020, además, hizo que esos catálogos por fin sean apreciados en sus versiones electrónicas. Desde sus inicios Blatt y Ríos publicó ebooks, pero este año fue cuando vieron realmente crecer ese segmento. “La demanda de libros electrónicos creció un montón y como teníamos todo ya digitalizado pudimos aprovechar la oportunidad para aquellos que por primera vez por el aislamiento quisiera debutar con el formato”, concluyó Ríos.

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