Exigiendo un cambio en la arquitectura empresarial

Cómo y en qué grado esa transformación, dependerá de la arquitectura de procesos e información, sumada a una sólida estrategia.

La idea de la digitalización o transformación digital de la empresa, gobiernos y otras organizaciones, no es algo realmente nuevo. Sus conceptos están presentes desde que las redes y la potencia de computación permitieron extender la integración de sistemas, procesos y acceso de los usuarios.

Como ocurre con casi todos los ámbitos tecnológicos y científicos, la capacidad digital ha crecido a pasos agigantados. Permite lograr cosas que, para una empresa, pueden significar la clave del éxito o el fracaso. De allí la calificación como algo disruptivo.

¿Quiénes saldrán ganando de esta transformación?

En la opinión de muchos especialistas, los ganadores serán quienes sean capaces de operar con canales integrados y con transacciones que recorran sin dificultad a los involucrados en todo el ciclo del negocio. Súmese a eso la capacidad de analizar e interpretar con realismo y velocidad los datos de los clientes. Todo en forma gobernable y con la mayor seguridad factible.

La arquitectura empresarial

Este enfoque exige que la organización esté dotada de una arquitectura empresarial. Las empresas que encaren la transformación digital no tendrán éxito si no cuentan con una arquitectura capaz de permitir la ejecución de sus estrategias del negocio. Por supuesto que esta afirmación es discutible. Existe una gran cantidad de empresas exitosas en las que no se considera que su éxito esté garantizado por la transición a una economía digital.

Volviendo al tema, tenemos a muchas empresas, muy exitosas o no, en las que sus directivos visualizan los beneficios de la transformación. De hecho, existen numerosas organizaciones en las que ya se había privilegiado la integración de la información.

Sin una arquitectura preplaneada a ese fin, esa integración se fue haciendo trabajosamente, creando un esquema poco estable. Hay empresas donde más del 50% del código de programación se ha desarrollado para conectar aplicaciones y procesos. Este código rígido puede haber logrado su objetivo, pero no ofrece la agilidad necesaria para la era digital.

Imaginemos por un momento lo que es realizar cambios en una estructura de este tipo. Una arquitectura empresarial, en cambio, permitirá la ejecución del modelo de negocio administrando sin esfuerzo la complejidad; mejorando la agilidad; gobernando el entorno y reduciendo tiempos y costos.

Tratándose de un proyecto complejo, la construcción de una arquitectura empresarial efectiva y apta para la transformación digital requerirá de excelentes conocimientos y prácticas. En especial, será necesario ponerse de acuerdo respecto a qué es la arquitectura empresarial y su misión.

El factor humano

Como existen diversas definiciones o acepciones del término “arquitectura empresarial,” digamos que los arquitectos necesarios pueden variar en su perfil. Lo más aceptado es que se trate de profesionales en TI (Tecnología de Información), si bien debido a esas diferencias semánticas, las funciones que se esperan de ellos varían.

En algunas empresas pensarán que hacen falta tecnólogos que ayuden a decidir si conviene usar servicios de la nube o hacer todo en el centro de datos propio, por ejemplo. En otras se habrá concebido mejor el alcance del proyecto y se preverán posiciones por separado para arquitectos de aplicaciones, de datos o de seguridad. No hace falta aclarar que aquí estarían centrando demasiado el foco en los aspectos relacionados con TI.

En otras organizaciones buscarán que el manejo quede en manos de gente con una visión más amplia y capaz de optimizar el alineamiento del negocio con los recursos de TI. La mayor reflexión respecto a toda esta cuestión pasaría por responder a la pregunta: ¿Qué se busca lograr para la empresa? La respuesta más frecuente será: lograr que la organización pueda operar digitalmente de una forma más ágil que la actual.

Existirán casos en los que los encargados de la construcción de esta clase de arquitectura deberán tener conocimientos y experiencia en un determinado marco de acción o industria, además de un profundo foco en alguna tecnología que resulte crucial para la competitividad.

Un marco arquitectónico empresarial consiste de un modelo que una organización puede utilizar para entender las múltiples y diferentes interacciones existentes entre sus procesos y sus sistemas de información.

Existen numerosos esquemas. La mayoría entiende a la arquitectura de procesos e información de la empresa en forma de capas. Por ejemplo, la capa de negocio, la de las aplicaciones y la de datos. Muchos de estos esquemas describen procedimientos para mejorar la arquitectura empresarial en el pasaje de su estado actual a uno futuro.

Fuente: revista Mercado

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