La diputada provincial santafesina Silvia Malfesi lanzó fuertes críticas contra el funcionamiento actual de las universidades públicas y cuestionó el trasfondo político de las movilizaciones en defensa del financiamiento universitario.
En una extensa declaración, la legisladora consideró que la discusión pública sobre el presupuesto universitario está siendo abordada de manera “demagógica” y sostuvo que el problema que atraviesa el sistema educativo superior es mucho más profundo que la cuestión salarial o financiera.
“La universidad pública atraviesa una crisis muy grave, pero el enfoque que se está haciendo actualmente yo lo veo demagógico y muy capcioso”, afirmó Malfesi, al tiempo que vinculó la situación actual con décadas de desequilibrios económicos y falta de administración eficiente de los recursos.
Según planteó, la aprobación de nuevas leyes de financiamiento o mecanismos automáticos de actualización salarial no resolverán la problemática estructural de las casas de estudio.
“Se cree que con una ley de financiamiento en forma coactiva, con un reajuste y poniendo paritarias cada tres meses, se va a solucionar el problema de fondo que atraviesa la universidad pública”, señaló.
En ese sentido, la legisladora fue aún más crítica al definir cuál considera que es el núcleo del deterioro universitario. “Hoy la universidad es un antro de adoctrinamiento. Rectores y decanos ven la universidad como un trampolín para una carrera política”, expresó.
Malfesi, quien además indicó que dicta clases en la Facultad de Ciencias Económicas, sostuvo que se perdió el foco sobre el nivel académico y cuestionó el rol de las agrupaciones políticas dentro de las facultades.
“Ya no se piensa en el nivel académico”, remarcó, y consideró que muchas de las recientes movilizaciones universitarias estuvieron atravesadas por intereses partidarios. “No hay duda de que hubo politiquería barata y barreta. En el fondo lo que se quiere es obstaculizar un plan de gobierno que viene a ordenar las cosas”, afirmó.
De todos modos, reconoció que el reclamo salarial docente es legítimo, aunque insistió en que el problema central pasa por la administración de los recursos existentes.
“Lo que se debe hacer es repartir bien lo que hoy existe”, sostuvo. Bajo esa mirada, cuestionó el crecimiento de estructuras administrativas dentro de la Universidad Nacional de Rosario y denunció la creación de nuevas áreas y secretarías vinculadas a acuerdos políticos internos.
“Cada vez que hay elecciones en mi facultad crean una nueva secretaría, llaman a la oposición y la compran. Hay un montón de áreas en la organización de la UNR que realmente no se necesitan”, señaló.
Además, puso el foco sobre la falta de controles y auditorías recientes. “La última auditoría de la Auditoría General de la Nación es de 2017 y recién se publicó en 2022”, indicó.
Otro de los aspectos que mencionó fue el elevado nivel de deserción estudiantil. Según explicó, en las carreras de primer año suelen ingresar alrededor de 1.500 alumnos, pero al segundo año la matrícula se reduce considerablemente.
“El promedio de duración de las carreras es enorme y hay muchos alumnos que van a hacer política a la facultad”, cuestionó. También criticó la posibilidad de inscribirse simultáneamente en varias carreras, algo que —según consideró— contribuye al colapso del sistema universitario.
“Hay gente que no sabe dónde inscribirse y se anota en cinco carreras a la vez. Eso es un sistema que colapsa”, concluyó.

























