Oreja Negra Café volvió a instalarse sobre Boulevard Oroño, uno de los principales corredores gastronómicos de Rosario. La marca reabrió sus puertas en el 1218, después de una pausa en su anterior ubicación, con un local más amplio y una propuesta que busca extender la experiencia más allá del café de especialidad.
El nuevo espacio apuesta por una estética contemporánea, con protagonismo de la luz natural y un ambiente pensado para permanecer. La idea es acompañar el consumo de café con una oferta gastronómica más amplia, que contempla distintos momentos del día: desde desayunos y brunch hasta almuerzos.
La cafetería mantiene como uno de sus principales ejes el trabajo con café de especialidad, con diferentes granos y métodos de preparación. A esa propuesta se suma una carta gastronómica que busca convertir al local en una alternativa tanto para una pausa durante la jornada como para encuentros y reuniones informales.
El regreso a un lugar con historia
La elección de Boulevard Oroño tiene además un componente simbólico para la marca. Fue en este corredor donde Oreja Negra comenzó a desarrollar su proyecto y donde construyó buena parte de su identidad.
Con el tiempo, la cafetería fue ampliando su vínculo con el público rosarino y generando una comunidad alrededor del café, pero también de diferentes experiencias. Entre ellas se destacaron actividades y encuentros vinculados con la cultura cafetera, como sus tradicionales coffee raves.
La nueva apertura busca retomar ese vínculo con Oroño desde una escala diferente. El local permite desarrollar una propuesta más completa y aprovechar el movimiento que concentra la zona, tanto durante la mañana como al mediodía y la tarde.
Una cafetería que busca ser algo más
El desembarco renovado de Oreja Negra se produce en un contexto de crecimiento y diversificación de la oferta de cafeterías de especialidad en Rosario. Estos espacios dejaron de funcionar exclusivamente como lugares para tomar un café y comenzaron a ocupar un papel cada vez más relevante como puntos de encuentro, trabajo y socialización.
En ese escenario, la nueva sede de Oreja Negra apuesta a combinar café, gastronomía y diseño en un mismo espacio, con una propuesta pensada para acompañar diferentes hábitos de consumo.
Así, el regreso a Oroño no representa solamente una nueva dirección para la marca, sino también un paso hacia un formato más amplio, en línea con la transformación que atraviesa el circuito gastronómico rosarino.
























