El acuerdo entre PepsiCo y Aapresid que busca cambiar la forma de producir trigo y maíz en Argentina

La compañía de alimentos y Aapresid lanzaron un programa que se extenderá hasta 2030 y que busca certificar más de 8.500 hectáreas de trigo y maíz. Los productores recibirán asistencia técnica, acompañamiento y una prima por las materias primas sustentables.

PepsiCo y la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) sellaron una alianza para avanzar en la implementación y certificación de prácticas de agricultura regenerativa en establecimientos agropecuarios argentinos. El objetivo excede la cuestión ambiental: la compañía busca construir una cadena de abastecimiento más sostenible y asegurar en el largo plazo el acceso a materias primas producidas bajo determinados estándares.

El programa tendrá horizonte hasta 2030 y apunta inicialmente a certificar más de 8.500 hectáreas de trigo y maíz, dos cultivos que forman parte del abastecimiento de la industria alimenticia.

Una estrategia global que llega al campo argentino

La iniciativa se enmarca en la estrategia global PepsiCo Positive (pep+), mediante la cual la multinacional busca transformar su cadena de valor, desde la producción agropecuaria hasta sus operaciones industriales y comerciales.

La compañía informó en julio de 2026 que ya alcanzó 1,9 millones de hectáreas bajo prácticas regenerativas y de protección en distintos mercados, sobre un objetivo de 4 millones de hectáreas para 2030.

En el Cono Sur, PepsiCo trabaja con proveedores de 13 cultivos diferentes. La apuesta por la agricultura regenerativa responde, según explicó Diego Hekimian, gerente Sr. de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de PepsiCo Cono Sur, a una cuestión estratégica para el negocio. “Esto no es una moda para PepsiCo. Es una estrategia de largo plazo: como empresa que se abastece del agro, si no tenemos un abastecimiento sostenible, que regenere el suelo, a futuro no vamos a tener producto”.

En otras palabras, para la compañía la sustentabilidad dejó de ser solamente una cuestión reputacional y pasó a formar parte de la planificación de su cadena de abastecimiento.

El rol de Aapresid

La elección de Aapresid como socio busca aprovechar su vínculo con los productores y su experiencia en la implementación de sistemas productivos sustentables.

La asociación cuenta con más de 35 años de trabajo en torno a la siembra directa, la conservación de los recursos y la generación de conocimiento en red.

“Elegimos Aapresid por la cercanía hacia los productores, por esta red de conocimiento, por entender que lo que buscamos finalmente es lo mismo: el cuidado del suelo, cadenas más resilientes y que los productores mejoren la productividad a lo largo de los años”, explicó Santiago Desmery, gerente Regional de Compras de PepsiCo, durante un panel sobre agricultura regenerativa realizado en el Congreso Aapresid 2026.

Uno de los aspectos centrales del programa es que no se aplicará una receta única para todos los campos. Las prácticas deberán adaptarse a las características productivas de cada región y establecimiento.

“Es muy distinto el suelo del sur de Córdoba que el de un proveedor papero de Balcarce. Lo que nos interesa de la cercanía con el productor es entender cuál es la mejor práctica para cada situación”, señaló Desmery.

Certificación y trazabilidad, las claves del programa

El proyecto combinará herramientas desarrolladas por ambas organizaciones. Por un lado, PepsiCo utilizará RegenAg, su banco de prácticas para impulsar la agricultura positiva. Por el otro, Aapresid aportará sus estándares Ambiente Regenerativo Certificado (ARC) y Agricultura Sustentable Certificada (ASC).

El acompañamiento comenzará con un diagnóstico del establecimiento para detectar oportunidades de mejora y definir qué prácticas pueden implementarse en cada caso.

El esquema contempla cinco grandes ejes: salud del suelo, salud de la cuenca hidrográfica, biodiversidad, reducción de emisiones y secuestro de carbono, y mejora de los medios de vida.

Rocío Belda, gerente de Aapresid Certificaciones, explicó que la organización aportará tanto su red de productores que ya cuentan con certificaciones como el acompañamiento a los proveedores de PepsiCo que deban avanzar en la implementación del programa.

La meta es que este proceso permita pasar de experiencias puntuales a un modelo capaz de escalar dentro de la cadena de abastecimiento.

Un incentivo económico para los productores

Uno de los puntos más relevantes desde la perspectiva del productor es que el programa contempla un esquema económico asociado a las materias primas sustentables.

Los participantes recibirán un diagnóstico a campo, un informe personalizado con oportunidades de mejora y asistencia técnica durante la implementación de las nuevas prácticas.

Además, el proyecto prevé el pago de una prima por las materias primas sustentables. En el caso del trigo, el incentivo inicial será de US$15 por hectárea, ajustable en cada campaña.

Según los datos difundidos por las entidades, el 82% de los ingresos generados por el proyecto se destinará a los productores. Parte de esos recursos también permitirá financiar servicios vinculados con la certificación, como muestreos y análisis de suelo, relevamientos e informes de mejora.

De esta manera, PepsiCo y Aapresid buscan generar un esquema en el que la sustentabilidad tenga también un incentivo económico concreto para quienes producen.

Del cuidado del suelo a la seguridad del abastecimiento

Detrás del programa aparece una transformación más amplia en las cadenas agroindustriales: las grandes compañías de alimentos comienzan a incorporar requisitos ambientales y productivos directamente en sus esquemas de abastecimiento.

Para PepsiCo, el desafío es lograr que una mayor proporción de las materias primas que utiliza provenga de sistemas productivos capaces de conservar los recursos naturales y mantener su productividad en el tiempo.

Para los productores, en tanto, el programa abre una nueva vía para certificar prácticas, acceder a asistencia técnica y capturar parte del valor adicional generado por una producción con atributos ambientales.

El desafío hacia 2030 será convertir esa experiencia inicial en una escala significativa: más de 8.500 hectáreas certificadas de trigo y maíz y una cadena de proveedores preparada para responder a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.

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