La escena gastronómica de Pichincha sumó en las últimas horas un nuevo protagonista. Se trata de La Cuchara Colorada, un bodegón contemporáneo que abrió sus puertas en Suipacha 1 bis, esquina Brown, de la mano del chef rosarino Martín Miglietta Barbieri, quien continúa ampliando su proyecto gastronómico en el barrio.
El espacio se presenta como parte de la “nueva ola de bodegones”, con una carta basada en platos tradicionales, abundantes y de impronta casera, pero con un cuidado especial en el emplatado y en la selección de la materia prima.
Con este desembarco, el cocinero suma su tercer emprendimiento gastronómico en la zona, luego de Jimmy —del que se hizo cargo hace una década— y Chamuyo, abierto hace casi tres años.
“Abrimos nuestro tercer restaurante: La Cuchara Colorada. Hace 10 años nos hicimos cargo de Jimmy y hace casi tres abrimos Chamuyo. Tres esquinas, un barrio y la misma forma de hacer las cosas”, expresó Miglietta al anunciar la apertura.
El restaurante fue pensado para alrededor de 80 comensales y apuesta a consolidarse dentro del circuito gastronómico de Pichincha, un área que en los últimos años se consolidó como uno de los principales polos culinarios y nocturnos de Rosario.
Un bodegón con impronta actual
La propuesta de La Cuchara Colorada combina recetas clásicas con algunos guiños contemporáneos. La carta comienza con entradas pensadas para compartir, como empanadas de matambre cortado a cuchillo con salsa yasgua, croquetas de humita y queso grana padano, buñuelos de espinaca y provolone o rabas con salsa tártara.
Entre los platos principales aparecen opciones de pastas, carnes y pescados: desde ñoquis soufflé con estofado de asado en cocción lenta hasta milanesas de lomo con linguini a la crema de champignones, bondiola a la barbacoa con papas rotas, vacío de ternera al horno con puré rústico o salmón rosado a la chapa con manteca de limón.
La carta también incluye alternativas vegetarianas y opciones sin TACC, además de una sección de postres clásicos de bodegón, como flan casero con dulce de leche, marquise de chocolate o tiramisú italiano.
El menú se completa con vinos, cervezas, sidras, aperitivos y coctelería, en línea con la dinámica nocturna que caracteriza al barrio.
Un proyecto que crece en Pichincha
Miglietta, formado en gastronomía y egresado del instituto Gato Dumas, viene construyendo un recorrido dentro de la cocina rosarina con distintos proyectos que comparten una misma identidad.
“Creemos en la calidad del producto, en las herramientas que nos ayudan a mejorar y, sobre todo, en un equipo que se compromete con cada detalle. Porque Rosario se merece una mejor gastronomía”, señaló el chef.
Miglietta remarcó su apuesta por el barrio donde ya tiene otros dos proyectos gastronómicos: “Tres esquinas. Un barrio. La misma forma de hacer las cosas”.
Con tres restaurantes a pocas cuadras de distancia, el cocinero apuesta a consolidar su presencia en Pichincha, uno de los barrios que más movimiento gastronómico concentra en Rosario.



























