Gianduia suma una bocha de sucursales de la mano de su franquicia

La heladería artesanal alista su nuevo local sobre Av. Pellegrini, el tercero de este año.

Nació hace menos de cuatro años por iniciativa de dos amigos que sumaron sus mundos para meterse de lleno en el maravilloso universo del helado artesanal. Con sabores únicos, originales y bien cremosos Gianduia se posicionó en poco tiempo como la Boutique de helados & paletas heladas rosarina.

A fin de mes abren su cuarto local propio en Avenida Pellegrini al 1500, con el que suman así once locales entre propios y franquiciados, además de una fábrica exclusiva que completa el mundo de Gianduia SRL, una empresa que comenzó siendo de dos y hoy es fuente de trabajo para decenas de personas.

Su epicentro fue una vieja casona en calle Salta y Santiago. En ese momento Julián Mateos y Franco D´Angelo dividieron la casona en dos: atrás jugaban con sabores y productos frescos, sin conservantes ni colorantes artificiales. Adelante un mostrador ofrecía el maravilloso resultado. El boca en boca hizo crecer rápidamente a la heladería, que a los pocos meses vendió su primer franquicia exclusiva para paletas heladas.

Desde aquel entonces no muy lejano, hasta hoy, el crecimiento fue escalando. Ni Julián, que venía del mundo de la gastronomía, ni su amigo Franco, un casi ingeniero que apostó soltar su puesto en una multinacional por Gianduia, dejan de sorprenderse. “Unimos dos mundos y salió Gianduia, algo que nos hace feliz… estamos enamorados de la marca”.

La heladería fue sumando cada vez más locales franquiciados y propios en los mejores puntos de la ciudad: En pleno Bv. Oroño, por calle Pellegrini, en el Mercado del Patio, Fisherton, Barrio Martin y en la vecina Funes, entre otros. Sus paletas heladas ya son un clásico y ya no hay cliente que no recuerde qué sabor contiene cada mezcla de sus variantes, todos con nombres de postres o bien italianos. Una huella que no se derrite.

“Por suerte tenemos esta posibilidad de poder agregar una sucursal más a la ciudad y los franquiciados tuvieron la misma oportunidad de crecer con nosotros”, destacó Julián, que asegura que el punto fuerte de la marca, en una ciudad que se destaca por sus helados, es el vínculo con sus clientes. “Nuestro mejor arma es que todas las heladerías Gianduia los clientes ven qué van a consumir. La exhibición es un punto fuerte, más allá del esmero para atender a los clientes de la mejor manera: tanto para quienes van al local como para quienes piden a través de plataformas virtuales, nos esmeramos para que cada cliente tenga la mejor experiencia posible”, cerró.

 

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