Un rosarino ganó un Xiaomi SU7 Max en Paraguay, pero no puede ingresarlo al país porque no está homologado

Ulises, que resultó beneficiado en un sorteo en Ciudad del Este, enfrenta trabas para traer a la Argentina el sedán eléctrico chino, que no cuenta con homologación local y hoy permanece guardado en un depósito.

Lo que comenzó como una historia de suerte terminó convertido en un problema administrativo. En diciembre pasado, el centro comercial Cellshop, ubicado en Ciudad del Este (Paraguay), sorteó entre sus clientes un Xiaomi SU7 Max, uno de los autos eléctricos chinos más llamativos del momento, con un valor cercano a los 45.000 dólares en el mercado paraguayo.

El ganador fue Ulises, un vecino de Rosario, quien recibió formalmente el vehículo tras resultar favorecido en el concurso. Sin embargo, a la hora de trasladarlo a la Argentina, surgió un obstáculo clave: el modelo no está homologado para circular en el país.

Según publica el portal AutoBlog, la falta de homologación implica que el auto no puede patentarse ni registrarse para uso en la vía pública argentina. Si bien existe un régimen que permite a particulares importar vehículos 0 km, el proceso requiere cumplir con exigencias técnicas y administrativas que, en este caso, elevarían considerablemente los costos y la complejidad del trámite. Esa situación habría llevado al ganador a desistir, al menos por ahora, de avanzar con la nacionalización del vehículo.

Como consecuencia, el sedán permanece en un depósito en Paraguay. El caso tomó repercusión en las últimas horas luego de que se viralizara un video grabado por un vecino del lugar donde está guardado el auto, mostrando su estado actual.

El Xiaomi SU7 Max es la variante de mayores prestaciones del modelo desarrollado por la tecnológica china. Se trata de un sedán eléctrico de casi cinco metros de largo, con tracción integral gracias a dos motores eléctricos. Equipa baterías de 101 kWh y desarrolla hasta 673 caballos de potencia y 838 Nm de torque. Según especificaciones del fabricante, acelera de 0 a 100 km/h en apenas 2,78 segundos, alcanza una velocidad máxima limitada de 260 km/h y ofrece una autonomía superior a los 500 kilómetros.

Así, el premio que parecía un salto directo a la movilidad eléctrica de alta gama quedó atrapado en una frontera administrativa: un auto de última generación que, por ahora, no puede cruzar al país.

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