Un sector que renueva esperanzas

Las importaciones chinas de todas las carnes estarían pasando de 7,2 millones de toneladas en 2017 a unos 11,8 millones al cabo de este año.

La irrupción del COVID’19 a comienzos de 2020 en China, con fuertes medidas de aislamiento social y cierre de fronteras, puso un halo de duda sobre la robustez del proceso importador de carnes de China.

Pero estos interrogantes estarían quedando atrás luego de conocerse los volúmenes importados durante los meses de marzo y abril, sorprendentemente altos, muy superiores a los de los meses previos y a los niveles del 2019. En el mes de marzo, el rubro “carnes y menudencias” totalizó 919 mil toneladas, 50% más que en los meses previos y en abril se mantuvo también en un nivel muy alto, con 862 mil toneladas. La aduana china incluye en este colectivo a todas las carnes (bovina, aviar, porcina y ovina) y a las menudencias.

El análisis de lo sucedido en cada tipo de carne puede realizarse sólo hasta el mes de marzo, hasta ahí llega la información publicada por la Aduana china hasta el momento (recién a fines de mayo se dispondría de abril). De acuerdo a la información oficial, las importaciones de marzo en cuatro carnes (aviar, porcina, bovina y ovina) se ubicaron en 772 mil toneladas, creciendo un 138% respecto al mismo mes de 2019 y un 44% respecto al promedio mensual del primer bimestre. Se observa un récord histórico de compras en 3 de las 4 carnes bajo análisis (salvo ovina), con 390 mil toneladas de carne cerdo, 216 mil toneladas de bovino y 130 mil toneladas de carne aviar.

Nótese que en el primer bimestre las importaciones mostraron niveles similares a los de fines del año pasado, como si se hubiesen tomado un breve respiro respecto de una tendencia de fuerte aceleración; la causa más probable del estancamiento de las compras es el COVID-19, aunque dado el poder que tiene el gobierno chino sobre la vida de familias y empresas, algunas decisiones de política (particularmente la interrupción en la provisión de un financiamiento abundante y barato a los importadores) podrían haber generado un freno temporal sobre las compras externas. Pero en marzo el status quo de inicios de año se rompe y las compras vuelven a acelerarse, llegando a los niveles máximos antes comentados. Nótese que la variación interanual de las compras de marzo supera el 200% en el caso de la carne de cerdo y el 100% en el caso de la carne aviar.

La otra cara del singular faltante de carne en China desde comienzos de 2019 se puede visualizar en los crecientes valores por tonelada pagados; comparando precios medios del primer bimestre de 2020 con igual período de 2019, la carne porcina se incrementó un 80,5%, la bovina un 25,3%, la aviar un 21,6% y la ovina un 27,1%. Si bien los precios de marzo se mantienen todavía por encima de los valores de un año atrás, se registra, sin embargo, un leve retroceso respecto a los precios del primer bimestre: Porcina -5,2%, Bovina -5,1%, Aviar -5,9% y Ovina -13,2%.

En el caso de la carne de cerdo, la información disponible permite identificar entre dos grandes grupos, compras de jamones, paletas y trozos sin deshuesar (código 020322 HS) y compras de otros cortes congelados de cerdo (020329 HS); el 80% aproximadamente de las compras ingresan por este segundo código arancelario. Es interesante notar que los precios medios son casi unos 20% menores en la primera posición que en la segunda.

Con respecto a las importaciones de carne bovina, el comercio se concentra básicamente en cortes congelados sin hueso (casi un 90%); las operaciones restantes son básicamente de carne congelada con hueso, aunque también aparecen algunas compras de cortes de carne bovina enfriada. La diferencia de precios en cada uno de estos productos es importante, los cortes enfriados deshuesados promedian US$ 8.000, los cortes congelados sin hueso casi US$ 6.000, mientras que los cortes enfriados con hueso apenas pasan los US$ 3.000.

En el caso de las importaciones de carne aviar, el comercio se concentra básicamente en cortes congelados varios, pata-muslos y pechugas; es llamativa la participación también de las garras congeladas, un 30% aproximadamente de los volúmenes importados totales. Las diferencias de precios entre productos son notables, en el caso de los pata-muslos y las pechugas (posición arancelaria 02071421), promedian cerca de US$ 3.450 la tonelada, seguidas por las garras congeladas (US$ 2.600), un par de escalones más abajo aparecen las restantes posiciones arancelarias, por ejemplo, las compras de pollo entero congelado (no muy importantes en volumen) se realizan a un precio medio inferior a los US$ 1.500.

El informe del IERAL indica que en caso de las importaciones de carne ovina, estas se concentran básicamente en cortes con hueso congelados, se observan muy pocas compras de carcasas o medias reses y menos aún de cortes enfriados. Con respecto a los precios, como puede inferirse, los valores más altos son de cortes enfriados, por encima de los US$ 5.500 la tonelada, mientras que los cortes con hueso congelados se ubican en los US$ 4.700 / ton.

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